Las trampas del sistema sanitario

Alfonso Mata

El mal paso de la situación sanitaria nacional, obedece a múltiples cuestiones que se originan en lo ambiental y social de la vida nacional. Algunas de ellas tiene que ver con lo que sucede en el entorno político y burocrático de instituciones de gobierno, como causante en gran parte de la debacle sanitaria urgida de conceptos y programas nuevos de producción, distribución y formas de gobierno capaces de no solo terminar con la pandemia sino de poner orden en la vigilancia y e intervención correcta sobre los programas sanitarios y capaz de romper con ese burocratismo maligno y nefasto especialmente dentro del MSPAS. A eso van encaminados esta serie de artículos que hoy iniciamos.

Imagínese dos sillas altas colocadas una frente a la otra separadas por una prudente distancia y en cada una de ellas un hombre sentado sosteniendo una cuerda que es tirada y tensada por cada hombre en su extremo y en medio de esa cuerda cuelga una pita a la que en su extremo distal cuelga una pelota y entre ambos deben mantenerla quieta e inmóvil la pelota. Esta escena gráficamente se puede representar para el caso de la pandemia pero representa en la realidad todo el trabajo institucional y así podemos ejemplificar para la pandemia de forma siguiente:

En esta escena, la pelota representa la productividad del sistema de salud, su rendimiento, su eficiencia para solucionar la pandemia, pero el cordón horizontal se mueve de acuerdo a la atención que tienen y hacen los jugadores y estos mueven estiran o aflojan la cuerda de acuerdo a lo que está pasando en su institución pero también a los intereses de las cabezas de la institución. Entonces, la tirada de la cuerda, depende del tino, honradez, capacidad, que muestren los jefes y de la estabilidad de cómo funcionan sus instituciones. Bien la pelota no podrá dejarse de mover, si los hombres y los que la sostienen son ineficaces corruptos y movidos por otros intereses que no sean la productividad de acciones para el control de la pandemia y de acuerdo a eso se estira y encoge la cuerda y no se mantendrá quieta como debería de ser para que se estabilice la pelota.

En esa figura hay otro personaje, el gato, representa los intereses privados y ajenos a las dos instituciones pero que es capaz de correr y con sus garras agitar la pelota. Este gato también necesita ser controlado para que no se lance sobre la pelota.

Lo graficado está sucediendo en estos momentos, solo que el gato es tan importante y representa todos los intereses ajenos a las instituciones que van desde lo interno con los sindicatos con intereses tan ajenos a la relación obrero patronal y más bien propios, hasta proveedores de recursos y otros intereses que no permiten a las autoridades de las instituciones ejemplificadas mantener firme la cuerda.

Pero entonces el problema no es tan sencillo como que dos personas jalen de las cuerdas, en realidad, una cuerda única en el manejo y control de las instituciones no existe, lo que existe es un número grande de cuerdas que se amarran a la pelota que se puede representar así

Cada uno de esos ensillados puede ser una institución o persona individual movido a jalar la cuerda de acuerdo a intereses propios. El problema para mantener la estabilidad de tal organización estriba en que los intereses para mantener estable la cuerda son diferentes. En el dibujo los intereses institucionales representados por gente colocada en su silla con rostro, se ve obstruido por gente invisible que jala del otro extremo de la cuerda que mantiene la pelota el trabajo institucional oscilando de un lado para el otro a lo que está atento para dar su zarpazo el gato, ajeno al sistema pero que puede sacar raja dentro del mismo al ponerse de acuerdo con los jaladores. Resultado la pelota no se detiene, la pandemia no se soluciona, los problemas sanitarios no se atienden como debe ser.

Cuál ha sido la solución propuesta. También grafiquémosla

Para evitar esa oscilación de la pelota, se ha colocado autoridades para que pongan control sobre las cuerdas que jalan sus instituciones y en la que pueden incidir sobre elementos como recursos, tiempo, cumplimientos, prioridades y en base a ello obligar, pues se ha jerarquizado el sistema, a los subordinados a jalar de acuerdo a ello pero, no se tiene control sobre todo el sistema que a la larga define la calidad de ejecución y la dirección de los objetivos a cumplir. Tampoco el jalador que lidera el movimiento de la cuerda, aunque sea una sola cabeza solucionará pues su poder y control sobre todo el sistema es parcial y el gato (la iniciativa privada con sus zarpazos) solo se ha echado a dormir. Resultado: el sistema sigue siendo caótico.

Un ejemplo matemático de lo que decimos: si acceso a tirar de cuerdas horizontales hay 40 personas (incluyendo a los gatos) de ello al menos se producen 1,560 rutas de comunicación intentando hacer algo sobre la pelota (no tires tan fuerte, dale a la derecha, no….) y por supuesto hay suficientes razones para pensar que eso no funciona y de hecho sabemos que no está funcionando. Hay en cada programa sanitario de nuestro país, que se dirige y muere como lo representamos en la última gráfica, en que no es la pelota lo que interesa sino los intereses, ganancias que se pueden sacar de su oscilación y volvamos a las matemáticas, si asumimos hipotéticamente que cada jalador de cuerda solo puede decidir entre dos cosas una, eso puede originar miles de miles de formas de jalar, la pelota nunca ni por milésimas de segundo podrá estar en reposo: el sueño del tramposo y sinvergüenza se torna realidad. ¿Cómo resolver este dilema?

Fuente de los gráficos: René Thom Stabilté, structurelle, et morphogénese. Benjamin Massachussets. 1972