Steven Engel, exsecretario interino adjunto de Justicia de la Oficina de Asesoría Jurídica, a la izquierda; Jeffrey Rosen, exsecretario interino de Justicia, al centro, y Richard Donoghue, exsubsecretario interino de Justicia, rinden juramento en el Capitolio, en Washington antes de dar su testimonio ante la comisión de la Cámara de Representantes que investiga el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Foto La Hora: Jacquelyn Martin/AP.

 

Donald Trump acosó al Departamento de Justicia para que esa agencia diera seguimiento a sus aseveraciones falsas de que hubo fraude electoral, procuró en vano allegarse a altos funcionarios del orden público en su intento desesperado por mantenerse en el poder y apenas cedió cuando le advirtieron en la Oficina Oval que habría renuncias en masa, según testimonios rendidos ante una comisión especial de la Cámara de Representantes que investiga el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.

Steven Engel, Jeffrey Rosen y Richard Donoghue, altos funcionarios del Departamento de Justicia durante el gobierno de Trump, relataron el jueves el acoso persistente del mandatario, incluidas órdenes diarias de que investigaran las aseveraciones infundadas de que le habían robado las elecciones que ganó el demócrata Joe Biden.

Dijeron haber dejado de lado las exigencias de Trump porque no había evidencias de fraude generalizado, y después se unieron cuando el presidente sopesó reemplazar al máximo abogado del departamento con el abogado Jeffrey Clark, un funcionario de menor nivel ansioso de contribuir a la anulación de los resultados.

Mientras tanto, los republicanos leales en el Congreso repetían los alegatos del presidente, y varios de ellos buscaron indultos de la Casa Blanca luego de que el intento fracasó y el Capitolio fue allanado durante una jornada de violencia, reveló la comisión el jueves.

La audiencia, la quinta del panel que investiga el asalto al Capitolio, dejó claro que la intensa campaña de presión de Trump estuvo dirigida no solamente hacia funcionarios electorales estatales, sino también hacia las propias agencias del poder ejecutivo.

Los testigos describieron en forma solemne que la constante comunicación desde la presidencia constituía una infracción extraordinaria del protocolo, en especial debido a que desde hace mucho tiempo el Departamento de Justicia ha atesorado su independencia frente a la Casa Blanca y ha procurado mantenerse al margen de consideraciones partidistas en decisiones relacionadas con investigaciones.

«Cuando dañas nuestras instituciones fundamentales, no es fácil repararlas», dijo Rosen, secretario interino de Justicia en los últimos días del gobierno de Trump. «Así que consideré que este era un asunto muy importante, intentar asegurar que el Departamento de Justicia pudiera mantenerse en la ruta correcta».

La audiencia se centró en una tumultuosa época en el departamento tras la salida en diciembre de 2020 del secretario de Justicia, William Barr, quien desató la furia de Trump cuando declaró públicamente que no había evidencias de fraude que pudieran haber modificado los resultados de la elección.

 

Barr fue sustituido por su principal subalterno, Rosen, quien señaló que durante aproximadamente dos semanas después de que asumiera el cargo, se reunió con Trump o este le llamó prácticamente todos los días. El tema común, dijo, era la «insatisfacción de que el Departamento de Justicia, desde el punto de vista de él (Trump), no había hecho lo suficiente para investigar el fraude electoral».

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