Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

28 de diciembre de 1949. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Periodista y columnista de opinión con más de cincuenta años de ejercicio habiéndome iniciado en La Hora Dominical. Enemigo por herencia de toda forma de dictadura y ahora comprometido para luchar contra la dictadura de la corrupción que empobrece y lastima a los guatemaltecos más necesitados, con el deseo de heredar un país distinto a mis 15 nietos.

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Ni siquiera para guardar las apariencias Zury Ríos se abstuvo de llegar a la CC para evidenciar la felicidad y esperanza que le significa la integración de la nueva Corte de Constitucionalidad con la presencia de dos de sus principales alfiles. Molina Barreto y Rosales son los magistrados que, de entrada, significan garantía de que el artículo 186 de la Constitución de la República, como tantos otros que no les convienen, pasará olímpicamente por el arco del triunfo allanando así el camino que le impide, al tenor del texto constitucional, optar a la Presidencia de la República.

Personalmente creo que el texto constitucional es desproporcionado pero está allí, redactado de una forma clara y precisa, y mientras no se cambie los parientes de ley de quien haya dirigido un golpe de Estado que rompa el orden constitucional no pueden optar a la presidencia. Y también desde mi muy particular perspectiva, Zury Ríos es como Sandra Torres, es decir una persona que tiene su grupo de seguidores pero que nunca tendrá el respaldo de suficiente número de guatemaltecos como para ganar en segunda vuelta. Sandra Torres únicamente ha servido para, por el rechazo que genera, encumbrar a la Presidencia a individuos como Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, dos candidatos que si hubieran enfrentado a otro rival no hubieran tenido el resultado que les puso en bandeja Torres.

Ríos tiene, sin duda, su grupo de seguidores heredados de su padre y ahora está convencida de que el papel que jugó su partido en la Alianza Oficialista para copar la Corte de Constitucionalidad (entre otras cosas), le abre de par en par las puertas para optar por la Presidencia de la República y sin duda que su maquinaria electoral, como lo hizo ya dos veces Sandra Torres, se pondrá en marcha para empezar a recolectar financiamientos, de esos que en Guatemala abundan, de quienes necesitan ir pagando derecho de piso en la eterna aspiración de mantener y aumentar los privilegios. El solo hecho de que cuente con dos piezas clave en la Corte abrirá muchas billeteras que facilitarán una campaña que, si mucho, le permita participar en una segunda vuelta, si no es que la nueva CC lo mismo que elimina la barrera del artículo 186 decide hacerlo con el principio de no reelección del Presidente y permite que Giammattei sea una especie de nuevo Maduro.

La verdad es que con la nueva Corte de Constitucionalidad todo es posible porque así como pretenderán eliminar del ordenamiento legal la obligación de hacer consulta popular de quienes, sin cumplir las normas, reciben licencias para explotación de recursos naturales, infinidad de otras cuestiones que se barajan en instancias legales van a cambiar radicalmente en los próximos días y meses. Al fin y al cabo fueron designados tras ser debidamente analizados y escrutados para que sean la garantía de que el esfuerzo a favor del fin de la lucha contra la corrupción no haya sido en vano.

Por supuesto que Zury Ríos tenía que mostrar su enorme e incontenible felicidad en la toma de posesión de la nueva CC. Y no está sola, puesto que junto a ella está lo más granado de nuestro mundo político y de quienes presumen de ser los dueños del país.

Diario La Hora
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