Alfonso Mata

El síndrome metabólico, es un conjunto de trastornos que se presentan al mismo tiempo en una persona. Conocido igualmente como síndrome de resistencia a la insulina o prediabetes, es la causa número uno de la diabetes tipo 2.  Pero igualmente pueden producir y aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular. Según la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), el síndrome metabólico ha alcanzado proporciones epidémicas, en todo el mundo que afecta actualmente a un cuarto o un quinto de hombres y mujeres.

Como tal, fue calificado por primera vez por el Profesor Vladimir Dilman en la década de 1960 en su libro, el patrón metabólico de la Tercera Edad, luego fue estudiado por el doctor Ward Dean pionero del antienvejecimiento, en su teoría revolucionaria neuroendocrina del envejecimiento. Pero una amplia aceptación del concepto por parte de la comunidad médica no se produjo hasta 1988. En ese año, el endocrinólogo doctor Gerald Reaven definió el síndrome X (más tarde rebautizado como síndrome metabólico) como un espectro de factores de riesgo relacionados. Pero no es sino hasta esa década en que se generan directrices elaboradas por el National Cholesterol Education Program / Adult Treatment Panel III (NCEP / ATP III) en abril de 2005 para llamar a un diagnóstico positivo de síndrome metabólico y que viene dado cuando tres de los siguientes factores de riesgo están presentes:

Los estudios han demostrado que el problema de la interpretación y el manejo de casos con síndromes metabólicos, se inicia desde el establecimiento de que es normalidad y que no lo es, utilizando parámetros fisiológicos como presión arterial y circunferencia abdominal, por ejemplo, se habla de presiones arteriales por encima de 130/85 como valores anormales; de circunferencias abdominales por encima de 88, pero lo que primero se tiene que tener claro es que al fijar valores normales, hombre y mujer son diferentes. En segundo lugar que no todas las poblaciones son iguales. Para el caso de Latinoamérica por ejemplo se habla de que los estándares de circunferencia abdominal debería de ser los de países asiáticos, sin embargo se conoce que los chinos (decimos que nuca están gordos) hacen diabetes con sobrepeso y tienen su punto de corte

en 80. En el caso de las mediciones de Presión Arterial sucede lo mismo, estudios resientes han demostrado que el control de la PA es ineficaz primero porque consideramos que la mujer no se enferma del corazón y segundo porque tratamos la hipertensión por lineamientos de estudios realizados en hombres y la realidad es que no responden igual las mujeres, entonces lo que se debe buscar es llevar la presión a valores óptimos y no a normales como es el manejo de la hipertensión en hombres.

No obstante lo anterior, en la actualidad se acepta como lapidaria para considerar una persona con síndrome metabólico, la siguiente información

A la mujer en el caso de la circunferencia abdominal habría que pensar en valores más bajos. El otro elemento fundamental para el manejo del síndrome metabólico es considerar que el hombre y la mujer reaccionan de diferente manera fisiológicamente. El síndrome presenta diferencias entre sexos. Claramente se ha notado que la obesidad, actúa de diferente manera en hombres y mujeres y eso tiene diferente importancia. La mujer hace diabetes con cualquier aumento de masa corporal e IMC de 22 y 23 ya constituye un riesgo y cuando de eso se habla, no se habla de mujeres gordas, fofas u obesas, se habla de mujeres con relaciones de peso, talla, atractivas. Eso nos debe llevar a considerar que cualquier aumento de peso en la mujer, se convierte en grasa, a menos de que se acompañe de otras intervenciones.

Veamos que sucede con otra función fisiológica, en este caso con la ateroesclerosis. Según los estudios mundiales realizados en este tema, el riesgo con que se entra a la edad de alrededor de los 40 años a la premenopausia, ya determina diferencias en la patología ateroesclerótica entre sexos. Igualmente es necesario observar que en el grupo de bajo, en mujeres de bajo riesgo, al entrar o en el momento de la perimenopausia, hacen un escalón violento de acelere de este problema, el cual se atribuye a la disminución de estrógenos. Por otro lado y en la mujer también, existe mayor pérdida de hueso donde en la peri y post menopausia la mujer pierde un 3 a un 5 % por año a un 25% en cinco años.

Tenemos entonces que tener claro también, que la población femenina durante el climaterio, va subiendo de peso, pero eso sucede a la par de otros eventos. De esa manera puede verse que: Los factores de riesgo del primer cuadro no permanecen estáticos, y es de notar que los triglicéridos suben más que los LDL. Todo el mundo se asusta y corre a manejar colesterol en mujeres y el colesterol no es lo que mata o enferma a las mujeres, son los triglicéridos. De tal manera que lo que resulta importante de saber y controlar más profundamente es el metabolismo de grasas. Las adipocitoquinas son substancias (aun no terminadas de clasificar) que tienen que ver con el proceso de obesidad y resistencia a la insulina.  Mientras más leptina y más resistina se tiene, peor es el deterioro de la adiponectina. Este mecanismo se activa al pasar a la menopausia y entonces la paciente cuando uno interpreta esto le permite decir que va a ser diabética posiblemente y eso nos permite ser más objetivos. Si eso lo queremos ver, significa que le crece la barriga no las nalgas.

A esos cambios fisiológicos y anatómicos, se pueden añadir signos como que la paciente se le cae el cabello, tiene cara grasosa, duerme mal, tienen apnea y roncan. Todos esos son eventos asociados a la resistencia de la insulina. No pretendamos sin hacer nada, que las abuelas tengan cuerpo de pera. De esa manera recordemos que lo que empieza a predominar con los cambios en la mujer es un ambiente hiperandrógenico y de resistencia a la insulina.

Por consiguiente, es necesario considerar que la postmenopausia es un factor de riesgo independiente para varios aspectos del síndrome metabólico. En primer lugar el riesgo de tener el síndrome aumenta [OR = 2.93 (CI 1.62-5.33)]. En segundo lugar hay un aumento de la obesidad abdominal y la glucosa en los cinco años posteriores a la menopausia. Más o menos entre cinco y nueve años después, va subiendo la hipertensión y después de los nueve años, viene un aumento de los triglicéridos; este es un patrón que debe tomarse en cuenta, no una forma de evaluar a una paciente, eso debe hacerlo el médico.

Diario La Hora
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