La desnutrición infantil ante la sombra del subregistro

Las autoridades han indicado que el aumento en los casos de desnutrición aguda se debe a una mayor capacidad para detectarlos. FOTO LA HORA

Por Denis Aguilar
daguilar@lahora.com.gt

Hasta el 9 de noviembre de este año, el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Siinsan) registraba 14 mil 084 casos de desnutrición aguda, cifra que ya ha superado a los 12 mil 382 casos reportados en 2018. Las autoridades han indicado que ese aumento se debe a una mayor capacidad para detectar a los niños que la padecen.

Sin embargo, para expertos consultados esa diferencia de casos entre un año y otro pone sobre la mesa que en el país siempre ha existido un subregistro de los casos de desnutrición.

Incluso en el Plan de Hambre Estacional de 2018, la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan) se reconoció la existencia de un subregistro de muertes asociadas a la desnutrición aguda.

Asimismo, en el portal del Siinsan se registra hasta el 9 de noviembre de este año, 57 fallecidos por desnutrición aguda, cifra que aún se ubica por debajo de los 137 fallecimientos de niños y niñas reportados en 2018. Pero si existe un subregistro ¿serán estas todas las muertes sucedidas en el año a causa de la desnutrición aguda?

Los departamentos de Alta Verapaz, San Marcos, Escuintla, Huehuetenango y Guatemala, son los que reportan la mayor cantidad de casos de desnutrición aguda atendidos en los servicios de salud. Los datos detallan que un 68 por ciento de estos se han dado en niños entre las edades de 6 meses a 2 años, principalmente en el grupo de 12 a 24 meses con un 46 por ciento.

De las 57 muertes confirmadas por desnutrición aguda, 39 se dieron en los departamentos de Alta Verapaz, Huehuetenango, San Marcos y Escuintla. Del total de muertes, 26 era niñas y 31 niños; además, el 91 por ciento de los fallecimientos que se confirmaron se dieron en niñas y niños menores de 2 años de edad.

“EN TODOS LOS DATOS EN GUATEMALA HAY SUBREGISTROS”

El titular del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, Carlos Soto, se refirió al aumento de casos, agregando que como cartera se ha aumentado la vigilancia y monitoreo de estos, reconociendo el subregistro sobre la desnutrición infantil: “en todos los datos en Guatemala hay subregistros”.

Soto argumentó que actualmente están discutiendo y rehaciendo el dato de la cantidad de niños y niñas con desnutrición aguda, además, que han contratado más personas en las áreas de salud para buscar más casos.

“Hemos encontrado algunos más, pero lo que hemos detectado es que muchos de los crónicos (desnutrición crónica) se han agudizado. Estos niños están estables, pero están tomados como desnutridos crónicos, pero por alguna diarrea, una gripe seria se nos han vuelto desnutridos agudos”, dijo Soto.

De esta forma, Soto argumenta que los aumentos en las cifras de casos de desnutrición aguda se deben principalmente a que pacientes crónicos han agudizado en sus padecimientos.

Soto explica también que ahora los datos de desnutrición se están realizando de manera automatizada, en donde pueden detectar de manera certera si los niños y niñas son desnutridos crónicos o agudos, asegurando que con estas medidas busca reducir el subregistro.

Además, señaló que muchos casos que de desnutrición infantil que atienden en las áreas de salud y que son dados de alta, en varias ocasiones regresan. “Con desnutridos agudos hemos tenido el infortunio, no de nosotros sino de las familias, que los recuperamos nutricionalmente, salen y al mes vuelven a entrar”, argumentó Soto, añadiendo que esto se ha dado principalmente durante la canícula extendida.

Según Soto, esos niños que recaen se vuelen a contabilizar como ingreso agudo y que ahora están verificando si ha existido un doble registro en este aspecto.

El Ministro de Salud admitió que en todos los datos en Guatemala existe un subregistro.
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ANTE SUBREGISTRO, RECURSOS NO SE APORTAN DE MANERA OPORTUNA

Iván Aguilar, jefe del Programa Humanitario de OXFAM, explicó que el subregistro se da principalmente en los casos de desnutrición aguda, lo cual se origina debido a que no existe el suficiente equipo antropométrico para que el personal del Ministerio de Salud pueda hacer el monitoreo de peso y talla.

“La otra cuestión es que el personal tampoco está estandarizado para que la identificación sea efectiva y el tercero es la cobertura del propio Ministerio de Salud que no tiene personal suficiente para hacer el monitoreo apropiado”, mencionó.

Aguilar considera que se han tomado algunas medidas que han dejado fuera de monitoreo a niños y niñas que están en riesgo de padecer de desnutrición aguda, pero que no se están midiendo ni pesando, por lo que no se sabe su situación.

“Tenemos dos retos, uno es que no se llega a todos los que tiene edad que se estableció para el monitoreo permanente, que serían los menores de dos años, esto porque no hay suficiente personal, de que no hay equipamiento suficiente y que no hay una estandarización periódica que el personal haga mediciones adecuadas y la otra es que el grupo de edad entre 2 y 5 años no se está incluyendo de manera sistemática en los monitoreos”, dijo.

Para Aguilar, el hecho de que exista un subregistro significa que no se pueden aportar recursos de una manera adecuada para combatir la desnutrición, además que no se pueden tomar acciones de manera oportuna de prevención.

“Porque cuando los niños estén identificados como bajo peso o que estén cercanos a padecer desnutrición aguda, se pueden tomar medidas para que lleguen a esa situación. Lo otro es que todos los niños que no estén identificados tienen un riesgo más alto de muerte porque no se están identificando de manera oportuna”, señaló.

El ministro de Salud, Carlos Soto, se refirió al subregistro.
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“En todos los datos en Guatemala hay subregistros”.

Carlos Soto, ministro de Salud.

NECESIDAD DE POLÍTICAS PÚBLICAS INMEDIATAS Y EFECTIVAS

Por su parte Otto Rivera, director ejecutivo de la Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez (Ciprodeni), dijo que el dato total de la población de niñez que sufre desnutrición no se tiene y que las autoridades no tienen una cifra certera.

“No coinciden los datos reportados por el INE, por la Sesan o por el Ministerio de Salud, entonces hay una falta de certeza en el dato”.

Otto Rivera, Ciprodeni.

Rivera dijo que existe una debilidad institucional por parte de las entidades estatales y que se debería contratar a más personal para atender esta problemática, aseverando se necesita de un dato certero sobre la desnutrición.

“¿Para qué nos sirve el dato duro? ¿De qué nos sirve saber lo más certero posible cuántos niños y niñas sufren desnutrición crónica en el país? Eso debe servir para solo una cosa y es tomar las decisiones de políticas públicas inmediatas, certeras y efectivas que permitan afrontar la desnutrición crónica y buscar su reducción por todos los medios”, puntualizó.

Rivera recordó que, en enero de 2016, por medio del Observatorio de Derechos de la Niñez de Ciprodeni, tenían el dato de que cada 5 de 10 niños comprendidos entre las edades 0 a 6 años sufría desnutrición crónica y que al final de la gestión del presidente Jimmy Morales son 7 de cada 10 niños.

“Lo nuestro siguen siendo una proyección estadística, necesitamos tener certeza del dato y hacer una priorización”, afirmó.

Otto Rivera de Ciprodeni se refirió a las consecuencias del subregistro en la niñez.
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LOS PILARES DE LA NUTRICIÓN

Por su parte María Fernanda Rivera, experta en temas de nutrición, comentó el aumento de casos que se ha registrado este año a comparación al 2018, además del subregistro, se debe también a cuatro pilares fundamentales que rodean al tema de la nutrición, que son: disponibilidad de alimentos, acceso a alimentos, aprovechamiento biológico y consumo.

En cuanto a la disponibilidad, Rivera se refiere a la existencia de alimentos en cada lugar y que en dado caso de una sequía se muevan alimentos hacia las áreas como emergencia, pero aseguró que se debe evaluar las condiciones de las áreas, no solo desde el punto de vista asistencial, sino también políticas públicas que ayuden a reducir la problemática.

Sobre el acceso a alimentos, Rivera explica que se refiere a las fuentes de empleo que permiten tener alimentos disponibles, situación que no ocurre en muchas áreas debido a las condiciones de pobreza.

Asimismo, sobre el aprovechamiento biológico se refiere a que los niños y niñas estén desarrollándose de manera óptima mediante una correcta nutrición.

Por último, señala que el consumo debe ser pertinente a la cultura, lo cual puede depender del tipo de decisiones que tomen las familias.

“La política de seguridad alimentaria en Guatemala se ha centrado muchísimo en la parte de disponibilidad, pero no en la parte de acceso”, destacó, agregando que se deben crear políticas públicas para la generación de empleo remunerado y que permita a las familias tener una variedad en la dieta alimenticia.

“Todo este tipo de cosas han faltado en Guatemala y que definitivamente van a seguir habiendo problemas mientras no se atienda desde los cuatro pilares”, añadió.

Andrea Aldana, defensora de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), se refirió a que la existencia del subregistro no permite al Estado tomar las decisiones de políticas públicas encaminadas a combatir la desnutrición infantil.

Aldana indicó que, debido a este subregistro, la cobertura de programa no llega a toda la población de niñez que la necesita, afirmando que esto impide que se implementen políticas públicas adecuadas.

“Se necesita de un fortalecimiento institucional para lograr una mayor cobertura”, dijo Aldana. También comentó que hay preocupación por la cantidad de casos registrados por el Siinsan, señalando además de la necesidad de que se mejoren las acciones encaminadas al combate de la desnutrición aguda.

SIN POSTURA DE LA SESAN

La Hora se comunicó con el titular de la Sesan, Juan Carlos Carías, quien en principio respondió, pero argumentando que estaban en una reunión pidió que se le llamara media hora después, pero ya no respondió a las llamadas realizadas.