Miguel Castillo dio su servicio a la PNC por varios años y ahora fue reconocido. Foto La Hora/Miguel Castillo

Cada año laPolicía Nacional Civil (PNC) organiza el evento “Generación de Héroes” para reconocer a los elementos de esa institución de seguridad ciudadana, que en cumplimiento de su deber, sufrieron una lesión, así como a las viudas e hijos de agentes policiales que perdieron la vida.

En esta edición, fueron reconocidas 49 viudas y 81 niños y niñas, así como 31 exoficiales con alguna discapacidad física como consecuencia de las lesiones sufridas en su labor. Miguel Castillo fue uno de ellos, quien relató su historia en entrevista con La Hora.

Tres balas fueron las que dañaron al oficial, pero ha superado la adversidad. Foto La Hora/Miguel Castillo

UNA TRÁGICA MADRUGADA QUE CAMBIÓ SU VIDA

El 6 de julio de 2003 aparentaba ser una jornada de patrullaje normal para Miguel Castillo, en aquel entonces oficial segundo y jefe del comando de la Comisaría 16 de la PNC. Recuerda que pasadas las 4:00 horas de esa madrugada se dirigió junto con la unidad a la zona 7 de Mixco, sin saber que un enfrentamiento armado le costaría perder la mitad de la pierna izquierda.

“Mi misión era apoyar a las unidades”, comentó el ahora exoficial de policía. A las 4:30 horas Castillo y su equipo se dirigieron al paso a desnivel de Santa Marta y La Brigada en donde presenciaría un enfrentamiento armado con unos “robacarros”.

“Fueron varias personas, pero me impactaron tres balas de AK-47”, detalló Castillo. La primera bala atravesó su pierna izquierda, rompiéndole la femoral; la segunda cruzó su vejiga y la tercera traspasó su riñón izquierdo. El sobreviviente fue el único herido en ese ataque armado y los tres impactos que describió a detalle siguen alojados en su nervio ciático.

 

CRUZÓ LA PUERTA DEL HOSPITAL EN SILLA DE RUEDAS

Pese a la gravedad del incidente Castillo y su equipo no llamaron inmediatamente a los socorristas, de hecho, refirió que su chofer quedó impresionado por la cantidad de sangre que emanaba de su pierna. Finalmente llegó a uno de los hospitales del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), donde permaneció durante tres días en observación.

“Ahí fue donde mi pierna terminó de desangrar y me la tuvieron que amputar”, lamentó. Como consecuencia del resto de heridas, el expolicía permaneció dos meses y medio en el área intensiva. “Bendito sea Dios solo tengo un riñón, pero me siento rebien. A consecuencia de las balas que tengo en el nervio ciático mi pierna derecha la tengo en un 45%”, agregó.

Castillo recorrió la puerta de salida del hospital en silla de ruedas, condición que mantuvo durante cinco años más. “Ahora pues camino con andador; me cuesta un poco, pero bendito Dios me ha hecho las ganas para seguir”, narró.

“Ahora pues camino con andador; me cuesta un poco, pero bendito Dios me ha hecho las ganas para seguir”

Miguel Castillo

 

“A VECES UNO SE VA DE BAJÓN”

Fueron 15 años de su vida que Castillo brindó a la PNC, pero luego del incidente fue suspendido un año “y tantos meses”, hasta jubilarse por invalidez. Al momento de retirarse tenía tres hijos aún menores de edad: un niño de 11 años y dos hijas de 9 y 5 años.

Reconoció que la ayuda de su esposa, Rosa Edilia Pérez, fue un pilar importante en este proceso. Actualmente su jubilación del Estado le permite pagar sus cuentas.

De todos modos, Castillo extraña sus años en oficio en la Policía: “Yo era muy activo y ahora que me veo sin mi pierna pues a veces uno se va de bajón. Póngale que sí extraña uno su trabajo porque a mí me gustaba mucho. Dejé mi vida allá”.

Reconoció que la ayuda de su esposa, Rosa Edilia Pérez, fue un pilar importante en este proceso. Foto La Hora/ Miguel Castillo

SOBRE EL RECONOCIMIENTO

El expolicía expresó que participar en el evento le produjo alegría, pues sigue apreciando a la institución policial.

“Me sentí muy alegre porque el hecho que nos tomen en cuenta se siente como que sí hay un aprecio, aunque esté jubilado. Sigo apreciando la institución porque de ella tengo mi sueldo de jubilado y se extraña, sinceramente”, expresó el exoficial de 52 años.

Reconoció que la ayuda de su esposa, Rosa Edilia Pérez, fue un pilar importante en este proceso. Foto La Hora/ Miguel Castillo
Jeanelly Vásquez
Estudiante de periodismo en la Universidad de San Carlos de Guatemala y entre ratos podcaster. Creo en el feminismo y la lucha por la igualdad social; me interesa la política, medio ambiente y derechos humanos. Estoy comprometida con concienciar a mi generación sobre la importancia de una participación ciudadana activa.
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