Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.com.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

post author

Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt
@ppmp82

Hay algunos que han venido operando para que el Ministerio Público (MP) regresara a los tiempos en que se hacía “el loco” con temas de corrupción y cooptación que son la avenida perfecta (no exclusiva) de impunidad en el país.

Quienes “odiaban” a Juan Francisco Sandoval y a la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) y tratan de defender lo indefendible, se quedan sin mucho discurso cuando se demuestra que el esfuerzo por lograr impunidad va más allá de la FECI, puesto que fiscales de la Fiscalía Contra la Corrupción también han sido removidos por causar olas en los mares de impunidad que afectan a personas con acceso a las esferas de poder. Ya quitaron a Carla Valenzuela porque no cedió a las presiones de impunidad de Consuelo Porras.

Esos que vienen trabajando para regresar al pasado de “control = impunidad”, han logrado maniobrar para que políticos y empresarios que entienden hacia donde nos llevan, sean muy vocales en privado pero muy tímidos en público. El ataque con el recurso de la “ideología” afecta a algunos en especial cuando alguien se mueve en un círculo en el que se repite mucho, se cuestiona poco y no se exigen mayores pruebas de lo que se asevera.

Pero haciendo un repaso de las realidades a las que aspiran nuestras autoridades y sus socios particulares, es importante alertar que Alejandro Giammattei y Consuelo Porras repiten conductas que hemos visto en la Venezuela de Nicolás Maduro y en la Nicaragua de Daniel Ortega.

En agosto del 2017, la Asamblea Constituyente controlada por Maduro y su gente, removió a la Fiscal General Luisa Ortega Díaz en medio de gritos de traidora y argumentaron que ella se había convertido en el centro de la injusticia.

La remoción se dio en medio de las investigaciones que la fiscal hacia a varios miembros de la fuerza pública por abrir fuego contra los manifestante alzados en contra del Gobierno, que en ese entonces y en 5 meses sumaban 120 muertos, casi 2 mil heridos y más de 500 detenidos, quienes alzaron la voz en contra del régimen. También pidió investigar un supuesto fraude en la elección de la Constituyente.

Nombraron a Tarek William Saab, un aliado de Maduro y quién el siete de julio de este año, defendió las acusaciones de “terrorismo” contra los críticos del presidente venezolano.

En Nicaragua por su parte, desde abril del 2018 y según un reporte de expedientepublico.org, “Tras el estallido civil en Nicaragua contra el régimen de Daniel Ortega y su todopoderosa consorte, Rosario Murillo, en abril de 2018, comenzó a operar una oscura maquinaria en el Ministerio Público para enjuiciar, a toda costa, a los cientos de manifestantes detenidos durante el levantamiento ciudadano.

La fiscal general del Ministerio Público, Ana Julia Guido, ha sido la encargada de ejecutar la orden de El Carmen, la residencial familiar en Managua donde se ubica la oficina que funciona como Casa de Gobierno y Secretaría General del Frente Sandinista de Liberación Nacional, de acusar a los presos y presas políticas por haber cuestionado al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a partir de los acontecimientos de abril del año pasado.”.

Guido Ochoa es hoy, el perro faldero de Ortega-Murillo, quien les ejecuta sus fechorías y a quien no la ha detenido el hecho que en octubre del 2020, Estados Unidos la sancionó y la acusó de inventar casos contra prisioneros políticos. La respuesta: una centena de arrestos en el 2021 para allanar el camino a la reelección de Ortega.

El punto es que si usted es de los que apoya las acciones de Alejandro Giammattei, quien utiliza a Consuelo Porras como su abogada personal y encargada de defender, no descubrir, sus fechorías, vea la ruta de Maduro en Venezuela y de Ortega en Nicaragua y abróchese el cinturón porque es el vuelo que ya emprendimos y que cada día va agarrando más altura, más control y con ruta ya definida al destino de la IMPUNIDAD.

Quedarse callado no sirve porque crearán tal maquinaria, que no les bastará su silencio, le reclamarán su apoyo y si no lo da, la aplanadora de impunidad le pasará encima, a usted, a su familia y su negocio.

Pedro Pablo Marroquín
Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!
Artículo anteriorLa reactivación del turismo y los peajes
Artículo siguientePreocupación por las nuevas variantes