Por SARAH DiLORENZO
SAO PAULO
AP

La presidenta del Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó las crecientes críticas contra la justicia brasileña en una época en que la condena al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha provocado denuncias de que las cortes están politizadas.

Las declaraciones de la jurista Cármen Lúcia dejan entrever que el máximo tribunal se siente presionado para que se haga cargo del caso de Lula y teme que sus decisiones no sean respetadas. Los partidarios del exmandatario han calificado su condena por un tribunal de menor instancia de “farsa” y error judicial.

Lúcia recalcó que está bien discrepar con las decisiones judiciales e incluso tratar de modificarlas por los canales legales.

“Lo que es inadmisible e inaceptable es faltarle al respeto al sistema judicial, denigrarlo, atacarlo”, dijo en una declaración inusualmente terminante al inaugurar una nueva sesión del tribunal.

Aunque no mencionó un caso en concreto, Lúcia aparentemente se refirió a las denuncias de que Lula ha recibido un trato injusto por parte del sistema de justicia. El ex presidente fue declarado culpable de corrupción bajo cargos derivados de la amplia investigación conocida como Auto Lavado, y una corte de apelaciones ratificó el fallo la semana pasada.

Esta sentencia podría inhabilitar a Lula _quien encabeza las encuestas presidenciales por un amplio margen_ para postularse en las elecciones de octubre, y muchos creen que su candidatura dependerá en última instancia de lo que decida el Tribunal Supremo.

El Partido de los Trabajadores, al que pertenece Lula, ha montado un enfrentamiento con el sistema judicial, y ha prometido que el ex presidente será su candidato independientemente de la decisión final. Su caso refleja la creciente polarización de los habitantes en Brasil y que la fe en los tribunales se está desmoronando en un país donde hay mucha desconfianza hacia los políticos electos.

 

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