Washington
DPA

El hackeo de emails a cuentas de miembros del Partido Demócrata en Estados Unidos provocó ayer la renuncia de la directora ejecutiva del partido, Amy Dacey, el director de comunicaciones, Luis Miranda, y el ejecutivo de finanzas Brad Marshall.

Las tres nuevas renuncias se suman a la dimisión de la titular del Comité Nacional Demócrata, Debbie Wasserman Schultz, ocurrida la semana pasada, luego de que el sitio WikiLeaks publicara 20 mil emails del partido demócrata que revelaron un presunto favoritismo de miembros del partido por Hillary Clinton durante las elecciones primarias, en desmedro de su rival Bernie Sanders.

La campaña de Clinton y analistas informáticos externos acusaron del hackeo a Rusia, aunque el Gobierno de Estados Unidos aún no se pronunció públicamente al respecto. Moscú negó las acusaciones.

El presidente Barack Obama evitó acusar a Rusia por el hackeo, pero afirmó hoy que ese sería el última de una «larga lista de temas» entre Washington y Moscú.

«Si de hecho Rusia se involucró en esta actividad, es sólo uno en una larga lista de temas de la que hablamos con el señor Putin, y con la que tengo un problema real», dijo Obama, al subrayar que el escándalo por el supuesto hackeo no cambiará sustancialmente la ya complicada relación con Moscú.

El FBI todavía investiga los ciberataques contra el Comité Nacional Demócrata y otras autoridades del partido. Obama dijo en conferencia de prensa que «hay muchos países tratando de hackear nuestras cosas».

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