La depredación de los nidos de aves costeras ha cambiado poco en los últimos 60 años pese al cambio climático

Nido de incubación en Groenlandia. Foto la hora: JEROEN RENEERKENS / Europa Press/Dpa.

MADRID
Agencia dpa / (Europa Press) –

La depredación de los nidos de aves costeras ha cambiado poco en todo el mundo en los últimos 60 años a pesar de los cambios constantes en el clima y los ecosistemas, según un estudio internacional realizado por 60 investigadores que publica la revista Science.

La investigación cuestiona así la reciente afirmación de que los depredadores se comen más a menudo los huevos de las aves playeras debido al cambio climático, y más en el Ártico en comparación con los trópicos. Sin embargo, este estudio señala que estas afirmaciones son un “artefacto metodológico”.

Los biólogos aceptaron durante muchos años que las aves costeras disminuyen las posibilidades de perder su influencia ante un depredador, ya que ubica su nido más lejos del ecuador y esto podría explicar por qué tantas aves costeras realizan el esfuerzo anual de los vuelos migratorios de larga distancia, hasta la tundra del norte para poner sus huevos.

Así, han concluido que al contrario de lo que se afirma, la depredación de nidos ha cambiado poco con el tiempo y no parece haber un gradiente latitudinal en la predación de nidos: ni la depredación de nidos más alta o más baja en el Ártico en comparación con los trópicos.

En particular, Bulla y sus colegas identificaron un sesgo en la forma en que se determinó el destino de los nidos a lo largo del tiempo, de manera que la incidencia de la depredación se subestimó en estudios más antiguos. Los investigadores corrigieron ese sesgo y volvieron a analizar los datos, lo que dio como resultado sus conclusiones.

El estudio expone que muchas especies de aves marinas en el mundo se enfrentan a serios desafíos a los impactos humanos y la conservación de estas aves merece toda la atención posible. Sin embargo, Bulla y sus colegas advierten que los problemas son complejos y que las acciones para salvar especies deben basarse en datos sólidos y análisis imparciales.