Guillermo Lasso saluda a sus simpatizantes después de votar. Foto La Hora/Ángel Dejesus/AP

POR GONZALO SOLANO/AP
QUITO

Con poco más del 91,76% de los sufragios válidos, el exbanquero de derecha Guillermo Lasso sacaba una sólida ventaja al candidato Andrés Arauz, delfín del expresidente Rafael Correa (2007-2017), en el balotaje presidencial para elegir al sucesor de Lenín Moreno desde mayo.

De acuerdo con cifras del Consejo Electoral, que llegan a 90,75% de los sufragios escrutados, Lasso sumaba 52,57% y el el joven izquierdista Andrés Arauz 47,43%.

La autoridad electoral no tiene previsto anunciar oficialmente al ganador de la contienda, entre otras razones, porque debe procesar más del 4% de documentos electorales inconsistentes y porque debe esperar que todas las actas ingresen a su sistema. De acuerdo con el cronograma electoral, el anuncio oficial del ganador debería producirse la última semana de abril.

A pesar de esto, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, reveló en Twitter que felicitó al exbanquero. «Acabo de hablar con Guillermo Lasso, para felicitarlo por su triunfo y para ponernos a trabajar en conjunto en los temas que tengamos en común nuestros países», escribió en la red social. A su vez, el exmandatario argentino, Mauricio Macri, también tuiteó: «Acabo de hablar con Guillermo Lasso para felicitarlo por su triunfo, que es muy importante para Ecuador y para la región». Ambos, como Lasso, son de derecha.

Los votantes hacen fila en un colegio electoral durante la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Guayaquil. Foto La Hora/Angel Dejesus/AP

En declaraciones a The Associated Press, el analista Jorge Ortiz, explicó que la diferencia entre Lasso y Arauz fue muy significativa «en experiencia, trayectoria, propuesta, en realizaciones. Arauz posiblemente es un buen hombre, hasta puede ser un buen prospecto político, pero no tiene ni un solo mérito: fue elegido a dedo por Correa, pero no por trayectoria, no por rumbo, por solidez. Lasso fue un candidato más asentado, que conoce más los problemas del país y que está dispuesto a solucionarlos pragmáticamente; ahí la diferencia esencial».

El balotaje cerró el domingo tras una jornada sin mayores inconvenientes en el proceso, pero en medio de fuertes medidas sanitarias debido a un sostenido repunte de la pandemia de coronavirus que ha causado severas restricciones en ocho de las 24 provincias del país.

La analista política Grace Jaramillo, de la universidad British Columbia, en Vancouver, destacó a la AP que la tarea principal para el nuevo gobernante es «despolarizar el país. No habrá visos de gobernabilidad si el nuevo gobierno no tiende la mano y no genera una plataforma donde los acuerdos con la Asamblea sean posibles… crear una plataforma y una secuencia clara de acuerdos sobre la mesa».

Al final de la jornada, redes de televisión como Ecuavisa y TC Televisión revelaron encuestas a boca de urna con resultados contrapuestos en los que, por ejemplo, la firma Cedatos-Gallup dio como ganador a Lasso con 53,24% frente a Arauz, con 46,76%, mientras que la empresa Clima Social aseguró que hay un empate técnico y declinó revelar cifras aduciendo que su margen de error es inferior al 1,5 puntos porcentuales.

Un votante, acompañado de su hija, marca su boleta durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Quito, Ecuador. Foto La Hora/Dolores Ochoa/AP

El analista y profesor de la universidad San Francisco, Farith Simon, dijo a la AP que «tenemos la obligación de trabajar por reconstruir cosas básicas como un espíritu democrático, la protección contra la exclusión, garantizar derechos», como compromisos de país.

Laasso guardó prudencial silencio tras los primeros datos extraoficiales y oficiales, mientras que Arauz, en su sede de campaña, arengaba a sus seguidores micrófono en mano tras la revelación de las encuestas de los medios.

El ganador de las elecciones de este domingo reemplazará en el cargo al mandatario Lenín Moreno, desde el 24 de mayo de este año, por un período de cuatro años.

«Tenemos un proceso electoral en orden, la afluencia de los electores ha sido muy buena en medio de la pandemia, lo que debe destacarse», dijo a la AP el analista y profesor de la Universidad Andina, Gustavo Isch. «Es una elección histórica, el país debe escoger no por personas sino un modelo, entre dos opciones que están contrapuestas y confrontadas».

Arauz, un economista de 37 años, encabezó la primera ronda de votaciones con más del 32% con base al caudal de votos de los simpatizantes de Correa, quien se encuentra prófugo de la justicia debido a una condena por delitos de corrupción. Este candidato propuso hacer que los ricos paguen más impuestos, desistir de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y buscar mecanismos legales para forzar la repatriación de los depósitos que los ecuatorianos tienen en el exterior.

Lasso quedó segundo con una ventaja de apenas medio punto porcentual sobre el ambientalista y candidato indígena Yaku Pérez. Favorece las políticas de libre mercado y el acercamiento de Ecuador a organismos internacionales. Ha propuesto aumentar el salario mínimo a 500 dólares, encontrar formas de incluir a más jóvenes y mujeres en el mercado laboral y eliminar las tarifas para los equipos agrícolas.

Arauz, postulado por la coalición Unión por la Esperanza (UNES), era un virtual desconocido en el país hasta cuando fue candidatizado por Correa.

Esta decisiva jornada se llevó a cabo con relativa normalidad en todo el país. Esta vez no hubo vendedores ambulantes que en el pasado convertían los alrededores de los recintos electorales en verdaderos mercadillos e improvisados comedores callejeros.

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En estos comicios, que abrieron a las 7 de la mañana y cerraron a las 5 de la tarde, las autoridades pidieron a los votantes usar mascarilla, llevar alcohol o gel desinfectante y llevar su propio bolígrafo, además de guardar al menos dos metros de distanciamiento social.

Ecuador registra 344.877 contagiados y 17.275 fallecidos, y enfrentaba un nuevo repunte de la enfermedad que obligó a más restricciones en un país con un lento y complicado proceso de vacunación.

El coronavirus, cuyos primeros casos se reportaron en febrero del 2020, paralizó por meses al 70% del aparato productivo.

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