Inmanencia, el nuevo libro de Gustavo Bracamonte

José Manuel Monterroso
Académico docente

Una vez más, la literatura de Guatemala se viste de gala con la llegada de un nuevo libro de poesía, el cual se une a la incansable lucha por construir imaginarios sociales más justos, mediante la revisión, el cuestionamiento y la denuncia de los discursos hegemónicos que, en reiteradas ocasiones, atentan contra la dignidad humana, en este país cargado de belleza natural y con una historia llena de heroísmos.

ACERCA DEL AUTOR
Nacido en la bella y cálida Chiquimula, allá por los años 50, Gustavo Adolfo Bracamonte Cerón es, hoy por hoy, el hombre que sigue haciendo lo que por más de cinco décadas le ha ocupado la mayor parte de su vida: “cultivar este difícil arte de dibujar con palabras los más altos anhelos de la humanidad”. Como integrante de la promoción 72, se graduó de maestro de Educación Primaria Urbana en el Instituto Nacional para Varones de Oriente (INVO). Ha ejercido la docencia en diversos lares de nuestro país: Chiquimula, Huehuetenango e Izabal. También es profesor de Enseñanza Media en Filosofía egresado de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos y periodista profesional, con un doctorado en Comunicación por dicha casa de estudios. Actualmente funge como docente de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos de Guatemala y como columnista en varios medios de comunicación escrita.

Es, sin duda alguna, uno de los más vastos y prolijos escritores de nuestro país, con un haber de casi tres decenas de publicaciones literarias, la mayoría de ellas de poesía. De sus libros más recientes cabe destacar, entre otros, El recurso de la mirada, Mujer de piel blanca, Pájaro del atardecer, Tratado del deseo, País desnudo, Concupiscente, Cuarto oscuro, Poemas de invierno, Poemas de la plaza, Ventanas y Sodoma, Desasosiego y, su más reciente entrega, Inmanencia.

LO INMANENTE DEL LIBRO

En esta ocasión, Gustavo Bracamonte nos sorprende con un libro que conduce a quien lo lee hacia lo más profundo, a lo inmanente, del ser humano y de la vida misma. A mi criterio, esto es lo más valioso −y novedoso a la vez− de esta creación literaria, de la cual quiero exponer a continuación algunas razones o criterios para su lectura.

1. REVELACIÓN Y REBELDÍA DE LA EXISTENCIA HUMANA
Desde el primer poema, el poeta no teme develar su yo y el entorno en que se encuentra, a pesar de que este último se presenta como tenebroso y grotesco. Es el entorno en el que su yo también se revela y se rebela. Así lo expresa en uno de sus poemas:

He atrapado a la oscuridad
de los lugares más desgraciados
de lo humano,
la he sacudido neciamente,
apretado con las turbulentas
dudas al intentar arrancar
el pensamiento
la he extirpado…

Y este desnudamiento de la realidad se convierte muy pronto en un reto. Un reto que puede llevar a quien lo haga a recibir “una bofetada grotesca” que le causará una vertiginosa caída bajo los más profundos, oscuros e indeseables escombros. Así lo expresa el poeta en los versos siguientes:

He hecho cuanto he podido sin
arruinar a nadie y
por ello, no temo morir en
cualquier circunstancia
o bajo los escombros de una
bofetada grotesca.
Y luego continúa diciendo…
He arremetido contra la
maldad boquiabierta en el cieno
de oscuros lobos digitales e
indagado las desgracias
para no tener conjeturas de mi
pasado.

Es innegable, no obstante, que lo humano, cual gelatinosa y amalgamada masa, se mueve entre lo tenebroso y lo grotesco.

Y en medio de todo, ser feliz es algo poco común. Tal parece que en la sociedad actual, cloaca invadida por las redes sociales que nos esclavizan, muchos se resisten a ser felices, no quieren sonreír. Es por ello que el poeta califica de insurrecta a la sonrisa y la considera como un elemento que puede cambiar lo aciago y monótono de la vida, que rutinariamente espera, cual ruptura, el lunes:

La risa es enorme jolgorio contra la tristeza,
tristeza de abusiva despedida sin recordar
que mañana es lunes en el parque de la luna,
una risa libera de esa angustia
que provocan las limitaciones.

Pero en medio de todo, brilla la esperanza de una “caminata triunfal” llevando los anhelos y el optimismo:

Llevarse los anhelos
a la espiral indefinida
del optimismo casero
que respira siempre
por la mañana y llena de gracia
la caminata triunfal
que recorre el orbe insólito.

Y más adelante, con los siguientes versos, el poeta descubre que es posible trascender las coordenadas deterministas del espacio y el tiempo. Le canta a la esperanza y en sutil diálogo con ella le dice:

Esperanza con ancestrales pies
sobre la hierba húmeda y
las manos asidas a la guerra
surges gloriosa
de este pesimismo cancerígeno
que ensombrece inútilmente
Tu desdicha consiste
en haber lanzado el amor
en un pedazo de carne joven,
bella, cándida;
tiraste a los perros la luna.

2. LA POESÍA COMO DENUNCIA Y CRÍTICA
[…] pero derrocaremos esta otra apatía
con un sollozo de esperanza
emergiendo de la grandeza humana.

La denuncia nunca falta en las obras de Bracamonte. Nadie mejor que él sabe poner al desnudo los males que aquejan a los hombres y mujeres que se retuercen a causa de las injusticias y los abusos provocados principalmente por quienes ostentan, en un momento determinado, el poder. El magistral manejo, al estilo de Augusto Monterroso, de una sutil ironía queda, por mucho, claramente ejemplificado en el poema “Poderosa locura”:

Los locos son perfectos para gobernar,
bostezan de cansancio sucio,
sus congéneres le aplauden con cantos dulces,
orina en los corredores del poder,
el obrero limpia los escombros sombríos,
manda ahorcar a los que se ríen de él
y la gente asegura que no hay mejor tiempo
que el de su gobierno. Perfecto loco,
perfectas muertes, perfecta calamidad.

Por otra parte, el poeta deja bien claro que solo extirpando la carroña que invade lo humano, el humano puede sentirse y verse “saludable” y verdaderamente libre. Claramente lo expresa en los siguientes versos:

Con golpe de puñales extirpar la decadencia
de la risa pastosa del odio
como león muerto gravitando
en sus propias agruras y bestialidad.
[…]
Es obligatoria la sublevación
[…]
Uno respira la posibilidad de otro mundo,
[…]
incluso con el filo del cuchillo en la palabra
o invocando desde la salud de la inmanencia,
la devolución de la civilización.

Aun en medio de lo quejumbroso y triste de varios poemas, la obra presenta el deseo inmanente de su autor de producir un cambio profundo en la situación actual, a la cual Bauman, metafóricamente, llama “modernidad líquida”. Por esta razón, no titubea para hacer un llamado a cambiar lo efímero de la vista por lo profundo e invariable de la palabra; a cambiar esta civilización –tan superflua– por una vida cimentada en las raíces más profundas de una existencia con sentido; a cambiar “las aguas negras del espectáculo” por una humanidad luminosa, en la que confluya todo: los credos, la muerte, el porvenir, el poder e, incluso, las sombras de los animales rapaces que merodean entre los dientes de la historia que se presenta como implacable y terrible.

3. LO IDÍLICO Y SENSUAL

No podía faltar el toque de sensualidad, el canto al amor. He aquí un fragmento del poema titulado “Mala fe”.

Según los pronósticos
de la mala fe de la gente
que ha visto
ocultándome en tus brazos
con la abreviatura
de deseos carnales
tengo un pie en el infierno
y les creo
al sentir
que la temperatura de mi cuerpo
te quema el vientre
mientras consumamos
el acto más hermoso del pecado.

5. CALIDAD ESTÉTICA Y LITERARIA

En un libro como Inmanencia, con tan sobresaliente poesía, no pueden faltar las bellas metáforas y símiles con los cuales el poeta sabe poner magistralmente el arrebol del pastel, cual delicada y deliciosa guinda:

Sobre la azotea de inmerecidos dolores,
pongo a secar mi ropa aniquilada por el tiempo,
raídos recuerdos ventilando la memoria,
vacío la vida de calcetines sucios
de pasos en los lodazales del sufrimiento,
de calzoncillos amarillentos
por poluciones anticipadas
a la simple queja de los sentidos.

PRESENTACIÓN

El arte es expresión de los sentimientos humanos y ocasión de apertura a horizontes nuevos.  Es también crítica a lo establecido, experimento, memoria y muchas cosas más.  Por ello, presentar una obra literaria, como lo hace en esta edición José Manuel Monterroso, a propósito del libro de poesía de Gustavo Bracamonte, ocupa un lugar privilegiado en nuestro número.

Monterroso explora la propuesta poética de “Inmanencia” para extraer lo que juzga valioso: su crítica social, la conciencia de íntima del autor, lo idílico y su contenido estético. El examen crítico pasa por una interpretación generosa en la que descubre elementos de una arquitectura literaria sólida.

Sobre los elementos críticos del texto, Monterroso afirma que “La denuncia nunca falta en las obras de Bracamonte. Nadie mejor que él sabe poner al desnudo los males que aquejan a los hombres y mujeres que se retuercen a causa de las injusticias y los abusos provocados principalmente por quienes ostentan, en un momento determinado, el poder”.

Presentamos en esta edición, además, el artículo titulado “’Escuela Para Todos’ de Centroamérica y la inclusión educativa”, escrito por el profesor de filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, José Manuel Fajardo Salinas.  El investigador, al indagar sobre la filosofía y contenidos de la propuesta de “Escuela Para Todos”, desafía a los planificadores y gestores de la educación para transitar el camino de la inclusión.

Con lo anterior, ofrecemos las contribuciones de Maco Luna (cuento), Gustavo Sánchez Zepeda (poesía) y Miguel Flores (ensayo).  Esperamos que el Suplemento lo encuentre con el ánimo de siempre y que encuentre beneplácito en la lectura de los textos.  Esperamos sus comentarios.  Hasta la próxima.