La boleta de la suerte

Juan Antonio Mazariegos

jamazar@alegalis.com

Abogado y Notario por la Universidad Rafael Landívar, posee una Maestría en Administración de Empresas (MBA) por la Pontificia Universidad Católica de Chile y un Postgrado en Derecho Penal por la Universidad del Istmo. Ha sido profesor universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad Rafael Landívar en donde ha impartido los cursos de Derecho Procesal Civil y Laboratorio de Derecho Procesal Civil. Ha sido y es fundador, accionista, directo y/o representante de diversas empresas mercantiles, así como Mandatario de diversas compañías nacionales y extranjeras. Es Fundador de la firma de Abogados Alegalis, con oficinas en Guatemala y Hong Kong, columnista del Diario La Hora y Maratonista.

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Juan Antonio Mazariegos G.

Esta semana el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hizo pública la papeleta o boleta electoral que permitirá que cerca de 8 millones de guatemaltecos inscritos en el padrón electoral, juguemos una especie de ruleta de la suerte, con el propósito de elegir dentro de la oferta que en la misma se presenta a quien dirigirá los destinos de nuestro país como Presidente de la República a partir del 14 de enero del 2020, luego de las elecciones generales convocadas para el próximo domingo 16 de junio.

En la boleta de marras, se han estudiado e implementado hasta estrategias psicológicas que garantizan que la posición en que aparecen los candidatos ofrecerá mejores opciones para capturar la atención del votante sobre quien aparezca en “x” o “y” posición. De igual manera, los 21 candidatos del cartón esbozan su mejor sonrisa, mirada abierta, penetrante y ángulo perfecto, con el único propósito de hacer el último esfuerzo para generar simpatía o confianza en quien por una única ocasión podrá decidir el destino de todos ellos, el votante.

En la papeleta electoral sobre la que se decidirá nuestro futuro, también es necesario analizar que aparecen personas que por mandato de ley no debieran de estar en ella, otras que por justicia no debieran figurar y personas cuyo mérito, calidad o cualidades para estar presentes en la misma son sumamente cuestionables. No obstante lo anterior, debemos reconocer que mérito también tiene quien se expone en un país como el nuestro y se involucra en el mundo de la política y al final debemos estar claros que la mayoría de los problemas que se producen en Guatemala y de la responsabilidad que debe repartirse por los mismos proviene, no de quienes participan, si no de los que nos abstenemos de hacerlo, pues pecamos por omisión.

Generalizar por supuesto es poco prudente y bajo ninguna circunstancia se puede descalificar a todos los candidatos, en lo personal estimo que existen candidatos y propuestas con opciones para tener éxito gobernando y acudiré a las urnas luego de analizar qué candidato y propuesta pueda contar con viabilidad para dirigirnos hacia un futuro mejor para nuestro país.

La campaña ha discurrido de manera insípida, la propaganda electoral ha sido controlada y los medios de comunicación ya no están llenos de pasquines electoreros o frases sin sentido, tal y como ocurría en el pasado. Hay quien dice que no tenemos oportunidad de elegir ante la ausencia de propuesta, otros dicen que si hay propuesta esta no se comunica, siempre será más fácil ver la paja en el ojo ajeno y por lo tanto, si me acerco a votar sin buscar información previamente, acudiré a elegir como cuando compro la lotería o juego al bingo, buscando que la suerte nos acompañe.