Kolinda Grabar-Kitarovic, una presidenta-madre para Croacia

Zagreb
DPA

La presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, se convirtió en una de las protagonistas de la final del Mundial de fútbol de Rusia por su expresividad y el talento maternal que mostró con sus compatriotas derrotados.

La actitud de la jefa de Estado croata no pasó inadvertida ayer ni en su país ni en el mundo, y es objeto de elogios y críticas en las redes sociales.

“La Presidenta croata consuela a sus jugadores como una verdadera presidenta-madre”, escribió el ex internacional alemán Christoph Metzelder.

Muchas personas expresaron su admiración por la croata porque, a diferencia del presidente ruso, Vladimir Putin, no se protegió bajo un paraguas mientras la lluvia arreciaba sobre el estadio Luzhniki justo en la entrega de medallas.

Al contrario, Grabar-Kitarovic aguantó empapada pero sonriente bajo el agua mientras abrazaba cariñosamente a los jugadores de Croacia, que acababan de perder la final por 4-2 ante Francia.

Antes, la dirigente de largo cabello rubio había saltado y vibrado en la grada vestida con la camiseta arlequinada blanca y roja de su selección.

Pero, ¿cuál es la posición política de la Presidenta del Estado en su propio país? Grabar-Kitarovic fue elegida por el pueblo y pertenece al partido en el Gobierno, el HDZ. Sin embargo, su cargo tiene solo tareas representativas.

De hecho, en el Ejecutivo genera malestar que la presidenta, madre de sus hijos, se inmiscuya habitualmente en cuestiones políticas de actualidad.

Su comportamiento durante la final del Mundial no sorprendió a muchos. La dirigente de 50 años disfruta representando el papel de madre de la nación y no rehúye los focos.

A diferencia de lo que suele ser habitual en los políticos de la región, Grabar-Kitarovic había hecho ya una carrera internacional, como alta directiva en la OTAN, antes de ocupar el cargo en su país.

En 2015, la mandataria croata criticó a la canciller alemana, Angela Merkel, por su política de inmigración. Eso, no obstante, excede sus competencias, ya que tampoco debería involucrarse en temas de política exterior.