BRUSELAS
AP
Mientras su país lucha por evitar el colapso financiero, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, viajaba hoy a Bruselas para tratar de convencer a sus acreedores europeos de que aprueben un nuevo programa de rescate en una cumbre de emergencia de gobernantes de la eurozona
Se espera que Tsipras haga nuevas propuestas a los acreedores con las que espera retomar las negociaciones. La situación es urgente. Sin un acuerdo, los bancos griegos podrían hundirse en cuestión de días, el primer paso para una posible salida de la zona euro.
Los problemas financieros de Grecia se agudizaron ayer cuando el Banco Central Europeo se negó a aumentar la asistencia para los bancos griegos, que no tienen previsto abrir hasta el jueves.
Por la tarde se ha convocado una apresurada reunión entre ministros de Finanzas de la eurozona, que será la primera de Euclid Tsakatolos como ministro de Finanzas griego. Después se celebrará una cumbre de jefes de gobierno.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, trató de reducir las expectativas de que haya una solución rápida.
«Si hoy diéramos con una solución, sería una solución exageradamente simplista», dijo a los eurodiputados en Estrasburgo, Francia. «Lo que haremos hoy es hablar unos con otros, comprendernos, mostrarnos tolerancia y restaurar el orden en la situación».
Las reuniones siguen al triunfo de Tsipras, mayor de lo previsto, en el referéndum del domingo. El 61% de los griegos rechazaron las medidas propuestas por sus acreedores a cambio de préstamos.
Tsakalotos, un economista de 55 años, reemplazó a Yanis Varoufakis, que tuvo constantes encontronazos con sus homólogos.
«No voy a esconder que estoy muy nervioso y ansioso. No llego en el momento más sencillo de la historia griega», expresó Tsakalotos tras jurar el cargo el lunes.
Los bancos griegos se están quedando sin efectivo, pese a los límites introducidos por el gobierno a la cantidad que pueden retirar los depositantes.
El comercio como es habitual es ahora imposible en Grecia. Sin tarjetas de crédito ni dinero de cuentas bancarias, los pequeños negocios, dependen del efectivo que llega de las menguantes compras de sus clientes. Pero los griegos se aferran al dinero que tienen. Y los proveedores piden a las empresas que paguen por adelantado en efectivo.
Giorgos Kafkaris, un pensionista de 77 años, estaba entre los griegos que esperaban el martes para sacar dinero de un cajero automático en Atenas.
«Vine a sacar los 120 euros, no puedo llevar más. Lo bueno es que teníamos las cosas organizadas antes y teníamos 200-300 euros apartados», indicó. «Espero a algo mejor para todos nosotros. Creo que ocurrirá algo mejor», agregó.
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, indicó que si Grecia quiere seguir en la eurozona debe hacer reformas que estimulen el crecimiento económico y pagar su deuda.
El euro cayó un 0.7% hoy antes de la reunión, aunque los mercados se mantenían relativamente estables en Europa. La bolsa griega permanece cerrada desde la semana pasada entre cierres de oficinas bancarias.
Tras años de agotadora recesión y con el desempleo disparado, Grecia ya ha recibido 240 mil millones de euros (266 mil millones de dólares) en préstamos de otros países de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional. Pero la austeridad presupuestaria exigida como condición de los préstamos ha golpeado al crecimiento, y las reformas han sido más lentas de lo previsto.








