Pacientes en camillas en un pasillo del hospital Dr. Norberto Raúl Piacentini, en Argentina. Foto La Hora/AP/Natacha Pisarenko.

BUENOS AIRES
Agencia AP

Las autoridades de la ciudad de Buenos Aires observan preocupadas la creciente ocupación de las terapias intensivas en los hospitales públicos en medio de la segunda ola de contagios del nuevo coronavirus.

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La ocupación de las camas de cuidados críticos en el sector público alcanzó el 83,5%, informó ayer el Ministerio de Salud de la ciudad. En tanto, en algunas clínicas privadas el uso de esas camas es mayor al 95%.

El porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva a nivel nacional es de 67,5%.

El ministro de Salud capitalino, Fernán Quirós, dijo el lunes a periodistas que si no bajan los casos de coronavirus -que contribuyen a saturar el sistema sanitario- la alcaldía podría aplicar mayores restricciones a la circulación.

Quirós aclaró que las restricciones no supondrían la eliminación temporal de la presencialidad en las escuelas.

Al respecto acotó que se tomarían medidas «entendiendo siempre que tenemos los datos y la convicción» de que las escuelas son «un lugar muy seguro y (la presencialidad) genera muy poco contagio».

La capital, junto a unas 40 localidades de sus alrededores, son foco de un rebrote de casos de COVID-19. Desde hace varios días los locales comerciales y gastronómicos del área funcionan en un horario restringido y la circulación en el transporte público es más limitada. Pero los dueños de los negocios y la ciudadanía no cumplen enteramente las normas.

«La ciudad viene hace dos semanas con un número estabilizado muy alto de casos, 2.600, 2.700 de promedio (diario)… la curva se ha estabilizado, pero con estabilizarse no alcanza; si se sostiene por mucho tiempo ese número tan alto de casos se ocupan más las camas de terapia intensiva», apuntó Quirós.

Según los datos oficiales, el ingreso de pacientes graves aumentó más de 20 puntos porcentuales en una semana. Profesionales de la salud advierten que hay un serio riesgo de «colapso sanitario».

Las autoridades de la provincia de Buenos Aires han señalado, por su parte, que en algunas zonas del cinturón que rodea a la capital también se está tensionando el sistema de salud y en otras se están recibiendo pacientes derivados de la capital.

Las clases presenciales son motivo de una controversia con el gobierno del presidente Alberto Fernández, quien dispuso en un decreto su suspensión entre el 19 y el 30 de abril al considerar que la apertura de los colegios genera mayor circulación de familias y niños y, por tanto, mayor riesgo de contagios.

Pero las autoridades capitalinas no acataron la medida justificando su decisión en un fallo a favor de la presencialidad que dictó un tribunal local -y que ha sido cuestionado por el gobierno nacional-, mientras esperan que la Corte Suprema de Justicia se expida sobre el asunto.

El rebrote y la creciente saturación del sistema sanitario se producen en el marco de un plan de vacunación nacional que transcurre más lentamente de lo deseado.

Desde la llegada de la pandemia a Argentina en marzo de 2020 se han registrado cerca de 2,9 millones de infectados y más de 61.600 muertos a causa del nuevo coronavirus.

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