
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo, es en la actualidad uno de los puntos más sensibles de la geopolítica global. Tras varios días de incertidumbre e intercambios entre Irán y EE. UU., este punto de tránsito marítimo fue abierto luego de permanecer cerrado como medida de guerra.
En ese contexto, este paso marítimo ha sido utilizado, o incluso amenazado, como herramienta de presión, generando impactos inmediatos en los mercados energéticos y en la estabilidad económica mundial.
EL HISTORIAL DE CONFLICTOS Y PRESIONES
El uso del estrecho como instrumento geopolítico no es nuevo, ya que, según información recogida por el medio internacional Infobae, durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, principalmente en la llamada “Guerra de los Petroleros”, ambos países atacaron buques comerciales y petroleros en la zona, incluso utilizando minas navales para interrumpir el tránsito marítimo.
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Más de un centenar de embarcaciones fueron afectadas, lo que obligó a la intervención de Estados Unidos y aliados europeos para proteger la navegación.
Posteriormente, de acuerdo con Infobae, en 2011 y 2012 Irán amenazó con cerrar el estrecho como respuesta a sanciones internacionales por su programa nuclear, lo que fue uno de los detonantes desde 2025 para que Israel iniciara ataques contra el régimen iraní con el respaldo de EE. UU.
Aunque la medida no se concretó, la advertencia iraní provocó volatilidad en los precios del petróleo, evidenciando el peso estratégico del paso.
En 2018, tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, Teherán volvió a plantear el cierre del estrecho como represalia, aunque nuevamente no ejecutó la amenaza. Sin embargo, según el referido medio, las tensiones generaron presión sobre los mercados energéticos.
Entre 2019 y 2025, Infobae detalló que se generaron una serie de incidentes que incluyeron ataques a petroleros, incautaciones de buques y enfrentamientos indirectos, lo que elevó los costos de transporte y seguros marítimos, aunque el estrecho permaneció abierto.
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En junio de 2025, durante la llamada “Guerra de los Doce Días”, el parlamento iraní incluso autorizó el cierre del estrecho, aunque la medida no se implementó debido a la corta duración del conflicto, según se lee en la Enciclopedia Britannica.
El momento más crítico llegó en 2026, cuando, de acuerdo con la Enciclopedia Britannica, tras el estallido de la guerra con Irán, el país utilizó el estrecho como eje de su estrategia, atacando buques y presuntamente colocando minas navales, lo que provocó una caída de más del 95% en el tráfico marítimo.
Esto derivó en la mayor interrupción registrada en el suministro mundial de petróleo.
Al respecto, el medio BBC recordó que Irán bloqueó de facto el paso tras ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026, lo que disparó los precios globales del combustible.
Posteriormente, un alto el fuego condicionado al “paso seguro” permitió cierta recuperación del tránsito, aunque las restricciones continuaron parcialmente.
A este escenario se suma el giro más reciente de la guerra, el gobierno de Irán anunciando este 17 de abril que el estrecho permanecerá “totalmente abierto” hasta el fin del alto el fuego con Estados Unidos.
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Según declaraciones del canciller Abás Araqchí, el paso de buques mercantes se permitirá bajo rutas coordinadas por la autoridad marítima iraní, en línea con la tregua en Líbano.
Desde Washington, el presidente Donald Trump celebró la decisión y afirmó que el estrecho está “completamente abierto y listo para la libre circulación”, reflejando una momentánea distensión en uno de los puntos más críticos del conflicto.
QUÉ ES EL ESTRECHO DE ORMUZ
El estrecho de Ormuz es un corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y da salida al mar Arábigo. Según la Enciclopedia Britannica, es el único canal marítimo que une las principales zonas productoras de petróleo del Golfo con los océanos abiertos.
Geográficamente, separa a Irán, al norte, del enclave omaní de Musandam y de los Emiratos Árabes Unidos, al sur.
En su punto más estrecho mide aproximadamente entre 33 y 50 kilómetros, aunque su ancho total oscila entre 55 y 95 kilómetros, de acuerdo con la Enciclopedia Britannica.
En la costa iraní se ubica el puerto estratégico de Bandar Abbas, junto a varias islas clave bajo control iraní, lo que le otorga a Teherán una posición privilegiada para influir en el tránsito marítimo, según Britannica.
Aunque partes del estrecho son consideradas aguas internacionales, Infobae recordó que la presencia militar iraní en la zona le permite ejercer un control significativo.
Este punto es relevante para el comercio y la economía global, puesto que, según BBC, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo transitan diariamente por esta ruta, lo que representa cerca del 20% del consumo mundial.
Además, una proporción similar del gas natural licuado (GNL), principalmente desde Qatar, también pasa por este corredor.
La Enciclopedia Britannica destacó que la mayor parte de estas exportaciones se dirige a Asia, especialmente a China, India, Japón y Corea del Sur, lo que convierte al estrecho en un eje crítico para la seguridad energética global.
Asimismo, la BBC señaló que no solo transporta hidrocarburos, sino también fertilizantes, además de alimentos, medicamentos y productos tecnológicos destinados a Oriente Medio.







