Por JIM HEINTZ
MOSCÚ
AP

Rusia erigió una estatua en honor a Mijaíl Kalashnikov, el inventor del famoso fusil AK-47, pero la decisión ha causado revuelo debido a que el fusil constituye una quinta parte de las armas de fuego del mundo. Un vistazo al fusil y a su inventor:

Kalashnikov era hijo de una familia de campesinos siberianos, y nació en 1919. Debido a su afición por la mecánica, inicialmente aspiraba a diseñar equipos agrícolas, pero se incorporó a las fuerzas armadas con motivo del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Fue herido en la batalla de Bryansk en 1941 y pasó varios meses hospitalizado para recuperarse. Reponiéndose de sus heridas, escuchó a varios soldados quejándose de que los fusiles del Ejército Rojo eran inferiores a los de los nazis, por lo que comenzó a bosquejar su propio diseño.

El ejército lo contrató como diseñador y aunque sus intentos iniciales no prosperaron, finalmente produjo uno exitoso en 1947. El nombre del fusil viene del diseñador y del año en que fue creado: Avtomat Kalashnikov (1947).

El AK-47 rápidamente se convirtió en el arma de preferencia para muchas milicias debido a su versatilidad: se podía usar sin problema en la humedad de la jungla, en medio del calor del desierto o bajo gélidas temperaturas. Es fácil de manejar y tan fácil de mantener que un soldado con poco entrenamiento puede armarlo y desarmarlo en menos de un minuto.

El fusil en poco tiempo fue adoptado por los ejércitos del bloque soviético y sus milicias afines en Latinoamérica, África y Asia. Además, los soviéticos le otorgaron licencia a otros ejércitos para que produjeran su propia versión.

Con su cargador curveado, la imagen del AK-47 es una de las más reconocibles del mundo. Está incluida en las banderas de Mozambique y de Jezbolá y en el escudo nacional de Zimbabue.

Incluso hay mercancías que le sacan provecho a la fama de ese fusil: en algunas tiendas de souvenirs hay vasos de vodka con la forma del AK-47.
Como ha dicho el presidente ruso Vladimir Putin: «El fusil Kalashnikov es ejemplo del genio creativo de nuestro pueblo».
Kalashnikov dijo numerosas veces que no se arrepentía para nada de haber inventado un arma que tanta sangre ha derramado en el mundo, pues según él, lo hizo para defender a la madre patria.

«Yo duermo tranquilo, son los políticos los culpables pues han fracasado y no han llegado a una manera de poner fin a la violencia», dijo el diseñador en el 2007.

Pero unos pocos meses antes de morir en el 2013, a los 94 años de edad, le escribió una carta taciturna al líder de la Iglesia Ortodoxa Rusia, el patriarca Cirilo.

«Me embarga una angustia insoportable. Me acosa una pregunta imposible de responder: si ese fusil que yo inventé segó tantas vidas, ¿significa eso que yo Mijaíl Kalashnikov, de 93 años de edad, hijo de un campesino, fiel cristiano ortodoxo, soy el responsable de esas muertes, aún cuando se trató de enemigos?”, escribió.

 

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