Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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Debo empezar reconociendo que cuando se produjo la privatización de la telefonía en tiempos de Arzú critiqué el procedimiento de haber creado una sociedad anónima para brincarse el papel que hubiera tenido que jugar el Congreso si lo que se vendía era una empresa estatal, idea que, según se supo, había sido aporte del doctor Eduardo Mayora para eliminar posibles obstáculos a esa privatización que abriría la brecha para la eliminación de empresas estatales. Obviamente el Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín compartía con Muso Ayau esas ideas.

Sin embargo, he sido de los que se han congratulado del anuncio que hizo el doctor Eduardo Mayora para presentarse como candidato en el Colegio de Abogados cuando este cuerpo gremial deba elegir a los abogados electos por el CANG que ocuparán las magistraturas titular y suplente de la Corte de Constitucionalidad. Y es que semanalmente vengo leyendo la columna del abogado Mayora en la que aborda con mucha propiedad y buen criterio los temas constitucionales del país y la necesidad de promover un verdadero estado de derecho que hoy por hoy es inexistente.

Obviamente una candidatura de ese calibre provoca de inmediato ronchas y cuando uno lee reacciones en las redes sociales la verdad que, de no ser por lo grosero de algunos ataques, debiera llamar a risa porque lo mismo le dicen que sería un magistrado del CACIF que lo acusan de que sería un magistrado de la izquierda, simplemente porque la Fundación Mack hizo un buen comentario respecto a la disposición que tuvo el doctor Mayora de abandonar su zona de confort para meterse a aguas que en realidad son muy agitadas.

En el fondo esos ataques son un mensaje que se está enviando a toda la gente decente. El que se meta a querer participar con la intención de depurar la cloaca en que se ha convertido el sistema de Guatemala, va a ser vilipendiado y arrastrado por los operadores de los netcenters que, bien financiados, son una pieza fundamental del esfuerzo por mantener la polarización en Guatemala que tanto ayuda a los que quieren preservar el régimen de la impunidad y la dictadura de la Corrupción.

Yo veo en el doctor Eduardo Mayora a un profesional que no necesita figurar y que no busca una posición para satisfacer ambiciones personales. Es un hombre talentoso y sabía que se metía en un berenjenal porque, desgraciadamente, vivimos en medio de una selva llena de salvajes encargados de destruir todo lo que pueda parecer una amenaza para la forma en que han logrado capturar al Estado.

Sé positivamente que como Mayora hay muchos abogados decentes y probos que harían un cambio fundamental con su participación y cabalmente lo que se pretende es meterle miedo a los idóneos, capaces y honestos, de manera que se abstengan de pensar siquiera en participar.

Respeto, y mucho, la decisión del Doctor Eduardo Mayora porque, aunque tengamos posturas ideológicas distintas, lo veo como un hombre de derecho idóneo, capaz y honesto que ha sabido exponer con propiedad criterios jurídicos que son el fundamento de una nación en donde prevalezca el régimen de legalidad.

Diario La Hora
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