Edith González

“El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad»
Voltaire

Al final de la Segunda Guerra Mundial cuando los aliados dedicaron tiempo, esfuerzo y recursos en Europa para juzgar a los alemanes. Guatemala sale del tirano Jorge Ubico y se involucra en las conquistas sociales que fortalecieron los subsiguientes procesos democráticos.

Uno de ellos fue la dignidad del guatemalteco al suprimir el indignante “certificado de vialidad”, uno de los mecanismos de control poblacional de la dictadura.

El trabajador empezó a ser tratado como parte la fuerza productiva y el 26 de abril de 1945 el Congreso de la República, emitió el decreto número 94 que expresa: Artículo 1: asueto pagado el Primero de Mayo. 26 de abril de 1945. Presidente Jorge García Granados. Secretario A Bauer Paiz. Julio Valladares C. Secretario. Publíquese y cúmplase Juan José Arévalo. El ministro de Estado en el despacho de Gobernación, Trabajo y Previsión Social, Adolfo Almengor R.

Primera de las tres grandes épocas del Día del Trabajo en Guatemala. Llegaría la segunda donde las cargas ideológicas tomaron su lugar y la dirigencia laboral vivió días aciagos, que alcanzó sus peores momentos en el gobierno de Lucas García.

En esa época se traía a Guatemala a grandes equipos de futbol para jugar con equipos nacionales con entrada gratuita, para minimizar las manifestaciones de los trabajadores. Artistas de renombre estaban el 1 de Mayo en lugares públicos. A la vecindad, la represión era más fuerte. Se bloqueaban carretas y se producían registros de vivienda, sin autorización judicial.

El gobierno de Castillo Armas inicia la persecución  política de todo aquello que tuviera color, oliera o pareciera comunismo y los grandes grupos organizados de los trabajadores guatemaltecos se ocultan en la clandestinidad. Los trabajadores encuentran en la guerrilla una trinchera para protestar, pero al mismo tiempo reivindicar. Es la época más dolorosa para el trabajador guatemalteco. Entre 1970 y 1999, se estima que  mil trescientos trabajadores sindicalizados fueron asesinados o desaparecidos.

Tras los Acuerdos de Paz identificamos la tercera etapa, aparece el sindicalismo al servicio de los gobiernos de turno. El gobierno de Portillo, “compran “las primeras voluntades de los trabajadores.

Los dirigentes aprovechan las épocas del sindicalismo de combate, de trabajadores dispuestos incluso a morir y  “vendieron al trabajador” para no hacer “Olas al gobierno de turno”.

La tercera gran época del sindicalismo guatemalteco es masificadora por el volumen de trabajadores en el Ministerio de Salud Pública o en el de Educación, en donde se amenaza al gobierno de turno con movilizar a miles de trabajadores… se negocia dinero que se queda en las cuentas bancarias de la dirigencia sindical. Y si el gobierno no acepta se paralizan servicios básicos, y al final de la jornada el gran perdedor es el pueblo.

Lástima por la dignidad que Arévalo le dio al guatemalteco.

Diario La Hora
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