Washington,
Agencia dpa

La nueva propuesta de ley de los republicanos, que tienen mayoría en la Cámara baja, es muy similar a la anterior, aunque introduce algunos «cambios técnicos», según el congresista republicano Tom Cole.

El liderazgo republicano confía en que estos cambios puedan ser suficientes para lograr más apoyos al proyecto de ley dentro de sus propias filas republicanas, después de que ayer los miembros del populista Tea Party o Partido del Té consideraran que la propuesta del liderazgo republicano era demasiado moderada.

Por eso, el liderazgo republicano se ha visto obligado a introducir cambios en la ley para satisfacer las demandas del ala más conservadora el partido.

«Estamos ante uno de los Congresos más antihispanos que han existido en nuestra historia», se lamentó el congresista demócrata por Florida, Joe García.

La nueva propuesta republicana -694 millones de dólares- es un poco más cara que la anterior – 659 millones de dólares-, ya que prevé destinar 35 millones de dólares adicionales para ayudar a los gobernadores a pagar por el despliegue en la frontera de la Guardia Nacional de sus respectivos estados.

Los republicanos quieren también modificar una legislación de 2008 para acelerar las deportaciones de niños indocumentados no acompañados y acabar con el programa de acción diferida (DACA, por sus siglas en inglés).

Unos 600 mil jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos siendo niños traídos por sus padres se han beneficiado de DACA, un programa aprobado en junio de 2012 por la administración Obama.

Gracias a DACA, estos «soñadores», como se conoce en Estados Unidos a estos jóvenes, han podido, por ejemplo, estudiar en la universidad, obtener un permiso de trabajo, tener un número de seguridad social y sacarse el carnet de conducir sin temor a ser deportados.

Los republicanos quieren ahora evitar que estos jóvenes puedan renovar sus permisos, por lo que los condenarían a ser deportados.

Los cambios introducidos parecen haber gustado, en un principio, a algunos de los congresistas más conservadores del partido como Michele Bachmann, Steve King y Louie Gohmert. Sin embargo, algunos republicanos de origen hispano como el congresista de Florida, Mario Díaz-Balart, votarán en contra de esta legislación anti-DACA.

«Los republicanos están yendo de mal a peor», se lamentó el senador demócrata de Nevada, Harry Reid.

Los republicanos, que tienen mayoría en la Cámara de Representantes, son conscientes de que si se van de vacaciones sin aprobar legislación para atajar la crisis en la frontera, los demócratas pueden utilizarlo electoralmente en su beneficio en las elecciones legislativas de noviembre. Aunque la Cámara de Representantes apruebe hoy algún tipo de legislación, será algo simbólico, ya que el Senado no podrá aprobar su legislación, después de que los republicanos bloqueran ayer un proyecto de ley redactado por los demócratas que preveía destinar 2 mil 700 millones de dólares para atajar la crisis humanitaria en la frontera.

De todas formas, hubiera sido muy difícil obtener un texto único en el comité de conciliación, ya que ambos partidos presentaron propuestas diametralmente opuestas.

Lo que está claro es que el presidente Barack Obama no tendrá los 3 mil 700 millones de dólares que había solicitado al Congreso para lidiar con la crisis humanitaria en la frontera, provocada por la llegada desde el pasado mes de octubre de más de 57 mil menores no acompañados, la mayoría procedente de El Salvador, Guatemala y Honduras.

El gobierno calcula que al final de este año fiscal (que acaba en septiembre) su número podría alcanzar los 90 mil.

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