La renuncia de Giammattei es tan sólo el primer paso, para detener la debacle total

Jorge Santos

jsantos@udefegua.org

Defensor de derechos humanos, amante de la vida, las esperanzas y las utopías, lo cual me ha llevado a trabajar por otra Guatemala, en organizaciones estudiantiles, campesinas, de víctimas del Conflicto Armado Interno y de protección a defensoras y defensores de derechos humanos. Creo fielmente, al igual que Otto René Castillo, en que hermosa encuentra la vida, quien la construye hermosa.

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Jorge Santos

En otras columnas he abordado la idea plasmada en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, una de las obras más importantes de Karl Marx, que evoca una idea inicialmente abordada por Hegel, en la cual se nos plantea la doble aparición de los fenómenos sociales, políticos, económicos y culturales a través del tiempo, de tal cuenta que para que dicho hecho no se de, es necesario ser inclemente y atrevernos a romper con la trayectoria de la historia. Por su parte, Federico Guzmán Rubio en su libro Será Mañana: la eterna pesadilla de la revolución, dice que “la idea básica de Marx, en esa figura retórica de la doble aparición de los fenómenos, primero con ropajes augustos y luego con disfraces ajados, es que el paso del tiempo, de la historia, es impiadoso con las manifestaciones que no están ajustadas a su época”.

Y es que tal como lo manifiesta esa idea, pareciera ser que los destinos de la historia en el país, estuvieran encadenados una y otra vez a esta premisa. Esto de lo que pareciera un bucle interminable, una especie de hoyo negro que nos atrae hacia el abismo no es más que la permanente continuidad de un proyecto de Estado que debe ser permanentemente sostenido a sangre y fuego por los sátrapas. Hoy estamos nuevamente frente a un hecho que pretende retornar a la sociedad a la instauración de un Estado autoritario, represivo y dictatorial. La élite económica ha diseñado una estrategia que rompería el Pacto Social vigente y que esta expresado en la Constitución Política de la República de 1985 y acabar así con las aspiraciones de la consolidación de un Estado Social de Derecho. Es de esa cuenta que vemos a las cabezas de los tres poderes del Estado arremeter contra las instituciones que representan de mejor manera aquel Pacto Social, que intentó romper con todos los mecanismos autoritarios que daban paso a la violencia de Estado, el abuso de poder y la arbitrariedad. De ahí los ataques contra la Corte de Constitucionalidad, contra la Procuraduría de los Derechos Humanos y más recientemente contra la Institucionalidad creada a partir de los Acuerdos de Paz.

Tragedia la de este Pueblo que atravesando una Pandemia que le hunde y le afecta profundamente, tiene un Presidente que en lugar de buscar protegerle, le agrede y lo deja en total indefensión. El propósito hoy de la élite económica, del Presidente y su gobierno criminal, la Junta Directiva del Congreso y de al menos 9 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, es aprovechar el sufrimiento, dolor y muerte de la población, para asestar el zarpazo final a nuestros intentos de construcción democrática y retornarnos a las épocas del Terror de Estado. A nosotros y nosotras nos tocará construir la fuerza social que sea capaz de derrotar esas intenciones y eso sin lugar a dudas atraviesa como primer paso por la Renuncia de Giammattei.