CABILDO ABIERTO

Honduras, un polvorín

Víctor Ferrigno F.

Jurista, analista político y periodista de opinión desde 1978, en Guatemala, El Salvador y México. Experiencia académica en las universidades Rafael Landívar y San Carlos de Guatemala; Universidad de El Salvador; Universidad Nacional Autónoma de México; Pontificia Universidad Católica del Perú; y Universidad de Utrecht, Países Bajos. Ensayista, traductor y editor. Especialista en Etno-desarrollo, Derecho Indígena y Litigio Estratégico. Experiencia laboral como funcionario de la ONU, consultor de organismos internacionales y nacionales, asesor de Pueblos Indígenas y organizaciones sociales, carpintero y agro-ecólogo. Apasionado por la vida, sobreviviente del conflicto armado, luchador por una Guatemala plurinacional, con justicia, democracia y equidad.

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Víctor Ferrigno F.

Mientras los guatemaltecos sufrimos un deslucido proceso electoral, en el cual hay libertad para votar pero no para elegir, pues la oferta presidencial es patética, en el istmo se producen dos fenómenos geoestratégicos de gran alcance, íntimamente vinculados.

El primero, constituido por la ofensiva política y arancelaria de Donald Trump contra México, para forzarlo a reprimir el éxodo de migrantes hacia EE. UU., aún a costa de romper el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y abortar el que recién negociaron, junto a Canadá, que pende de una aprobación parlamentaria en los tres países.

Mediante una jugada maestra, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) logró postergar, más no resolver, la arbitraria e ilegal imposición de aranceles, que hubiese implicado la pérdida de miles de empleos y un retroceso significativo del PIB mexicano.

Lo consiguieron gracias a cuatro factores: a) AMLO logró el respaldo generalizado de la ciudadanía, del movimiento social y de la iniciativa privada; b) concitaron un gran apoyo de académicos, personalidades públicas y políticos (incluso republicanos) en EE. UU. conscientes de los graves efectos que la imposición arancelaria tendría para la industria y los trabajadores estadounidenses; c) el llamado Estado profundo norteamericano presionó para no dañar las relaciones políticas con México, un aliado estratégico en la región; d) México propuso, dos semanas antes, un vasto plan de desarrollo en el sureste de su territorio y el norte de C.A., atacando las causas de la emigración.

Debemos prever los efectos económicos y políticos que implicarán para Guatemala la crisis del TLCAN, y la ofensiva represiva contra los migrantes, incluyendo asesoría y presencia de militares estadounidenses en el país.

El segundo fenómeno geoestratégico, que los medios de comunicación obvian, es la grave crisis político-institucional que vive actualmente Honduras, que podría provocar que Juan Orlando Hernández (JOH) no termine su período gubernamental, nacido de un fraude electoral. La caída de JOH podría ser provocada por el alzamiento popular en curso, o por sus antiguos aliados, incluido EE. UU., para preservar el sistema y evitar una victoria ciudadana.

La crisis institucional data desde el golpe de Estado a Manuel Zelaya, y se ha ido agravando por el incremento de la pobreza, el retroceso de la economía y el empleo, y el auge de la violencia criminal, de las más altas en el mundo. Todo esto se ha agravado, por la decisión del gobierno conservador de impulsar una reingeniería de la salud y la educación públicas, imponiendo un enfoque privatizador, de raigambre ultra neoliberal.

Este conjunto de factores provocó un éxodo masivo a finales del año pasado, que tuvo un gran impacto político en EE. UU. y constituyó un ejemplo para otras sociedades. Miles de cubanos, caribeños e hindúes se han congregado en Panamá, en distintos momentos, con el propósito de emigrar a EE. UU.

Las políticas neoliberales, sumadas a la corrupción, la represión estatal y el narcotráfico dieron al traste con el Estado de bienestar, provocando grandes descontentos sociales y enormes migraciones hacia el norte.

Los importantes avances republicanos y democráticos alcanzados en C.A. gracias a las negociaciones de paz están en peligro. Sin una sólida base material (alimentos, vivienda, educación, salud, etc.) la democracia no puede consolidarse, ni la paz será posible, pues ésta es fruto de la justicia social.

Estos son los temas torales que, ni por equivocación, aparecen en el debate electoral, pues la mayoría de candidatos, además de corruptos, son incapaces.