POR MARGARITA GIRÓN
jgiron@lahora.com.gt

De acuerdo con los datos del Monitor Global de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés, Global Entrepreneurship Monitor), una herramienta que mide la actividad emprendedora en cada país y realizado por el Centro de Emprendimiento Kirzner de la Universidad Francisco Marroquín (UFM), en Guatemala, cuatro de cada diez negocios de los emprendedores guatemaltecos (43%) inician con una inversión inicial menor a Q.5 mil y dos de cada tres emprendimientos están orientados al sector de consumo.

El 63.8% de los emprendimientos establecidos están orientados al consumo. En el caso de los emprendimientos tempranos, la proporción es ligeramente mayor (67.6%). Los negocios orientados al consumo incluyen ventas al detalle como: panaderías, tiendas de barrio, librerías, ventas de comida, ventas de ropa, y ventas de fruta y verdura.

Antes de la pandemia, Ana Arroyo había emprendido un negocio luego de renunciar a la empresa en donde laboraba. Su conocimiento en el área de la aviación la llevó a establecer una agencia de viajes en sociedad con una colega; sin embargo, con la pandemia del COVID-19, los planes cambiaron. Los aeropuertos cerraron y la empresa, junto a los planes de Ana, se vieron afectados.

“Hemos tenido que afrontar las consecuencias de la pandemia con la mejor cara, ahora que cambiaron algunas restricciones nos preguntan por la agencia y nosotros estamos allí, tenemos algunos clientes pendientes de viaje que aún están evaluando si se animan a viajar, pero como agencia estamos en pausa, pero tenemos fe y con los brazos abiertos para recibir los cambios que vengan”, dijo Arroyo.

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Sin embargo, como una idea que surgió en una conversación de familia, la idea de emprender con un negocio de comida se materializo y se convirtió en “La Fonda del Gato Verde”, un negocio en donde se ofrecen desde pastas, lasañas, pan con especias, sándwich y pasteles a domicilio.

Arroyo, contó en una entrevista para La Hora, cómo, después de ocho meses, lo que inició como una forma de generar ingresos, se convirtió en una pequeña empresa familiar y ahora incluso piensan en tener un lugar físico para atender a sus clientes.

Según el estudio realizado por la UVG, 2 de cada emprendedor 3 atiende a clientes en su comunidad o municipio y el 64.6% de los emprendimientos en fases tempranas opera de manera informal, pero a medida que los negocios superan los 3.5 años de operación la tasa de informalidad se reduce al 48%.

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DESAFÍOS TRAS EL CAMBIO EN LAS RESTRICCIONES

Arroyo comentó que, en el tiempo de toques de queda, era más fácil movilizarse y los pedidos eran pensando en que las personas no podían salir de sus casas a restaurantes y ahora que todo cambió, entregar pedidos resulta más complicado, además que los clientes ya tienen más opciones; no obstante, su motivación ahora es poder tener un lugar en donde poder atender a quienes durante la pandemia conocieron el sabor de la fonda.

“Nos hemos tenido que armar de tiempo para poder organizarnos mejor porque nos ha tocado dividirnos para poder realizar las entregas, incluso mis papás me han apoyado entregando en otros municipios”, añadió Ana.

Sus recetas han cautivado a quienes las probaron. Foto La Hora

LO MÁS IMPORTANTE ES “TIRARSE AL AGUA”

Para Ana, lo importante es “tirarse al agua” y no se puede dudar al momento de emprender. “Lo principal es confiar en uno mismo, confiar en lo que a uno le gusta hacer y lo que uno ama hacer. Cuando hacemos las cosas con corazón y con cariño, pero sobre todo con una buena intención, las cosas no pueden salir mal”, dijo.

Agregó que, aunque siempre habrá miedo, lo importante es experimentar porque no hay forma de saber si algo funcionará o no, describió que, aunque en la Fonda iniciaron con varias recetas, con el tiempo fueron evaluando las que gustaban más y las que no fueron descartadas del menú.

También mencionó que todas las personas tienen capacidades que muchas veces ni ellos mismos conocen, pero no hay otra forma de saberlo, que llevándolo a cabo.

De acuerdo con la UFM, emprender un negocio se ha convertido en la respuesta principal para generar ingresos para aquellas personas que no encuentran un empleo formal y no se arriesgan a migrar ilegalmente a los Estados Unidos.

En los últimos siete años el déficit de empleo formal en Guatemala ha aumentado en un millón de plazas de trabajo. Por lo tanto, emprender un negocio ha dejado de ser una decisión pasajera para generar ingresos y se ha convertido en una apuesta permanente.

Sus recetas lograron generarse muchos clientes durante la pandemia. Foto La Hora
Margarita Girón
Periodista y licenciada en Ciencias de la Comunicación, orgullosa sancarlista. Realizo materiales periodísticos de Migración, Economía, temas enfocados en la Mujer y otras fuentes de información nacional. Soy guatemalteca, madre y mujer con sueños de ver a mi país mejor, sin corrupción y con oportunidades para todos.
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