Invisibilidad de la salud de la mujer en la COVID-19

Las mujeres y las niñas enfrentan diversos riesgos en esta pandemia que deben tenerse en cuenta con urgencia. Foto la hora: AP.

Alfonso Mata

COVID-19, la enfermedad por coronavirus que se ha extendido rápidamente por todo el mundo desde fines de 2019, parece particularmente letal para los ancianos y las personas que ya tienen enfermedades. Todavía nos faltan datos precisos y desagregados por sexo para comprender las diferentes formas en que las mujeres y los hombres se ven afectados por infecciones, complicaciones y riesgo de muerte. Sin embargo, ya está claro que las mujeres y las niñas enfrentan diversos riesgos en esta pandemia que deben tenerse en cuenta con urgencia.

¿Los hombres mueren más fácilmente de COVID-19?
La respuesta parece ser sí. Según los informes de la OMS publicados desde marzo. Entre el 60-70% de las muertes registradas en diferentes partes del mundo son hombres. Cifras que también varían según el país. Aunque se requiere precaución para explicar tal diferencia, algunos académicos han presentado varias hipótesis. Las razones serían inmunológicas ¿las mujeres tendrían un sistema inmunológico más fuerte?

En un estudio reciente: el nivel de anticuerpos IgG en pacientes leves, generales y en recuperación mostró diferencias entre hombres y mujeres. En estado grave, el nivel promedio de anticuerpos IgG en pacientes femeninos tendió a ser más alto que el de los pacientes masculinos. En otros estudios se ha encontrado cuando se trata de un coronavirus. “En particular, la proteína por la cual se detectan virus como el coronavirus está codificada en el cromosoma X, en consecuencia, esta proteína tiene una dosis dos veces más alta (…) en mujeres que en hombres

Y ¿los factores hormonales? Las hormonas sexuales contribuyen a diferentes respuestas inmunológicas en hombres y mujeres: como regla general, los estrógenos promueven respuestas inmunes innatas y adaptativas, lo que resulta en una eliminación más rápida de los patógenos y una mayor eficacia de la vacuna Por el contrario, la testosterona tiene efectos supresores en gran medida sobre la función inmune, lo que puede explicar la mayor susceptibilidad a las enfermedades infecciosas observadas en los hombres. Las hormonas sexuales también se asocian con la respuesta inflamatoria. En particular, la reducción en los niveles de testosterona en hombres de edad avanzada, se ha asociado con un aumento en los niveles de citocinas proinflamatorias, lo que puede contribuir a una peor progresión de COVID-19 en hombres mayores. Las diferencias de sexo en la progresión de la enfermedad también pueden estar relacionadas con la disminución de la expresión inducida por estrógenos de la enzima convertidora de angiotensina 2, que actúa como un receptor funcional para que el SARS-CoV-2 ingrese a las células objetivo del huésped.

Y ¿la drogadicción? También hay una mayor proporción de fumadores en la población masculina, pero se conoce que en la mujer fumadora, las enfermedades tienden a agravarse más. Otra razón presentada por los científicos, es el comportamiento: varias fuentes han demostrado que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres y siguen con menos precaución las normas sanitarias. La importancia de tener en cuenta el género para comprender la propagación del virus también es importante para formar grupos de prueba para vacunas y medicamentos. En el pasado, las mujeres representaban apenas el 22% de los grupos de prueba para nuevas drogas, tremendo error, pues está comprobado que las mujeres, las manifestaciones fisiopatológicas de las enfermedades se comportan diferente como también pueden serlo las respuestas terapéuticas.

En salud sexual y reproductiva, también veremos un impacto: mayor número de muertes por complicaciones de embarazo, aumento de embarazos no deseables, de complicaciones ginecobstetricas y la de interrupción de embarazos en condiciones no adecuadas.

“Las epidemias afectan a las mujeres y los hombres de manera diferente”
Dicen diferentes notas explicativas de diversas instituciones mundiales que analizan el papel del género en la pandemia actual que esto es cierto. Pero no podemos olvidar de que detrás de un efecto directo del virus, existe un efecto indirecto y en esto es más que evidente “Las pandemias agravan las desigualdades de género existentes y pueden afectar el acceso de mujeres y niñas a atención y tratamiento médico” y favorecer a la vez ciertas enfermedades y factores de riesgo, dadas las medidas cautelares sociales (violencia, enfermedad mental, parto complicado y riesgo en lactantes). De hecho en otras experiencias afines se ha podido observar que los embarazos adolescentes explotan.

En el nivel laboral, las mujeres son más y están sobrerrepresentadas en el sector de servicios sociales y de salud, así como en los relacionados con varios servicios esenciales, como cuidado de niños, mercados, supermercados, tiendas y farmacias, trabajos que están resultando más estresantes que nunca, debido a la exposición al virus, pero a su vez se vuelven ellas un mecanismo de trasmisión del mismo en sus familias de importancia. A ello se suma que su temor a contraer el virus es una realidad, dada las limitadas medidas de protección y el equipo disponible para ellos. En el sector de la salud, el agotamiento, la angustia psicológica y la impotencia, afectan a muchas trabajadoras ya y de igual forma. Casi el 70% de los trabajadores médicos y sociales del mundo son mujeres. Muchas de ellas son comadronas, enfermeras o trabajadoras sanitarias de la comunidad, roles que las ponen a la vanguardia en caso de una epidemia.

Para las mujeres y las niñas de todos los niveles, los riesgos a su salud también aumentan cuando los sistemas de salud desvían los recursos generalmente asignados a la salud materno infantil y la salud sexual y reproductiva hacia la respuesta a la epidemia, y cuando las cadenas de suministro comienzan a debilitarse bajo la carga de la pandemia: Especial riesgo corren todas aquellas que padecen de enfermedades crónicas y degenerativas.

Y viendo lo anterior hacia el futuro, tanto como en el presente, el Foro Económico Mundial ha dicho: “las consecuencias del Coronavirus podrían ser peores para las mujeres que para los hombres”. Todos los sectores que están en primera línea frente al virus, sectores mayormente feminizados, son a menudo esenciales pero además del riesgo son mal pagados y por consiguiente con altas limitaciones para afrontar problemas de salud en el hogar ahora y en el futuro.

Un informe de la UNESCO advierte claramente sobre efectos educativos devastadores en niñas y adolescentes “Recién estamos comenzando a comprender los impactos económicos de COVID-19, pero esperamos que sean generalizados y devastadores, especialmente para mujeres y niñas. En los países del Sur, donde existen medidas limitadas de protección social, las dificultades económicas causadas por la crisis afectarán a las familias, que luego tendrán que asumir los costos financieros y reflexionar sobre los méritos de educar a sus hijas”. De hecho, es más fácil sacar a las niñas de la escuela que a los niños, especialmente en la secundaria, porque todavía se considera que la instrucción no es necesaria para cumplir los roles tradicionales como madres y esposas.

En eventos parecidos a la actual pandemia, se ha observado que los hombres volvieron más rápidamente a niveles de ingresos equivalentes a los que recibieron antes de la epidemia. Este no parece ser el caso de las mujeres que sentirán los efectos en los años venideros. Porque tenían que cuidar a sus familias. Para empezar, en Guatemala, se han observado tasas de vacunación que han disminuido durante, lo que llevará a muchos niños a contraer enfermedades prevenibles. Como resultado, las madres se verán obligadas a abandonar el trabajo formal o informal para cuidar a sus hijos enfermos de infecciones. Un estimado de ello no tenemos. Ni el MSPAS ni la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 –COPRECOVID han hablado sobre ello.