Lima
DPA
Varias toneladas de ayuda humanitaria recibieron hoy los miles de peruanos afectados por las lluvias e inundaciones, pero la naturaleza no da tregua y se cobró nuevas vidas, aumentando a 75 la cifra de muertos desde diciembre, según el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).
Las primeras donaciones internacionales llegaron hoy en un avión de parte de Ecuador. Para mañana se espera el arribo de varias toneladas de ayuda de Argentina, Chile y Colombia, que también enviará cuatro helicópteros para los trabajos de rescate, según anunció Cancillería.
El presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski agradeció la solidaridad y exhortó a la población a tener esperanza frente a la crisis climática que deja desde diciembre más de 620 mil afectados.
La Fuerza Aérea trasladó más de 6 mil damnificados hacia zonas seguras y entregó 20 toneladas de donaciones reunidas en la campaña nacional «Una sola fuerza», que organiza el Gobierno.
Mientras que los ciudadanos seguían llevando sus donaciones en los puntos de acopio en Lima, la furia de la naturaleza no daba tregua. El escenario más crítico se vio en la ciudad norteña de Trujillo, la tercera del país con 850 mil habitantes, tras continuos desbordes de la quebrada San Ildefonso que incluso destruyeron un cementerio, dejando expuestos restos humanos.
Entre tanto, la ciudad de Huarmey, del departamento norteño de Áncash, permanecía inundada por cuarto día. El agua mezclada con lodo y basura alcanzaba el metro y medio de altura, por lo que los habitantes tenían que refugiarse en los techos de las casas.
Especialistas advierten que las condiciones meteorológicas pueden empeorar. Según el pronóstico del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, las lluvias en la costa norte y en toda la vertiente occidental de la sierra se intensificarán hasta el siguiente sábado.
Ante el aviso, el Ministerio de Educación amplió la suspensión de las clases escolares hasta el viernes. Asimismo, varias universidades privadas decidieron aplazar el comienzo del semestre académico hasta la próxima semana.
En Lima, que también ha sido golpeada por los desbordes de ríos y registra hasta ahora más de 17 mil afectados, uno de los grandes problemas fue el corte del servicio de agua potable para impedir contaminación por las inundaciones.
Médicos alertan sobre epidemias y enfermedades, en especial gastrointestinales, dermatológicas y oftalmológicas por la situación, agravada por la falta de agua que dificulta la higiene.
La tragedia en el Perú deriva de lo que los científicos locales llaman «fenómeno de El Niño costero», que responde a varios factores incluido el cambio climático que, según especialistas, ha hecho que la temperatura promedio del mar aumente entre cuatro y siete grados en comparación al verano.
Ese fenómeno, que afirman subsistirá hasta mediados de abril, genera intensas lluvias en los Andes y la costa que han rebalsado ríos y quebradas, impactando sobre todo en Lima y los departamentos norteños de Tumbes, Piura, La Libertad, Lambayeque y Áncash.
«Quiero transmitir mi cercanía a la querida población de Perú, duramente afectada por devastadoras inundaciones. Rezo por las víctimas y por quienes se afanan en ofrecer socorro.» Mensaje del papa Francisco tras el rezo del Ángelus ante la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
Dos reos muertos por incendio en cárcel
Dos presos murieron ayer en un incendio ocurrido en la cárcel más poblada de Perú, en medio de la escasez generalizada de agua que sufre la capital a causa de los aludes y desbordes de ríos provocados por el fenómeno climático El Niño Costero, confirmó el gobierno.
El viceministro del Interior, Rubén Vargas, dijo a la radio RPP que el fuego fue controlado y que presuntamente empezó anoche tras un cortocircuito provocado por las inusuales precipitaciones de inicios de semana en Lima.
«No fue por un motín, o por la pérdida de control del penal», comentó Vargas.
El jefe de los bomberos Manuel Vera dijo que, por el momento, se han hallado dos cadáveres de reos, pero no precisó si hubo heridos. Los bomberos requirieron de al menos 15 unidades para combatir el fuego.
A las afueras de la prisión, más de mil personas esperaban noticias sobre sus familiares presos. En la víspera, se fugaron 22 internos de una cárcel juvenil ubicada en la costa norte, mientras que el jueves los siete reos más peligrosos del país fueron sacados de la prisión en la que se encontraban, como medida preventiva ante las posibles inundaciones de un río cercano.








