En la foto: Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum. Foto La Hora / AFP

Al bajar el telón de la precampaña en México las cartas parecieran estar echadas y no dejan espacio a dudas de que en los meses previos a las elecciones presidenciales del 2 de junio se vivirá una dura puja entre dos mujeres: la oficialista Claudia Sheinbaum, que en este momento se perfila como clara favorita, y la opositora Xóchitl Gálvez, que luchará por remontar en la recta final de la liza.

Las definiciones se hicieron más palpables en el período de precampaña fijado por las autoridades electorales, que se inició a mediados de noviembre y que culmina el jueves. La ex alcaldesa capitalina Sheinbaum se mantuvo durante esta etapa con una sólida ventaja de alrededor de 20 puntos sobre Gálvez, quien a pesar de las simpatías que despertó en los meses previos al proceso y que llevaron a los analistas a identificarla como un “fenómeno político”, no logró levantar en las encuestas y acercarse a la candidata del partido gobernante Morena.

 

El único cambio que se dio en la precampaña fue la entrada de un nuevo actor: el opositor Jorge Álvarez Máynez que asumió a inicios de este mes la candidatura presidencial del partido minoritario Movimiento Ciudadano luego del retiro de Samuel García, gobernador del estado norteño de Nuevo León, que abandonó la contienda tras una pugna con adversarios locales.

Al cierre de esta etapa la mayoría de los analistas coinciden en que Sheinbaum fue quien mejor aprovechó los 60 días de precampaña para consolidar su candidatura y equipo de cara a la recta final del proceso electoral, que iniciará el primero de marzo con el arranque formal de la campaña y que se extenderá hasta el 29 de mayo.

Carlos Ramírez, socio de la firma local de consultoría política Integralia Consultores, atribuyó el éxito de la aspirante oficialista, de 61 años, en esta etapa a la “estrategia cautelosa” que mantuvo y que —según el analista— le impidió cometer errores.

“No arriesga mucho, es una candidata muy cuidada, muy disciplinada, que no se expone”, dijo Ramírez a The Associated Press, al reconocer que Sheinbaum no necesita tomar mayores riesgos debido a que tiene como su “principal promotor” al presidente Andrés Manuel López Obrador.

El analista también resaltó la “enorme disciplina” que mantuvo Sheinbaum que se “evidenció” en la réplica constante que hizo de todas las posturas de López Obrador, hecho que aseguró que tiene sentido considerando el alto nivel de aceptación del que goza el mandatario que ronda 60%.

Otro factor que según Ramírez jugó a favor de la exalcaldesa fue el proceso interno que inició Morena a mediados de junio pasado para elegir el aspirante presidencial que ayudó a darle visibilidad a Sheinbaum en los 32 estados del país.

Aunque la coalición opositora Fuerza y Corazón Por México, integrada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), replicó un mes después esa iniciativa, el oficialismo tuvo una ventaja de varias semanas.

Los procesos internos de los principales partidos generaron críticas entre algunos analistas y organizaciones como Movimiento Ciudadano que los consideraron como una campaña adelantada que vulneró las normas electorales y que convirtió esta precampaña en un mero trámite puesto que las candidaturas ya estaban totalmente definidas.

Según los analistas a quien no le fue tan bien en esta precampaña fue a la exsenadora Gálvez, quien se mantuvo estancada con un techo de preferencias de alrededor de 30%, de acuerdo con las principales encuestadoras locales.

Roy Campos, presidente de la empresa local de investigaciones de opinión pública Consulta-Mitofsky, atribuyó el resultado desfavorable a una precampaña “descafeinada” y sin mensajes poderosos que mantuvo la opositora, de 60 años, durante los últimos meses.

“De los 60 días de precampaña, 50 días prácticamente no sirvieron de nada”, consideró Campos a la AP al reconocer que no fue hasta los últimos diez días cuando se dio un viraje en la estrategia de la opositora, tras la definición de su equipo, y que se introdujeron nuevos mensajes de campaña orientados a reclamar por las carencias y problemas que enfrentan los mexicanos como la inseguridad, que consideró mucho más acertados y poderosos.

A estas dificultades se sumaron las divergencias que surgieron dentro de la coalición opositora por la definición de las candidaturas a gobernadores en los estados de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán, que también se disputarán a mediados de año, que según los analistas agregaron tensión a la campaña de Gálvez. En los comicios generales del 2 de junio se elegirán además del presidente y nueve gobernadores, a 500 diputados y 128 senadores.

Sobre el impacto que tendrá en las elecciones presidenciales la candidatura de Álvarez Máynez, de 38 años, los analistas coinciden en que la incidencia será muy marginal debido a que es un desconocido en la política local y entró muy tarde al proceso.

 

Campos sostuvo que Movimiento Ciudadano en estos comicios “no quieren jugar a ganar, quieren jugar a posicionar un concepto y un futuro… Juegan a un nuevo votante para construir un futuro”.

Ante la gran ventaja que mantiene Sheinbaum en las preferencias electorales, surge la duda si ya todo está definido.

Al respecto, Ramírez afirmó que en este momento luce “bastante cuesta arriba” para Gálvez remontar la diferencia, pero admitió que “no es imposible” que se recupere en los próximos cuatro meses considerando el cambio que hizo en la estrategia de campaña y su carisma que aseguró que es muy superior al de exalcaldesa de la Ciudad de México.

“Todavía hay margen de conectar con esa clase media descontenta con López Obrador y sacarlos a votar y conectar con los jóvenes que están abiertos a escuchar otras cosas”, agregó.

Para Carlos Bravo, un consultor independiente, el período de López Obrador está a punto de acabar y la discusión electoral debería centrarse en “qué viene después”. En su lugar, hay una percepción generalizada de que estas votaciones son un “referéndum” sobre su administración y su “cuarta transformación”, algo que puede ser un arma de doble filo para las dos contendientes, planteó.

La candidata oficialista, que es la que más propone esta idea de referéndum, según Bravo, puede beneficiarse de ese concepto, por ejemplo, por el éxito de las políticas sociales, pero el legado de López Obrador también puede ser para Sheinbaum también una especie de “camisa de fuerza” que le impida avanzar en los temas que no han funcionado.

Y algo parecido le pasa a Gálvez. Según Bravo, la coalición opositora todavía tiene que decidir si quiere presentarse como la opción “anti-AMLO” o la alternativa “post AMLO”.


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