Foto de archivo, una mujer fotografía con su teléfono su bebida en Soho, Londres, después que el gobierno flexibilizara algunas restricciones de confinamiento por el coronavirus en Inglaterra. Foto La Hora/AP/Alberto Pezzali.

Por SYLVIA HUI
LONDRES
Agencia AP

Cuando el Museo de Ciencias de Londres reabra la semana entrante tendrá algunas piezas nuevas: viales vacíos de vacunas, kits para pruebas y otros objetos compilados durante la pandemia, los cuales formarán parte de una exhibición sobre el COVID-19.

Pero Gran Bretaña aún no está lista para enviar al coronavirus a un museo: la epidemia está lejos de haber terminado. Sin embargo, es evidente la sensación de que se ha dado vuelta a la esquina y el país tiene un ánimo optimista.
«El final está a la vista», afirmó un diario en su primera plana. «¡Al fin Libres!», decía otro.

Gracias a un programa eficaz de vacunación, Gran Bretaña por fin está dejando atrás meses de severas restricciones.
A partir del lunes, todos los restaurantes y bares en Inglaterra podrán reabrir con ciertas precauciones, al igual que hoteles, teatros y museos. Y los británicos podrán abrazar de nuevo a amigos y parientes debido a una flexibilización de las normas de distanciamiento social que han estado en vigor desde el inicio de la pandemia.

Es el mayor paso dado a la fecha para reabrir el país tras un aplacamiento de la crisis, que ha dejado casi 128 mil muertos por COVID-19 en Gran Bretaña, la cifra más alta entre las naciones de Europa.

Las muertes diarias por COVID-19 en Gran Bretaña han bajado a menos de 10 en los últimos días. La situación es muy distinta a enero, cuando los fallecimientos rebasaban los 1.800 en un solo día en medio de una brutal segunda ola impulsada por una variante más infecciosa detectada por primera vez en el sureste de Inglaterra.

Los casos nuevos han disminuido a un promedio de unos 2.000 por día, en comparación con los casi 70.000 por día durante el pico de invierno.

Pero aún hay cosas de qué preocuparse. Las autoridades británicas manifestaron esta semana su inquietud por un aumento de los casos de una variante del nuevo coronavirus identificada inicialmente en la India que aparentemente es más transmisible. Las autoridades dijeron el viernes que acelerarán la fecha para aplicar la segunda dosis de la vacuna a personas de 50 años o más a fin de aumentar la protección.

El primer ministro Boris Johnson informó que a pesar de que la nueva variante podría «representar un grave trastorno» en el avance de Gran Bretaña hacia la recuperación, no parece haber prueba de que un aumento en los casos «se traduzca en presiones inmanejables» en los hospitales británicos.

Las autoridades británicas de sanidad han buscado adelantarse al virus vacunando a cientos de miles de personas al día en hospitales, canchas de fútbol e iglesias en todo el país. Hasta esta semana, 36 millones de personas, aproximadamente 68% de la población adulta, han recibido su primera dosis. Unos 19 millones de personas ya recibieron ambas dosis.

Es una hazaña impresionante, y muchos atribuyen al sistema de salud pública universal de Gran Bretaña buena parte del éxito.

Expertos afirman que el Servicio Nacional de Salud, una de las instituciones más respetadas en el país, puede cubrir a toda la población e identificar con facilidad a las personas de mayor riesgo, porque casi todos están registrados con algún médico general.

Esa infraestructura fue clave, como lo fue también la aplicación temprana de las vacunas. Las autoridades británicas ordenaron millones de dosis a múltiples fabricantes a finales de la primavera del año pasado, adelantándose por meses a la Unión Europea y asegurando vacunas más que suficientes para inocular a toda su población.

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