La Luna no es de queso

Edith González

hedithgonzalezm@gmail.com

Nací a mediados del siglo XX en la capital, me gradué de maestra y licenciada en educación. He trabajado en la docencia y como promotora cultural, por influencia de mi esposo me gradué de periodista. Escribo desde los años ¨90 temas de la vida diaria. Tengo 2 hijos, me gusta conocer, el pepián, la marimba, y las tradiciones de mi país.

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Edith González

El siglo pasado cuando la vida era más tranquila, se unía a ello la magia y el misterio por la vida, o en la vida. Las noches de Luna eran para enamorados. Los adolescentes  se distraían  en las famosas lunadas, comiendo sándwiches tomando refrescos y bailando  en los jardines o patios traseros.  Las embarazadas  se alistaban previo a los cambios de Luna pues era seguro que nacería el bebé.

En esa época los agricultores  veían el calendario para tomar en cuenta los cambios de Luna para la siembra y la cosecha.

Pero, la magia empezó a cambiar.  Ya teníamos antecedentes de  los viajes interespaciales, vimos las fotos de Laika  la perra rusa que viajó en una misión espacial, pero que un hombre pudiera llegar a la Luna, parecía realmente imposible.

Así que desde que se anunció que sería transmitido por televisión el descenso del hombre en la Luna la emoción  invadió a millones de personas. Yo incluida. Esa madrugada  del 20 de  julio de 1969, me levanté para ver un hecho histórico.   La misión espacial norteamericana Apolo 11 se cumplió “al colocar a los primeros hombres en la Luna: el comandante Neil Armstrong y el piloto del módulo Edwin F. Aldrin. La misión, la cuarta de la serie de vuelos tripulados Apolo, inicia la exploración humana de la Luna. Los astronautas recorren el terreno por más de dos horas recogiendo 22 kilogramos de muestras de suelo y rocas lunares e instalando instrumental científico para detección de sismos, partículas solares y un reflector láser. Plantan, además, una bandera norteamericana y una placa que dice:

“Aquí llegaron a la Luna hombres del planeta Tierra. Julio 1969 D.C. Venimos en paz en nombre de toda la humanidad”.

Desde entonces hace ya cincuenta años, a la fecha innumerables viajes se han realizado y no sólo a la Luna sino a Marte, incluso se venden pasajes para conocer de cerca el espacio estelar.

Mucho dinero invertido, tiempo y conocimiento. Una maravilla de capacidad humana. Aquí en la Tierra  ha habido grandes avances desde entonces la tecnología ha revolucionado la vida del ser humano. Y este mismo ha realizado cambios en su forma de vida, de conducta y de pensamiento.

Sin embargo estos cambios y avances no han logrado erradicar enfermedades históricas, más bien por el contrario ahora estamos enfrentando nuevas enfermedades producto muchas de ellas de nuestro propio descuido en la alimentación.

Las personas no hemos podido controlar la sobrepoblación y más que ello la conducta de una buena cantidad de la misma, que en estos tiempos se presenta como una fuerte forma de agresión: la tala inmoderada de árboles, el daño a los ríos y lagos, el uso del plástico que los ahoga, el humo de los vehículos que llega a cubrir ciudades completas, y ante todo el descuido de los niños, las agresiones contra las mujeres, la corrupción de los gobiernos que toman el dinero que deberían invertir en hospitales, escuelas y mejores sistemas de vida .

A propósito, ¿Alguien sabe dónde está la piedra lunar que fue entregada al Congreso de la República por el Gobierno de los Estados Unidos de América?