El avance de la ultraderecha y de la extrema izquierda marcó este domingo la primera vuelta de las municipales francesas, en la que los socialistas resistieron en las grandes ciudades mientras que los conservadores moderados mantuvieron su hegemonía en la Francia rural.
Satisfacciones efímeras ante el avance de los dos extremos que, si se confirma en la segunda vuelta del próximo domingo, puede prefigurar un panorama bipolar para las presidenciales de 2027, de las que estas municipales son un ensayo general.
Por ello sus líderes, el socialista Olivier Faure y el conservador Bruno Retailleau, apelaron a un cordón sanitario para descartar a los extremos.
Los extremos avanzan en la primera ronda de las municipales francesas.https://t.co/1cLrW8yt7Q
— EFE Noticias (@EFEnoticias) March 15, 2026
Una posición comprometida para los socialistas, que pueden ver su victoria comprometida en algunos de sus feudos, como París o Marsella, si rechazan la fusión con los ‘melenchonistas’, aunque Faure rechazó todo pacto nacional con ellos. Tendrán que ser acuerdos puntuales.
Eso abre la puerta al juego de la negociación de cara a la segunda vuelta, que se desarrollará hasta el martes, cuando tendrán que quedar perfiladas todas las listas de cara al próximo domingo. Los candidatos que han obtenido más del 10 % de los votos pueden mantenerse o fusionar sus listas.
Una situación que puede resultar clave tanto en París como en Marsella, donde los candidatos socialistas fueron los más votados, pero en los que su elección dependerá del juego de las alianzas.
Elecciones municipales francesas: Solo un 19,37 % de los franceses votaron en la primera vuelta a mediodía.https://t.co/umhlS5a85B pic.twitter.com/tvwWE5wMwo
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En la capital, Emmanuel Grégoire, ex brazo derecho de la actual alcaldesa, Anne Hidalgo, antes de distanciarse de ella, concurría asociado con comunistas y ecologistas, y rondó el 40 % de los votos, frente al 25 % de la conservadora Rachida Dati. Pero advirtió de que «las derechas pueden ganar» si, como auguró, «fusionan sus fuerzas».
Su único granero de votos procede de los logrados por la izquierdista Sophia Chikirou, que obtuvo el 12 % y que advirtió de que solo se retirará si se logra una lista con la de Grégoire.
Dati, exministra de Cultura de Emmanuel Macron, tendrá que contar con el centrista Pierre-Yves Bournazel, que también logró el 12 % de los sufragios y al que apeló a unir fuerzas.
Las espadas también están en alto en Marsella, donde el actual alcalde socialista Benoit Payan consiguió el 38 % de los votos pero ve su puesto amenazado por el ascenso del ultraderechista Franck Alliso, que obtuvo el 33 %.
El izquierdista Sébastien Delogu, que tuvo el 12 %, le tendió la mano también para la segunda vuelta, en lo que puede constituir otro pacto con la extrema izquierda.
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La segunda ciudad del país aparece como la principal posible presa de la extrema derecha, cuya líder, Marine Le Pen, habló de «inmensa victoria» y apeló a unir a todas las derechas en la segunda vuelta.
El otro foco de atención fue Niza, donde el candidato apoyado por la extrema derecha Éric Ciotti, fue el más votado con el 43,5 % de los votos, muy por delante del actual alcalde, el centrista Christian Estrosi, con el 30,8 %.
La extrema izquierda ‘melenchonita’ también apareció satisfecha. Si en 2020 prefirieron no hacer campaña en las municipales, ahora lograron unos resultados muy superiores a los esperados.
Además de tener la llave de París, Marsella y Lyon, están en buena posición para conquistar Lille, tradicional bastión socialista, donde su candidata, Lahouaria Addouche, empató con el actual regidor, Arnaud Deslandes.
Mélenchon aplaudió su estrategia y aseguró que, además de la ciudad nordista, pueden apuntarse Roubaix, Limoges, Saint-Denis o Toulouse, «una auténtica oleada» para un partido que hasta ahora estaba ausente en las Alcaldías.
A la inversa, la llamada «ola verde» que llevó sorpresivamente a los ecologistas a gobernar varias grandes ciudades francesas en 2020 parece debilitarse seis años más tarde.
En Lyon, la tercera ciudad más grande del país, el alcalde saliente Grégory Doucet y el empresario Jean-Michel Aulas, expresidente del club de fútbol Olímpico Lionés, terminaron codo a codo (37,5 %), y la llave del desempate en la segunda vuelta la puede tener la candidata de La Francia Insumisa, Anaïs Belouassa-Cherifi (9,7 %), ya dispuesta a una «fusión técnica».
Ecologistas son también los alcaldes salientes de Estrasburgo, Burdeos, Grenoble, Tours, Annecy, Besançon y Poitiers, y su suerte en esta primera vuelta ha sido muy dispar.
Así, por ejemplo, Pierre Hurmic logró la primera posición en Burdeos, al igual que Éric Piolle en Grenoble, mientras que en Estrasburgo Jeanne Barseghian recibió un revés al quedar tercera.
Pocos motivos encontraron también para la satisfacción los ‘macronistas’. Solo el ex primer ministro Édouard Philippe, muy distanciado del presidente, Enmanuel Macron, al que aspira a suceder, logró un buen resultado en su ciudad, Le Havre, pese a los pésimos augurios de las encuestas.







