Foto tomada de un video de una cámara corporal, agentes de la policía tratan de detener a Mario González en Alameda, California. Foto La Hora/Departamento de Policía de Alameda vía AP.

Por DON THOMPSON y OLGA R. RODRIGUEZ
SAN FRANCISCO
Agencia AP

La policía de Alameda, California, enfrentaba críticas ayer por la muerte de un hispano que fue inmovilizado en el suelo boca abajo durante más de cinco minutos, el mismo día en que un jurado de Minneapolis empezó a deliberar en el caso de George Floyd.

Aún no se han dado a conocer los resultados de la autopsia, pero la familia de Mario González, de 26 años, acusó ayer a la policía de haber hecho un uso excesivo de la fuerza en lo que debería de haber sido una detención menor de un hombre que no estaba armado.

González dejó de respirar luego de un altercado grabado en video con la policía, ocurrido el 19 de abril en un parque, donde los policías lo habían encarado después de recibir llamadas al número de emergencias 911 en las que les informaron que parecía desorientado o ebrio. El comunicado inicial de la policía señalaba que González tuvo una emergencia médica luego de que los agentes trataron de esposarlo.

«El video mostró que falleció sobre el suelo con el rostro en el piso con los agentes encima de él», dijo su hermano, Jerry González.

«Fue como ahogarse en tierra firme para él», añadió Julia Sherwin, la abogada de la familia.

Varios expertos en capacitación del uso de la fuerza que vieron el video a petición de The Associated Press coincidieron en que los agentes no debieron escalar el altercado, pero señalaron que su error fatal fue no haber actuado inmediatamente cuando González empezó a tener problemas para respirar.

«No se estaba resistiendo, simplemente trataba de respirar», dijo Timothy T. Williams Jr., un experto que estuvo casi 30 años en el Departamento de Policía de Los Ángeles.

En un comunicado, la ciudad ubicada en el área de la bahía de San Francisco, dijo que está «comprometida con la plena transparencia y rendición de cuentas». El deceso está siendo investigado por el Departamento de Policía del condado de Alameda, por la fiscalía del distrito y por un ex fiscal de San Francisco que fue contratado por Alameda para dirigir una pesquisa independiente.

Los tres agentes implicados en la detención han sido suspendidos con sueldo. El agente James Fischer ha trabajado en el Departamento de Policía de Alameda desde 2010, mientras que los otros dos, Cameron Leahy y Eric McKinley, se unieron en 2018, informó la ciudad. El sindicato que representa a los policías de Alameda no respondió de momento un correo electrónico enviado para pedir comentarios.

El arresto se produjo horas antes de que diera inicio la deliberación del caso contra el ex agente de la policía de Minneapolis, Derek Chauvin. Al día siguiente, Chauvin fue declarado culpable de tres cargos de homicidio por haber inmovilizado a Floyd contra el pavimento y haber colocado la rodilla sobre el cuello del afroestadounidense en un caso que provocó un reconocimiento a nivel nacional del racismo y la brutalidad policial.

En Alameda, el video con duración de casi una hora tomado con las cámaras corporales de dos de los agentes, y que fue publicado el martes por la noche, muestra a los policías hablando con González, quien parecía estar aturdido y tenía problemas para responder las preguntas que le hacían. El tercer agente llegó al sitio más tarde.

Cuando González no mostró ningún documento de identificación, se puede ver que los agentes tratan de colocarle las manos detrás de la espalda para esposarlo, pero el joven se resistió y lo derribaron. En repetidas ocasiones le preguntan su nombre completo y fecha de nacimiento.

«Creo que simplemente has bebido de más hoy, ¿de acuerdo? Eso es todo», dice uno de los agentes. «Mario, por favor, deje de resistirse».

González, que pesaba unos 113 kilogramos (250 libras), gruñe y grita cuando estaba boca abajo sobre trozos de madera, mientras los agentes lo sujetan. Un agente le pone el codo en el cuello y una rodilla en el hombro.

Otro policía también parece apoyar la rodilla en la espalda del hombre, y la deja allí unos cuatro minutos mientras González trata de respirar, diciendo: «No he hecho nada, ¿de acuerdo?».

Las protestas de González disminuyen, y tras unos cinco minutos parece perder el conocimiento.

Poco antes de que dejara de respirar, un agente dice al otro: «¿Crees que podemos ponerle de lado?», pero el otro responde: «No quiero perder lo que he conseguido».

El video muestra cuando los agentes colocaron a González boca arriba y trataron de hacer una reanimación cardiopulmonar. También le administraron por lo menos dos dosis de Narcan, que se da para contrarrestar las sobredosis de opioides. González fue declarado muerto en un hospital.

La policía también hizo públicas dos llamadas que unos operadores recibieron sobre González que provocaron que enviaran a agentes al parque, ubicado al final de un callejón sin salida de casas con jardines bien cuidados. Una persona que llamó dijo que González estaba «hablando solo» y «sin ningún sentido».

La persona añadió: «No está haciendo nada malo, sólo está asustando a mi esposa».

González dejó un hijo de 4 años, también llamado Mario, y era el principal cuidador de su hermano de 22 años, que tiene autismo y cumplió 23 años el martes, de acuerdo con su familia.

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