Roma
DPA
La canciller alemana, Angela Merkel, criticó hoy los planes del gobierno de Austria de reimplantar controles fronterizos en el paso alpino de Brennero, en la frontera con Italia al tiempo que prometió su respaldo a Italia, uno de los países más afectados por la llegada de refugiados.
«Voy a hacer todo lo posible para que resolvamos el problema de la migración de otra forma que no sea la de cerrar las fronteras», dijo la mandataria alemana al término de una reunión en Roma con el primer ministro italiano, Matteo Renzi.
«No podemos abandonarnos los unos a los otros sino que debemos cooperar de forma justa», agregó. Merkel opinó que especialmente los países en las fronteras exteriores de la Unión Europea como Italia, Grecia, Malta y Chipre necesitan el apoyo de los demás.
Merkel elogió las propuestas presentadas por Renzi a la cúpula de la Unión Europea el mes pasado, que calificó de impulso importante a pesar de que aún no se ha llegado a un acuerdo sobre su financiación.
Italia mencionó en el documento que lleva el título de «Migration Compact» la posibilidad de emitir bonos europeos conjuntos para combatir las causas del flujo migratorio directamente en países en conflicto. Hasta ahora, Alemania se ha opuesto a este tipo de financiación.
«Podemos hablar de cualquier solución pero lo importante es que haya inversiones en África», demandó Renzi. El titular del gobierno italiano pidió una estrategia para el continente africano similar a la puesta en marcha con Turquía. Merkel, por su parte, abogó por reevaluar la política europea de desarrollo y mejorar su coordinación.
También Renzi fustigó los preparativos de Viena de controlar el principal paso limítrofe entre ambos países. Una medida de este tipo sería incluso la vía equivocada en una situación de emergencia «que ni siquiera está dada ahora», recalcó.
El jefe del gobierno italiano dijo que en estos momentos están llegando a las costas de su país menos refugiados que en 2014. «El Brennero es mucho más que una frontera, es un símbolo», subrayó Renzi.
Ambos mandatarios destacaron la buena cooperación entre sus países y anunciaron consultas bilaterales en agosto de este año en Maranello, la patria chica del fabricante de automóviles deportivos Ferrari. «Un lugar que es un símbolo por muchas razones. Un lugar del futuro y del pasado», describió Renzi.
Merkel viajó a Roma para participar mañana en la entrega del Premio Carlomagno al papa Francisco en el Vaticano. La política alemana, hija de un pastor protestante, se reunirá antes de la ceremonia en audiencia privada con el máximo dignatario de la iglesia católica.
Tras la reunión con Merkel, Renzi tenía previsto recibir al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y al presidente del Parlamento europeo, Martin Schulz.
A última hora de la tarde los tres participarán en el Capitolio romano en un debate sobre la situación de la Unión Europea que también contará con la asistencia del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.








