Alfonso Mata

Las vacaciones de fin de año a la vuelta y cambio de estilo de vida incluyendo con ello, comidas y de todo un mundo microbiano en nuestro tracto digestivo en espera de cuanto desorden se nos ocurra y claro ellos se preocupan pues en parte, son responsables de la separación y la cantidad de calorías que el cuerpo desagrega de los diferentes tipos de alimentos que ingerimos. Eso dicen que ocurre en animales, pero ¿por qué no podría ocurrir también en humanos? Si también llevamos una buena carga de microorganismos que son eficientes en extraer grasas y carbohidratos y ponerlos a nuestra disposición para absorberlos. Pero para lograr entender esa relación biológica laboral y sus ventajas en humanos, faltan años de investigación y mientras tanto, en un futuro cercano, es posible que nuestros microorganismos de villanos pasen a héroes especialmente para las personas que nunca pueden perder peso. Mientras eso sucede los peligros de altas ingesta de grasas calificadas de inadecuadas sigue vigente. Se utilizan en miles de alimentos procesados, desde chocolate hasta pasteles, así como en comidas para llevar. No tienen ningún valor nutricional, pero se incluyen simplemente para extender la vida útil de los alimentos y detrás de ellas para las mujeres jóvenes se ha dicho que se oculta el fantasma de la infertilidad. Pueden aumentar el riesgo de problemas de fertilidad.

En medio de tantas dudas sobre obesidad y sobrepeso, siempre se espera que surja la medicina milagrosa. Observe la siguiente foto y respire hondo.

 

El ratón gordo de la derecha, el gordito, carece del gen para producir SH2B1 (esta es una proteína localizada en un área del cerebro), mientras que el ratón de la izquierda si lo tiene. La restauración de SH2B1 en el cerebro del de la derecha, superó las tendencias de aumento de peso de esta cepa de ratón, incluso cuando los ratones fueron alimentados con una dieta alta en grasas. Ya con anterioridad se sabía que los ratones que carecen del gen de SH2B1, llamados ratones knockout, se vuelven obesos, diabéticos e incapaces de dejar de comer.

Y aunque es demasiado pronto para decir cómo esta proteína podría ser útil en nuevas estrategias para combatir la epidemia mundial de obesidad, quizá combinando eso con una variedad de técnicas genéticas, dietéticas y hormonales, de resultado. Pero para ello aún hay que esperar. Imagínese que se descubriera la substancia que previene el SARCoV-2, adiós vacunas y tanta política corrupta. Tan barato como una aspirina ¡eureka!

Pero caigamos a la realidad, la mayoría sino por decir todas las enfermedades y el mal funcionamiento del cuerpo, obedece a causas y afecciones múltiples. Se viene diciendo que la obesidad, ya sea en ratones o humanos, es el producto de un equilibrio alterado entre la ingesta y el uso de energía y eso puede obedecer a múltiples causas que al final llevan a un desequilibrio relacionado con alteraciones en la señalización de la hormona leptina y su compañera la insulina que conducen a un aumento de peso excesivo y diabetes tipo 2, respectivamente. Y si SH2B1 parece desempeñar un papel regulador clave en este sistema, a través de su influencia directa en el procesamiento de las señales de leptina e insulina en las células del hipotálamo del cerebro del ratón, eso es algo digno de tomarse en cuenta para las futuras investigaciones de terapias y controles. Dado que la leptina es el mensajero del cuerpo para ordenar de «deja de comer, estamos llenos» esto es un buen principio.

Dejemos y demos espacio a que la ciencia continúe y mientras tanto preocupémonos por seguir consejos útiles y que han demostrado ser beneficiosos para la salud nutricional relacionada con sobrepeso y obesidad.

La combinación dieta con ejercicio, sigue siendo efectiva para reducir el peso y la grasa, buscando siempre y constantemente que las calorías consumidas y quemadas sean iguales y provocando con ello que cambie la composición corporal y la distribución de la grasa. Así afirman los expertos cuando hablan de las dietas: “mientras el déficit de energía sea el mismo, el peso corporal, el peso de la grasa y la grasa abdominal disminuirán de la misma manera”. Los expertos en dieta al igual que los médicos, trabajan de manera personal cada caso; los expertos en dieta, primero calculan la ingesta energética necesaria para el mantenimiento del peso y el déficit energético necesario para lograr la restricción calórica deseada. Y en base a ello, lanzan sus recomendaciones Más tarde, conforme los efectos y llegado su momento, dejan que las personas sometidas a las dietas, seleccionen por sí mismos una dieta basada en un objetivo de calorías individual y su trabajo se dedica a monitorear el consumo de calorías y regular sus dietas. El trabajo dietético de la especialista entonces, consiste en no solo enseñar a los sujetos cómo cumplir con sus planes de alimentación y ejercicio, sino también para aumentar la motivación y la moral.

Si la persona con su dieta es cumplidora consistente de los mandatos de su nutricionista y muestra incapacidad para alterar la distribución de la grasa y el peso, eso sugiere que esos individuos están genéticamente programados para el almacenamiento de grasa en un patrón particular y que esa situación para superarse fácilmente requiere de otros enfoques y estudios. Pero poca gente es de este tipo. La actitud más importante para poder cambiar un hábito y una condición es voluntad y convencimiento. Cada año en el mundo, millones toman la decisión de perder peso. Sin embargo, muchos se sentirán frustrados y se rendirán antes de alcanzar sus metas, son malos cumplidores de dietas y además desesperados que no consideran que esa obesidad y sobrepeso es fruto de años. A eso se añade la gran cantidad de mala información sobre la dieta y el ejercicio que circula por los gimnasios, los lugares de trabajo e Internet. Usted debe hablar con el que sabe de ello.

Hay algo más de terapia gratis que debe considerarse. Sentarse a comer en familia con más frecuencia y con buenas conversaciones de sobremesa, ayuda a reducir la cantidad de televisión y puede ayudar a evitar el sobrepeso. Evitar los televisores en los cuartos es otra alternativa buena. Obviamente desde los sesenta del siglo pasado, se sabe que niños, jóvenes y adultos que ven más televisión o dispositivos electrónicos, tienen el mayor riesgo de sobrepeso u obesidad. Otras investigaciones han demostrado que los niños que comen con sus familias comen más alimentos saludables que los niños que no comen tantas comidas con sus familias.

Finalmente se ha encontrado también relación entre el estado de ánimo y la comida. Comer sin sentido se hace cada vez más frecuente. Comemos más de lo que pensamos –dicen algunos. Las personas felices quieren mantener o extender su estado de ánimo a corto plazo y al considerar el largo plazo, recurran a alimentos reconfortantes con más valor nutricional. Las personas felices ya están evitando el consumo indebido. Las personas que se sienten tristes o deprimidas, sin embargo, solo quieren «salir de su estado» con un refrigerio rápido e indulgente que sepa bien y les dé un «golpe de euforia» inmediato. Consumen más y peor. La tensión de su cuerpo aumenta la ansiedad y el alimento la calma o pretende hacerlo, como en otros, eso lo controlan con el alcohol o el cigarrillo.

Alfonso Mata
Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.
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