Hurgando sobre los riesgos del cáncer de mama

Alfonso Mata

El miedo a una enfermedad es natural, pero si se trata del cáncer produce terror, y si a eso le añadimos que sea de mama es muerte en vida para la mayoría de nuestros contemporáneos. Para comprender el motivo de tal ansiedad, basta con mirar las estadísticas: anualmente en Guatemala alrededor de cuatro o cinco mujeres por cada cien mil habitantes desarrollan cáncer de mama y un tanto mayor viven con él. ¡Y es simplemente imposible esconderse de esta información! Los cambios en el crecimiento poblacional y el envejecimiento sumado al aumento de factores de riesgo conocidos y desconocidos son culpables de ese aumento pero no todo debe ser visto negativamente. Esos números podrían reducirse significativamente, ya que se calcula que entre el 30% y el 50% de los cánceres son prevenibles mediante la adopción de hábitos saludables, vacunación y diagnósticos y tratamientos oportunos.

Para preservar la salud y la vida del cáncer, es necesario saber cómo reducir el riesgo de verse arrastrado por esta enfermedad, así como qué medidas tomar cuando se realiza el diagnóstico y ante eso, lo primero que se debe cuidar uno es de cómo y dónde obtener información sobre el diagnóstico y tratamiento. Desafortunadamente, en el espacio de la información moderno como son muchos medios y las redes sociales, se ha acumulado una gran cantidad de mitos y leyendas en torno al cáncer de seno o de mama.

En primer lugar, debemos entender y lo vimos en las historias publicadas recientemente en este vespertino, que existen complejos problemas relacionados con la oncología mamaria. Y lo primero que se debe quitar de la cabeza es el miedo de que el cáncer de mama no se pueda tratar. Al percibir el cáncer de mama y otros cánceres, como una sentencia de muerte conocida, a menudo el paciente, los amigos y la familia, esconden la cabeza en la arena y evitan tomar la decisión correcta y a tiempo. Esta táctica en muchos sentidos, conduce a las deplorables estadísticas que tenemos hoy: 25% de los casos de diagnóstico primario de cáncer de mama en estadios III-IV, es decir avanzados. Actualmente, se pueden tratar absolutamente todas las etapas del cáncer de mama, incluso para la cuarta etapa existen medicamentos. Pero es más eficaz y muchísimo más barato y con mejores resultados en las primeras etapas. Tome en cuenta esto por ejemplo: Cuanto más pequeño sea el tumor, menor será el volumen de tejido extirpado y más suave será el tratamiento preventivo adicional. Cuanto antes una mujer descubra un problema y busque ayuda médica, más eficaz será el resultado. Por lo tanto, en ninguna mujer por encima de los 50 años se debería evitar los exámenes y exámenes preventivos.

La mamografía es un examen de lo más importante tanto para la prevención como para la curación. Es un mito común y muy insidioso que la mamografía puede aumentar el riesgo de cáncer de mama totalmente falso. El hecho es que en las primeras etapas del cáncer de mama, el bienestar del paciente, los análisis de sangre y los marcadores tumorales pueden ser normales. Solo la mamografía revelará neoplasias que ni siquiera un especialista puede palpar: tumores de aproximadamente 0.5 cm. Estas son etapas preclínicas y es en esta etapa cuando el tratamiento es más eficaz. Las técnicas antiguas de las mamografías tenían una alta dosis de radiación. En los dispositivos digitales modernos, la exposición a la radiación es mínima. Por otro lado, en las mujeres de menor edad, el método de mamografía no es muy informativo: hasta los 35-40 años, la glándula mamaria tiene una mayor densidad mamográfica, está formada por tejido glandular fibroso y denso, lo que dificulta la visualización de neoplasias en la glándula mamaria. Entonces que queda a mano para esas edades: la ecografía y hay que considerar que esta, teniendo baja sensibilidad de detectar cáncer, la probabilidad de encontrarlo es no del todo satisfactoria.

Otro error grave que suelen cometer las mujeres es negarse a hacerse una biopsia cuando se encuentra un bulto en el seno. Muchas veces se actúa así, porque existe el mito de que nunca se debe tocar el tumor detectado, ya que la intervención aumentará las posibilidades de que se transforme en uno maligno o se disemine. Esto es absolutamente falso. Se han realizado serias investigaciones científicas que refutan esta afirmación.

Negarse a tomar una biopsia, dificulta establecer un diagnóstico correcto y comenzar el tratamiento de manera adecuada y oportuna. Una biopsia permite analizar el contenido de la neoplasia que se encontró durante la mamografía. Esta es la única forma de comprender en las etapas más tempranas si es cáncer o no, para determinar las características del tumor y establecer el enfoque de tratamiento correcto (terapia hormonal, quimioterapia, etc).

Por supuesto y debemos estar claros: existen métodos que reducen significativamente el riesgo de morir por cáncer de mama, pero no todos garantizan este al 100%. Sin embargo, existen factores que reducen el riesgo de cáncer de mama y en los que una mujer puede influir hasta cierto punto. Pero seamos claros: desafortunadamente, todo el mundo tiene un riesgo inicial relativamente pequeño de desarrollar cáncer de mama, que aumenta con la adquisición de factores de riesgo. El riesgo acumulado general de desarrollar cáncer de mama durante toda la vida para las mujeres en Guatemala de 0 a 75 años es de aproximadamente 5 %. Es decir, aproximadamente 5 de cada 100 mujeres se enferman durante su vida de esto. En otras palabras, aproximadamente una de cada 20 mujeres enfermara.

Uno de los factores de riesgo más importantes es la edad, que, por supuesto, aumenta constantemente para todos. Sin embargo, es realmente cierto que la afirmación “cuantos más factores de riesgo tiene una mujer, mayor es la probabilidad de desarrollar cáncer”. Las mujeres de los grupos de riesgo se enferman con mucha más frecuencia y asumen la mayor parte de la morbilidad general. Así como existen campañas de vacunación, deberían de existir campañas de detección temprana y prevención de cáncer de mama y otros cánceres, para mujeres mayores de 50 años dentro del sistema de salud, eso ahorraría muchísimo dinero al sistema de salud y a la población.

Un diagnóstico más frecuente que el cáncer de mama es el de fibroadenomas en el seno. Estos no son cánceres de mama, chicas con cicatrices y miedo al cáncer, a quienes por alguna razón se les extirparon todos los fibroadenomas no deben angustiarse por eso.

Una pregunta frecuente es sí la lactancia y el parto reducen el riesgo de cáncer de mama. No necesariamente. Algunos dicen que cada año de alimentación, reduce el riesgo en aproximadamente un 7% y cada nacimiento en aproximadamente un 9%; todos estos “descuentos” suman. Además, estos números ya no serán relevantes para aquellos con mutaciones oncogénicas.

¿El aborto desencadena el cáncer de mama? El aborto no tiene ningún efecto sobre el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, la ausencia de embarazo y parto durante la vida aumenta el riesgo de cáncer de mama. Esto se debe a la cantidad de ciclos menstruales: cuanto más hay, mayor es el riesgo y viceversa. En consecuencia, dado que cada embarazo y parto apaga esta máquina durante al menos nueve a diez meses, es comprensible que reduzca el riesgo de cáncer de mama.