Por CLARENCE ROY-MACAULAY y KRISTA LARSON,
DAKAR,
Agencia AP

En Sierra Leona, el presidente Ernest Bai Koroma prometió declarar en cuarentena domiciliaria a los pacientes y ordenó que se realicen inspecciones casa por casa para buscar a personas posiblemente expuestas al virus, ya que muchas familias se resisten a ser tratadas en centros de aislamiento. Algunas mantienen a sus familiares en la casa dada la alta tasa de mortalidad en las clínicas.

En tanto, la vecina Liberia también redobló sus esfuerzos para contener el virulento brote al cerrar las escuelas y ordenó a la mayoría de los empleados públicos que permanezcan en sus casas.

El Cuerpo de Paz estadounidense inició la evacuación de cientos de voluntarios de los países afectados. Dos voluntarios estaban en aislamiento fuera de Estados Unidos después de estar en contacto con una persona que murió del virus, dijo una fuente del Departamento de Estado.

Se ha atribuido al ébola la muerte de 729 personas en cuatro países del occidente de África en lo que va del año, y el brote no da señales de disminuir, sobre todo en Liberia y Sierra Leona. El jueves, la OMS informó de 57 nuevas defunciones: 27 en Liberia, 20 en Guinea, nueve en Sierra Leona y una en Nigeria.

Uno de los muertos esta semana era el médico a cargo del tratamiento del ébola en Sierra Leona.

El gobierno dijo que la muerte del doctor Sheik Humarr Khan era «una pérdida irreparable de este hijo de la tierra». Khan, de 39 años, era una de las mayores autoridades en fiebres hemorrágicas en este país de escasos recursos médicos.

El brote apareció primero en Guinea, en marzo, y luego se extendió a Liberia y Sierra Leona. Es ahora el mayor desde que se llevan estadísticas y afecta a tres capitales africanas con aeropuertos internacionales. Las autoridades tratan de incrementar los exámenes de pasajeros, aunque un estadounidense pudo volar de Liberia a Nigeria, donde murió de ébola días después, según las autoridades locales.

No hay vacuna ni tratamiento específico para el ébola, que en este brote tiene una tasa de mortalidad del 60%. Los expertos dicen que el riesgo de que lo contraiga un viajero es bajo porque requiere contacto directo con fluidos o secreciones orgánicas como orina, sangre, sudor o saliva. A diferencia de la influenza, no se contagia mediante el contacto superficial a través del aire.

Los pacientes son contagiosos una vez que el mal ha avanzado lo suficiente como para producir síntomas visibles, dijo la OMS. Las personas más vulnerables son los profesionales de la salud y los familiares que tienen contacto estrecho con los enfermos.

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