Varios musulmanes muestran sus tarjetas de vacunación y un cartel que dice “Ramadán Mubarak: Ya nos vacunamos. Esperamos que ustedes también” en el Centro de Convenciones Anaheim. Foto: La Hora/AP.

LOS ÁNGELES / AP

Cuando Rida Hamida le propuso a una mezquita poner fin al ayuno del ramadán con un camión de tacos la idea no fue muy bien recibida. En lo que respecta al iftar del anochecer —la cena que los musulmanes comparten después de un día de ayuno por el ramadán— la población islámica del condado Orange, al sur de Los Ángeles, tiene la costumbre de degustar comidas árabes tradicionales y el biryani del sur de Asia, con arroz y brochetas de carne.

Sin embargo, Hamida pensaba que los tacos ayudarían a unir a las comunidades latinas e islámicas del condado Orange, además de que son accesibles y muy sabrosos. Así, propuso traer su camión a la mezquita para servir tacos halal y que el líder del templo ofreciera el biryani. Entonces verían qué prefería la gente.

Todo el mundo se fue a nuestro camión de tacos”, dijo Hamida, directora ejecutiva y fundadora del grupo Latino & Muslim Unity.

Más de tres años después, la iniciativa #TacoTrucksatEveryMosque de Hamida se ha convertido en un medio para abordar diversos problemas sociales que afectan a las comunidades marginadas del sur de California, desde responder al censo federal y empadronarse para votar hasta acceder a las vacunas contra el coronavirus, agregó la mujer musulmana de ascendencia palestina.

A través de Latino & Muslim Unity, Hamida está trabajando para ayudar a los musulmanes del área llevándoles las vacunas directamente a sus mezquitas, donde los dirigentes de la comunidad pueden asegurarle a la congregación que el ayuno del ramadán no excluye la posibilidad de vacunarse durante el mes sagrado.

Declaramos que si les es posible, si están físicamente aptos, pueden vacunarse incluso durante el ayuno”, dijo Azim Syed, farmacéutico y presidente del Consejo Islámico Shura del sur de California. “Eso no invalida ni pone en riesgo lo que están intentando hacer por su fe”.

A fin de tranquilizar a los musulmanes, Hamida ha organizado una unidad móvil de vacunación de la empresa Care Ambulance Service para que visite el Centro Islámico de Santa Ana el sábado 1 de mayo después de la puesta del sol con el fin de aplicar vacunas y ofrecer un iftar con tacos halal.

Pero los titubeos de los musulmanes hacia las vacunas van más allá de las preocupaciones por el respeto al ramadán, dijo Hamida, y se extienden a las inquietudes sobre la participación del gobierno. Ha sido necesario entrar en contacto directo con los feligreses y con otras personas.

Lucy Silva, que forma parte de la junta asesora de Latino & Muslim Unity, estaba insegura en un principio sobre cómo afectaría la vacuna a su salud. Después de leer más sobre el tema y ver a amigos y seres queridos que se inocularon, incluida Hamida, decidió que era seguro hacerlo. Además, quería viajar y se percató de que era la mejor decisión para proteger a la gente que la rodea.

Ahora, Silva está ayudando a alentar a los musulmanes latinos y a los hispanohablantes a que se vacunen. Silva necesitaba creer en la vacuna antes de promoverla. “Es algo en lo que tienes que creer«, afirmó.

Hamida cree que será necesario este tipo de comunicación directa con quienes ya se vacunaron para convencer a los indecisos. “Se requiere de otra persona para hacer que participen, alentarlos y hacerlos sentir seguros”, declaró Hamida. “Este es un espacio seguro que hemos creado. La gente tiene cierto sentido de pertenencia».

El día previo a que comenzara el ramadán el 12 de abril, Hamida y otros grupos como el Consejo Islámico de la Shura movilizaron a más de 100 personas para que se pusieran la vacuna de Johnson & Johnson en una unidad de inoculaciones a gran escala en el Centro de Convenciones de Anaheim.

Esta iniciativa necesitó semanas de coordinación con la Agencia de Atención a la Salud del condado Orange, y en ella Hamida explicó por qué era importante que los musulmanes se inocularan antes de que comenzaran el ayuno del ramadán. A fin de cuentas se reservaron más de 100 lugares para Hamida, que junto con otros organizadores los llenaron con residentes de su comunidad.

A todas y cada una de las personas a las que llamamos, a las que informamos qué debían esperar, les aseguramos que esto era seguro y les ayudamos a entender que se trataba de una iniciativa para poner fin a la pandemia”, declaró Hamida.

Artículo anteriorBiden, en “prime time”, habla de llegar a la raíz del problema en migración
Artículo siguientePapa destituye a jerarquía de diócesis ecuatoriana