En esta imagen de archivo, una sección de la selva amazónica se encuentra junto a los campos de soya en Belterra, estado de Pará, Brasil. Foto La Hora/AP/Leo Correa.

El sector privado de Brasil ha exhortado al presidente Jair Bolsonaro a que abandone la añeja resistencia de su país a tratar aspectos clave en las negociaciones de la ONU sobre el clima de este año, con el argumento de que Brasil no puede darse el lujo de dejar pasar la oportunidad de utilizar su enorme riqueza natural en la lucha contra el calentamiento global.

El Consejo Empresarial Brasileño para el Desarrollo Sostenible (CEBDS), que afirma representar a las empresas que conforman casi la mitad de la economía del país, ha solicitado al gobierno que tome medidas contra la deforestación ilegal y flexibilice su postura respecto a los mercados de carbono.

Estos esfuerzos, que reflejan demandas similares de inversionistas internacionales y legisladores estadounidenses, parecen estar dando sus frutos.

La semana pasada, Brasil sorprendió a los observadores al unirse a un compromiso internacional para detener y revertir la deforestación para el año 2030.

Y se espera que en un discurso que pronunciará el miércoles, el ministro de Medio Ambiente de Brasil establezca una nueva posición sobre los mercados de carbono que podría contribuir a desbloquear el tema.

«Tenemos señales positivas por parte del gobierno», dijo Marina Grossi, presidenta del CEBDS, que incluye a los gigantes mineros Anglo American y Vale, y a las petroleras Petrobras y Shell.

Grossi dijo que el sector privado de Brasil cree que el país puede alcanzar su objetivo de llegar a cero emisiones netas en 2050 protegiendo la enorme Amazonía.

«Es una gran oportunidad», dijo Grossi a The Associated Press en una entrevista el martes. «El problema que todos se empeñan en ignorar es la deforestación ilegal».

El gobierno de Brasil ha prestado poca atención a demandas similares de grupos ecologistas. Pero Grossi dijo que las grandes empresas podrían estar en mejor posición para ganarse al gobierno derechista de Bolsonaro, que enfrenta elecciones el próximo año.

«El sector privado dijo que es bueno para los negocios, no es algo ideológico», apuntó.

Además de poder impulsar sus esfuerzos de reducción de emisiones salvando la Amazonía, Brasil podría beneficiarse enormemente si los países que participan este año en las conversaciones de la ONU sobre el clima llegan a un acuerdo respecto la cuestión de los mercados de carbono.

Las gestiones para resolver este asunto, conocido como «Artículo 6», han sido eludidas por los negociadores durante años, pero los funcionarios son optimistas respecto a la posibilidad de lograr un avance en Glasgow.

Es probable que Brasil tenga que ceder en sus exigencias de retener los cuestionables créditos de carbono que acumuló en un acuerdo anterior. Pero un convenio que establezca normas rigurosas para los mercados de carbono podría convertir a Brasil en un destino privilegiado en el futuro para los países y empresas que esperan compensar su propio exceso de emisiones.

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