En esta imagen de archivo, distribuida por el Ministerio de Defensa de Corea del Sur, bombarderos B-1B y cazas F-35B estadounidenses y cazas F-15K surcoreanos sobrevuelan la Península de Corea durante unas maniobras conjuntas el 18 de septiembre de 2017. (Ministerio de Defensa de Corea del Sur vía AP, archivo)

Corea del Norte dio un paso más el sábado en sus últimas pruebas armamentísticas con el lanzamiento de cuatro misiles balísticos más hacia el mar, mientras Estados Unidos sobrevoló Corea del Sur con dos bombarderos supersónicos en un duelo de fuerza militar que puso de manifiesto las crecientes tensiones en la región.

De acuerdo con el Estado Mayor Conjunto surcoreano, los cuatro misiles de corto alcance se dispararon desde una zona de la costa occidental norcoreana alrededor del mediodía y recorrieron unos 130 kilómetros (80 millas) hasta caer en aguas al oeste del país.

El ejército norcoreano ha lanzado más de 30 misiles mar esta semana, incluyendo un misil balístico intercontinental que activó avisos de evacuación en el norte de Japón el jueves, y realizó vuelos con aviones de guerra dentro de su territorio en una airada reacción a las maniobras aéreas conjuntas entre Estados Unidos y su vecino del sur.

Según el ejército surcoreano, dos bombarderos B-1B entrenaron junto a cuatro aviones de combate F-16 estadounidenses y cuatro F-35 surcoreanos en la última jornada de los ejercicios militares conjuntos, llamados “Tormenta vigilante”, que terminan el sábado. Es la primera vez desde diciembre de 2017 que se despliegan bombarderos en la península. En las maniobras participaron alrededor de 240 aviones, incluyendo los avanzados cazas F-35 de ambos países.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores norcoreano indicó el viernes en la noche que sus acciones eran una respuesta adecuada a los ejercicios, que calificó como una muestra de la “histeria de confrontación militar” estadounidense. Pyongyang responderá con la “reacción más dura” a cualquier intento de las “fuerzas hostiles” de violar su soberanía o sus intereses de seguridad, agregó.

Según el Estado Mayor surcoreano, la participación de los B-1B en las maniobras indica la disposición de los aliados a ofrecer una “respuesta firme” a las provocaciones norcoreanas y el compromiso de Washington a defender a su aliado con toda su capacidad militar, incluso la nuclear.

 

Los vuelos con B-1B han sido una demostración de fuerza habitual en anteriores periodos de tensión con el Norte. Los aviones surcaron por última vez los cielos de la región en 2017, durante otra fase de intensos ensayos armamentísticos. Pero en los últimos años se detuvieron para respaldar los esfuerzos diplomáticos del gobierno del expresidente Donald Trump con Pyongyang, y debido a la pandemia del COVID-19.

Los aliados reanudaron las maniobras a gran escala este año luego de que el Norte efectuó pruebas de armas a un ritmo récord, aprovechando una división en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con motivo de la guerra de Rusia en Ucrania para acelerar su desarrollo.

Pyongyang detesta esas exhibiciones del poderío militar estadounidense tan cerca de su frontera. El Norte describe al B-1B como un “bombardero nuclear estratégico», aunque el avión solo porta armamento tradicional desde mediados de la década de 1990.

Estaba previsto que las maniobras Tormenta Vigilante terminasen el viernes, pero tras los lanzamientos norcoreanos del jueves, los aliados decidieron ampliarlas hasta el sábado.

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