El candidato a la presidencia Rodolfo Hernández. Foto/AP.

Difícil de encasillar, el candidato colombiano Rodolfo Hernández ha sido comparado con políticos como el expresidente estadounidense Donald Trump. “Rodolfo es Rodolfo”, aseguró su estratega Ángel Becassino, quien hace cuatro años fue el asesor de campaña de su directo contendor, el izquierdista Gustavo Petro.

“Me entrevistan de Brasil y me hablan de (Jair) Bolsonaro, en Argentina me hablan de Javier Milei. Me entrevistan de cualquier lado y hablan de (Nayib) Bukele o de Trump, pero no, lo que pienso es que probablemente en un futuro cercano aparezcan en Ecuador, Perú, Bolivia, en cualquier lado, candidatos que viendo el impacto que ha tenido Rodolfo, lo imiten”, dijo Becassino en entrevista con The Associated Press.

Hernández, un magnate de bienes raíces de 77 años, era hace unos meses poco conocido en Colombia por haber sido el alcalde de Bucaramanga, una ciudad intermedia. Con su discurso coloquial y directo impulsado en redes sociales contra la clase política tradicional y la corrupción, logró un rápido ascenso convirtiéndose en la sorpresa electoral al llegar al balotaje con un 28% de la votación y competir por la presidencia con el izquierdista Gustavo Petro, quien obtuvo el 40% de los votos.

En una tensa y reñida campaña electoral, los colombianos van a elegir entre dos propuestas con rasgos populistas que representan un giro con respecto al actual presidente conservador Iván Duque, quien no goza de popularidad luego multitudinarias marchas en contra de sus políticas de gobierno y de afrontar la pandemia que ha profundizado la desigualdad.

Becassino define a Hernández como un populista de “extremo centro”. “Su autoridad fuerte es de un populista de derecha. Por el otro lado, el enfoque prioritario en lo social y en el desarrollo de los puntos de los acuerdos de paz que se fijaron en La Habana (con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), hacen que Rodolfo sea un hombre de sensibilidad abierta”, agregó.

El estratega decidió desarrollar lo que considera el principal potencial de Hernández: su franqueza. Sin embargo, admite que a veces es un arma de doble filo y que hay salidas en falso que cuestan políticamente, por lo que tiene que hacer control de daños.

 

Hernández ha dicho, por ejemplo, que admira a Adolf Hitler y luego que se trató de un lapsus, porque en realidad quiso referirse al científico Albert Einstein. Recientemente, ha sido polémica su propuesta de declarar conmoción interior de manera inmediata en caso de asumir la presidencia para tomar decisiones en contra de la corrupción. Sin embargo, esta figura le daría poderes excepcionales como suspender leyes.

“Es un error, hay cosas en las que toca hacer corrección… no se debe (hacer) en términos de que estás proyectando una mirada dictatorial”, explicó Becassino, quien defiende a Hernández y dice que no es autoritario.

Su estrategia en redes ha sido exitosa e inédita en la política colombiana. Hernández se hace llamar el “rey de TikTok” y acumula más de 586.000 seguidores. “El trabajo fue mostrar a un hombre que era capaz de burlarse de sí mismo, de jugar. El sentido de TikTok no fue capturar el voto de los jóvenes, fue generar una atmósfera de irreverencia alrededor del humor. Mostrar el carácter disruptivo de Rodolfo cuando plantea cosas como reducir el aparato burocrático del Estado, de atacar la contratación directamente bajo el argumento de que los partidos políticos se convirtieron en asociaciones de contratistas”, dijo Becassino.

Cuando algunas encuestas proyectan un empate técnico, la estrategia de Hernández será conquistar votos sin asistir a debates presidenciales con su contendor. Becassino -con la ventaja de conocer a fondo a Petro tras asesorarlo en el pasado- cree que al entrar en el balotaje con dos candidatos que proponen “cambios”, deben demostrar cuál es la diferencia entre ambos.

“Nosotros sentimos que hay un clima de ataques (desde la campaña de Petro)… y no quisimos participar de ese espectáculo”, aseguró.

Para cerrar la diferencia que tiene con Petro, Hernández busca conquistar votos de derecha y de centro, pero ha sido renuente a sellar cualquier alianza e incluso a recibir apoyos económicos que lo comprometan, por lo que financió una campaña austera de 793.000 dólares de su propio bolsillo.

En los últimos días inició conversaciones con Sergio Fajardo, quien fue el candidato de centro y perdió en primera vuelta, sin embargo Becassino aseguró que dialógan bajo un «criterio central: esta campaña tiene una gran alianza con el pueblo colombiano que quiere cambio. No es con ningún partido político ni por ninguna otra candidatura política”, señaló.

De llegar a la presidencia, Hernández plantea cambios de fondo y forma. En el fondo busca “limpiar” al Estado de la corrupción, que asegura es la causa del hambre en el país. En la forma, quisiera convertir el palacio presidencial en un museo y cambiar la tradición de posesionarse en Bogotá para hacerlo en su natal Piedecuesta, un municipio vecino de Bucaramanga, donde gobernó, según dijo su estratega.

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