Trump dice que el líder supremo iraní
Trump dice que el líder supremo iraní "debería estar muy preocupado" Foto: La Hora/ Imagen de archivo. EFE/EPA/YURI GRIPAS / POOL

Irán y Estados Unidos mantendrán mañana en Omán nuevas negociaciones nucleares, en un encuentro al que llegan en medio de las amenazas militares estadounidenses y con grandes diferencias en torno al arsenal de misiles iraní, que Washington quiere limitar ante la oposición de Teherán.

El encuentro está previsto a las 10.00, hora omaní (06.00 GMT) en Mascate, y reunirá al ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, y al enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, en el que sería el primer contacto entre representantes de Washington y Teherán desde la guerra irano-israelí de junio.

Sobre la reunión de mañana planea el inicio de otro conflicto dadas las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intervenir militarmente en el país persa si no se alcanza un acuerdo que impida a la República Islámica desarrollar armas nucleares.

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Esas amenazas han estado acompañadas del despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate -formado por tres destructores lanzamisiles- cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico después de que Trump afirmase que iba a ayudar a los manifestantes en las protestas que sacudían el país en enero.

El espectro de una guerra en la región ha provocado una intensa actividad diplomática en los últimos días con los ministros de Exteriores de Egipto, Catar, Turquía y Arabia Saudí tratando de mediar entre los dos históricos rivales que no lograban ponerse de acuerdo en la localización de las negociaciones.

Tras acordar una suerte de cumbre en Estambul con otros países de la región, según medios de Estados Unidos, Irán pidió más tarde mover el encuentro a Mascate y solo con representantes iraníes y estadounidenses.

Si han logrado cerrar fecha y lugar del encuentro, parece que no están de acuerdo en la agenda con diferencias en lo que están dispuestos a negociar.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, insistió ayer en que la agenda debe incluir además del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y su apoyo a los grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen.

Araqchí, mientras tanto, aseguró hace unos días en Estambul que Teherán no está dispuesto a negociar su potente programa de misiles balísticos, que cuenta con proyectiles con un alcance de 2.000 kilómetros, suficiente para llegar a Israel.

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Esas mismas diferencias ya se plantearon en las negociaciones que mantuvieron los dos países el año pasado en Mascate, con Omán como intermediario, pero que llegaron a su fin tras el inicio de la guerra entre Irán e Israel en junio, y en la que Washington participó con el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes, lo que ha paralizado la capacidad de enriquecimiento de uranio iraní.

Nuevas amenazas de Trump a Jameneí

Trump reiteró anoche las amenaza contra el país persa y aseguró que el líder supremo iraní, Ali Jameneí, «debería estar muy preocupado” en una entrevista con la cadena NBC.

«Yo creo que debería estar muy preocupado. Como ya sabe, van a negociar con nosotros», explicó el mandatario.

El republicano ha multiplicado las amenazas a Teherán en las últimas semanas, llegó a comparar la situación con la operación que llevó a cabo en Venezuela en la que capturó al presidente Nicolás Maduro y ha llegado a hablar de un cambio de liderazgo en Irán.

Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electrizad y gas.

Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que el régimen de Teherán reconoce 3.117 muertos.

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Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en EE.UU., sitúan en 6.872, los fallecidos si bien continúa verificando más de 11.000 posibles muertes. Además se produjeron más de 40.000 arrestos.

La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque según Naciones Unidas estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.

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