Tokio,
Agencia dpa

Los expertos vaticinaban un retroceso de un 6,8 por ciento del producto interno bruto (PIB). Se trata de la mayor caída que experimenta la economía japonesa en más de cinco años, después de que en abril pasado se aumentara el IVA.

Respecto del trimestre anterior, el PIB cayó un 1,8 en vez de un 1,7 por ciento. En los mercados se especula ahora con la posibilidad de que el gobierno tome nuevas medidas de flexibilidad monetaria o vuelva a inyectar dinero.

Más que la revisión a la baja de las cifras del PIB, que al fin y al cavo se esperaban, a los economistas les preocupa la importante caída en las inversiones de las empresas. Respecto del trimestre anterior bajaron un 5,1 por ciento en vez del 2,5 por ciento que se había estimado. Además los inventarios son mayores a lo previsto.

En opinión de los expertos todo esto apunta a que las empresas se sienten inseguras acerca de si la política económica, bautizada como «Abenomics» en alusión al primer ministro Shinzo Abe, realmente llevará a largo plazo al nivel de crecimiento anunciado.

Las medidas de flexibilidad monetaria y paquetes de estímulo del gobierno hicieron aumentar en un primer momento de forma rasante las ganancias de las empresas y en las Bolsas. Eso hizo confiar a las autoridades en que la economía era lo suficientemente fuerte como para enfrentar una subida del impuesto al consumo del 5,0 al 8,0 por ciento, medida que entró en vigor en abril.

Sin embargo, los datos recientes apuntan a que el aumento de los beneficios de las empresas no se reflejó en una mejora similar de la capacidad adquisitiva de los consumidores. Los salarios subieron un 1,6 por ciento, pero los precios al consumo mucho más, un 3,4 por ciento.

Los gastos de los hogares particulares cayeron en julio un 5,9 por ciento respecto del mismo mes de 2013, más de lo que se había calculado. Además, el aumento de la producción industrial también fue menor a lo previsto en julio, de un 0,2 por ciento.

Los economistas del Japan Center for Economic Research creen que el PIB volverá a crecer entre julio y septiembre, pero pese a ello el bajo consumo nacional, que representan el 60 por ciento del rendimiento económico japonés, es un dolor de cabeza para el gobierno. Si el crecimiento es débil en el actual trimestre podría no conseguirse el objetivo de las autoridades y del banco central de dejar atrás la deflación. Algunos expertos incluso no descartan que el Banco de Japón vuelva a flexibilizar la ya muy flexible política monetaria.

Además, la debilidad económica podría dificultar el saneamiento de las finanzas públicas, altamente endeudadas. Los expertos creen que Abe tendrá que aumentar el IVA del 8 al 10 por ciento en octubre de 2015, tal como ha adelantado, para hacer frente al enorme endeudamiento de más de un 240 por ciento del PIB. La decisión al respecto se anunciará antes de fin de año.

Los especialistas opinan que Abe no podrá evitar una nueva inyección de dinero para estimular la economía. El ministro de Finanzas, Taro Aso, ya ha indicado que el gobierno está analizando la introducción de un presupuesto complementario para completar el año fiscal en curso, que termina el 1 de abril de 2015.

Diario La Hora
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