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Tómbola de managers

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Tómbola de managers

Joe Girardi, manager de los Yankees, es muy probable que renueve su contrato, porque la novena de Nueva York se siente cómoda con él, y Girardi no podrí­a obtener mejor contrato en otra ciudad. FOTO LA HORA: ARCHIVO

Los agentes libres Carl Crawford, Cliff Lee, Jayson Werth y Adam Dunn no son los únicos hombres del uniforme que harán noticia en este invierno. Estudia los rosters de los 30 equipos de Grandes Ligas, y encontrarás la sorprendente cantidad de 14 managers cuyos contratos expiran este año o que dependen de la opción del club para el 2011 sin confirmación. Estamos hablando de algunos nombres muy importantes, definitorios de la industria, reconocidos ampliamente.


Tony La Russa, viejo lobo en el mar de las Grandes Ligas, está actualmente con San Luis, que podrí­a hacer lo imposible por retenerlo. FOTO LA HORA: ARCHIVOBobby Cox, quien muchas veces llevó a los Bravos a la postemporada, se retira en octubre, por lo que Atlanta buscará otro manager. FOTO LA HORA: ARCHIVO

Para comenzar, echaremos luz sobre uno de los dramas alimentados por los medios y asumiremos que el manager de los Yankees, Joe Girardi, no irá ningún lado a menos que: (A) los Cachorros le den tanto dinero que pudiera construir su propia sala de ex alumnos en Northwestern University o (B) los Yankees lo obliguen a marcharse para ahorrarse un dinerito. Esta semana escudriñamos los jardines del béisbol, y un ejecutivo detrás de otro se preguntaba por qué Girardi harí­a ese tipo de mudanza.

“Yo creo que él sólo se va si los Yankees no le dan lo que él se merece y lo que quiere”, dijo un gerente general asistente de la Liga Nacional. “Si ellos deciden que no serán rehenes y él les da la espalda y mira hacia Chicago, tal vez ellos le den un timbrazo a Don Mattingly”.

Con excepción de algún lapso de sanidad impredecible de una de las dos partes, las probabilidades para que eso suceda son remotas. Girardi tiene 45 años y tiene la garantí­a de ser manager de un equipo contendiente todos los años en el Bronx. En el mejor de los casos, se tomarí­a un gran salto de fe por razones sentimentales de regresar a su casa en Chicago. En el peor de los casos, cometerí­a el suicidio de su carrera.

Así­ que si excluimos a los Yankees, ¿cuáles equipos tienen las historias más intrigantes con respecto a sus managers? Le echamos un ojo en la edición de esta semana de los 9 Abridores.

¿Cuál es el producto cuando combinas una nueva gerencia con 102 años de sequí­a titular, una base de fanáticos torturados y media docena de candidatos con experiencia de todo tipo? Esta es la búsqueda más destacada del receso de temporada. Eso es cierto incluso si Girardi no está entre los aspirantes.

El gerente general de los Cachorros, Jim Hendry, se ha cuidado de los avances golpe a golpe. Pero él posiblemente es el gerente general mejor conectado en el deporte, y él tiene muchos nombres en su archivo personal tras dos décadas de trabajo en el béisbol profesional. í‰l está decidido a seguir todo el proceso.

“No hay ningún candidato lí­der”, dijo Hendry a ESPN.com. “Yo tengo mucho trabajo que hacer. Unos de los beneficios del retiro de Lou es que podemos tomarnos un tiempo y hacer una búsqueda exhaustiva. No hay tiempo lí­mite. Y tenemos la mente completamente abierta”.

Ryne Sandberg, el adorado ex segunda base de los Cachorros y miembro del Salón de la Fama, es el presunto favorito. í‰l gana puntos por su aprendizaje de cuatro años en las menores, y no hará daño que el nuevo presidente de la junta Tom Ricketts es un fanático acérrimo de los Cachorros con una gran apreciación por la historia de la franquicia. Hendry decidirá a base de su mejor juicio de béisbol. Pero la posición de Sandberg como un icono de Chicago presentará algunas complicaciones de relaciones públicas para los Cachorros si es superado por otro candidato.

“Si Sandberg no lo recibe, ¿él se quedará en la organización?”, dijo un manager de la Liga Americana. “Probablemente no. Y si él finalmente se fuera a otro sitio y lo hace bien, a la gente le dará un ataque”.

Hendry ya entrevistó al ex manager de los Indios Eric Wedge y hablará con el entrenador de los Nacionales Pat Listach. El comentarista de color de los Cachorros Bob Brenly probablemente será considerado, y Hendry es un gran admirador del fulminado ex manager de los Marlins Fredi González. Ellos tienen raí­ces en común en Florida y se conocen hace mucho tiempo.

Serí­a un error descartar a Mike Quade, quien pasó 17 años como manager en las menores y guiará a los Cachorros el resto del camino esta temporada. Quade cuenta con varias docenas de partidos para inyectarle vida al camerino y agenciarse su propia historieta al estilo “Rocky”.

“Yo lo evalué como colegial”, dijo un cazatalentos que observó a Quade en la Universidad de New Orleans. “í‰l siempre era el primero en el terreno y el último en irse, y podí­a traspasar una pared de ladrillos. Ha vivido toda su vida para el béisbol. Me encantarí­a verlo conseguir un trabajo ahí­ o en otro sitio. Yo no sé qué tipo de habilidad tiene como manager, pero yo lo contratarí­a como coach en un instante”.

Los Mets tienen que decidir si Omar Minaya se quedará como gerente general, si asistente del gerente general John Ricco asciende al puesto o si quieren matricular a Kevin Towers o algún otro candidato externo. No importa quién sea el gerente general, el oficial en jefe de operaciones Jeff Wilpon tomará la decisión en cuanto al manager. Y la prognosis para Manuel es tenebrosa.

Joe Torre podrí­a ser un alivio obvio para los Mets, y su nombre está rampante en el viñedo de los cazatalentos. Pero puede ser que Torre no quiera hacer otro intento en Nueva York, y puede ser que los Wilpon no tengan el capital para gastarse sobre $4 millones en un manager ahora mismo. “í‰l restaurarí­a cierta la credibilidad ahí­”, dijo un ejecutivo de la Liga Nacional. “¿Pero cuánto le queda?” En este momento, los Mets podrí­an mejorar más si invierten su dinero en buenos jugadores.

Los Wilpon tienen una fijación con los Mets de 1986, y hay mucha energí­a en los medios de Nueva York para favorecer a Wally Backman, el manager del equipo Clase A Brooklyn, para que venga a Flushing a repartir algunas patadas. Es una idea que suena mejor en teorí­a que en la práctica. Ante el novelón de Francisco Rodrí­guez en el salón familiar, ¿cómo podrí­an los Mets justificar la contratación de Backman, quien fue arrestado en 2001 luego de una riña con su esposa y una de sus amigas y fue ordenado a asistir a consejerí­as para el manejo del coraje? Una vez se acalle la euforia inicial por una posible contratación de Backman, crees que el New York Post no explotará ese ángulo — o proveerá a sus lectores los videos de YouTube en que Backman se vuelve loco. ¡Qué buenas relaciones públicas!

Otros candidatos potenciales de adentro de la organización: El ex manager de Arizona y ahora cazatalentos de los Mets Bob Melvin, el coach de tercera base Chip Hale y el coordinador de ligas menores Terry Collins. Bobby Valentine serí­a una elección interesante, pero puede que ya sea muy tarde.

Otro nombre para considerar: El ex manager de Toronto y actual coach de los Reales John Gibbons. Guió a los Azulejos a tres temporadas de sobre 80 victorias en la complicada División Este de la Liga Americana antes de que las expectativas excesivamente altas y sus encontronazos con Shea Hillenbrand y Ted Lilly lo llevaran a su final. Gibbons también jugó ocho partidos como catcher reserva de los Mets en 1986. Sus probabilidades son í­nfimas — y no es un nombre reconocido — pero los Mets podrí­an salir mucho peor.

“í‰l maneja el bullpen increí­blemente bien”, dijo un ejecutivo de la Liga Americana. “í‰l es uno de los mejores managers en juego allá afuera”.

LA CACERíA POR EL REEMPLAZO DE BOBBY COX EN ATLANTA

Desde su llegada al dugout de los Bravos en 1990, Cox ha hecho mucho más que rellenar las tarjetas de alineación, rascarse la cabeza por sus preocupaciones, ser expulsado de los partidos por defender a sus jugadores y guiar a los Bravos a más de 2.100 victorias. í‰l ha fijado el tono para toda la organización. El gerente general Frank Wren tiene tanto respeto por lo que Cox representa para la franquicia que virtualmente ha paralizado la búsqueda de un sucesor hasta el receso de temporada mientras los Bravos intentan asegurar un pase a la postemporada.

¿Quién será el próximo capataz de Atlanta? El ex manager de los Marlins de Florida Fredi González está al tope de la lista. í‰l construyó una reputación estelar como manager de ligas menores y coach de Grandes Ligas en Atlanta. í‰l llegarí­a con la bendición de Cox. Y el consenso general es que no lo trataron bien en Florida y se merece otra oportunidad.

Terry Pendleton es otro candidato fuerte. Es un tipo con buena personalidad y buenas destrezas de comunicación y se lleva bien con los jugadores de Atlanta y la gerencia. Los resultados de Pendleton como coach de bateo son dudosos, y existe el sentimiento de que podrí­a hacer un mejor trabajo en el papel de manager.

Los Bravos también esperan hablar con el coach del bullpen Eddie Pérez y el consejero senior Jim Fregosi, quien ha tenido una voz importante en todas las movidas del equipo durante la última década. Fregosi cuenta con una habilidad poco reconocida para juntar y mantener un buen cuerpo de lanzadores, y eso siempre es un factor positivo en una organización rica en pitcheo como Atlanta.

¿ADí“NDE VAN LOS DODGERS AHORA?

Los Dodgers han aparecido mucho en las noticias recientemente: la partida de Manny Ramí­rez, los apuntes diarios del divorcio de los McCourt y la defensa inmediata de Matt Kemp por el agente Dave Stewart. Mientras tanto, están desapareciendo en el Oeste de la Liga Nacional, Torre acaba de cumplir 70 años de edad, y que tengas buena suerte si intentas buscar a alguien que crea que regresará para la temporada 2011.

Durante dos años, Don Mattingly ha sido percibido como el próximo manager de los Dodgers en remojo. Pero la salida de Torre significa que su principal auspiciador saldrá por la puerta. Y de repente la gente ha tomado nota de que Mattingly, si bien es una gran persona y hombre de béisbol, no cuenta con ninguna experiencia como manager.

Por eso la atención ha comenzado a enfocarse en Tim Wallach, manager del club Triple A de los Dodgers en Albuquerque. Jugó para los Dodgers de 1993 a 1995, ganó el premio de Manager del Año de la Liga de la Costa del Pací­fico el año pasado y ya comienza a generar un aura de manager estelar del futuro.

“Sin duda alguna, es un tipo de primera fila”, dijo un cazatalentos de la Liga Nacional. “Ha salido muy buen manager, y seguirá mejorando. Yo conozco a mucha gente allí­ que piensa que él debe conseguir el trabajo”.

¿RENOVARí DUSTY EN CINCINNATI?

Baker, cuyo contrato vence al final de la temporada, recientemente rechazó los rumores de que tení­a sus ojos en el puesto de los Dodgers. ¿Podrí­a eso cambiar? Seguro. Pero la gente que lo conoce toma su palabra por buena. A él le gusta Cincinnati, y en sus tres años con los Rojos, el total de victorias del equipo aumentó de 74 a 78 y ahora está al borde de alcanzar la postemporada. El sistema de ligas menores tiene un talento profundo, y los Rojos seguirán mejorando mientras Jay Bruce, Mike Leake, Aroldis Chapman, y el resto continúe madurando.

Baker es capaz de realizar algunas movidas que turban la mente, pero sus jugadores le responden y juegan duro para él. “Si tú lo vas a criticar por los errores que tú percibes que hace, tú también tienes que darle crédito por el lugar en que está su equipo ahora mismo”, dijo el veterano comentarista televisivo de los Rojos Marty Brennaman.

El tamaño del contrato de Baker es un problema significativo. Está en el último año de un contrato por tres años y $10,5 millones, y un salario anual de $3,5 millones es mucha plata para un equipo de mercado pequeño con la 19na asistencia más concurrida y la 20ma nómina más alta del béisbol. El dueño Bob Castellini tomó la decisión correcta al contratar a Baker en 2008. Pero también pagó demasiado, y ahora las finanzas de los Rojos están limitadas.

Las fuentes dicen que Castellini está más entusiasmado que algunos de sus asesores sobre volver a firmar a Baker. Pero hay demasiado karma positivo en este momento para que termine esta unión. Las probabilidades son altas de que Baker y los Rojos lleguen a un acuerdo en cuanto a dinero y años de servicio, y estará en el dugout en 2011.

OTRA VIGILANCIA DE LA RUSSA EN SAN LUIS

Un dí­a Tony La Russa ofrece sus opiniones sobre la ley de inmigración de Arizona. Unos meses después, provoca una controversia por asistir al mitin derechista de Glenn Beck en Washingon, D.C., junto a Albert Pujols.

Aparte de las distracciones polí­ticas, hay vibraciones raras en San Luis esta temporada. Los Cardenales se han esfumado desde el receso del Juego de Estrellas debido a demasiadas derrotas ante competencia inferior, y sus oportunidades para asistir a la postemporada se adelgazan más cada dí­a. Y ahora La Russa y el jardinero Colby Rasmus llevan una riña por su muy publicitada falta de comunicación.

El autor Buzz Bissinger, quien colaboró con La Russa en el libro “Three Nights in August”” en 2005, proveyó una descripción entretenida ví­a Twitter. “Tony ha perdido su interés en el béisbol. Y su equipo lo refleja. Nadie dura para siempre”, dijo Bissinger recientemente en Twitter, bajo la aclaración de que él no habla con La Russa y que era meramente su opinión.

La Russa, quien prefiere contratos de un año, tradicionalmente se sienta con sus jugadores y coaches al final de la temporada y trata de evaluar los sentimientos en el camerino. ¿Los jugadores quieren que regrese? ¿Todaví­a llega su mensaje? Será interesante ver cómo responde La Russa si los Cardenales desaparecen en septiembre. ¿Lo tomará como una señal de que se acabó su tiempo en San Luis, o lo usará como combustible de motivación para regresar más fuerte en 2011? La Russa ha estado en el mismo lugar anteriormente, así­ que todo el mundo en San Luis conoce la rutina.

CUALQUIER COSA PUEDE SUCEDER EN FLORIDA

La buena noticia: Los Marlins se han mantenido cerca de .500 en promedio de victorias. La mala noticia: Ha sido un largo verano de campos minados en Miami — desde el incidente de Hanley Ramí­rez y la mala forma en que despidieron a Fredi González hasta la extraña entrevista de Bobby Valentine y las revelaciones recientes sobre las finanzas de los Marlins.

Ahora los Marlins necesitan elegir un manager que los guí­e en 2011 y a su nuevo estadio en 2012. Debe ser una búsqueda interesante: Los Marlins tienen como una docena de nombres bajo consideración, desde los más veteranos y experimentados (Jim Fregosi y Lee Mazzilli) hasta los jóvenes arrojados (el coach de banco de Tampa Bay Dave Martí­nez y el coach de banco de Arizona Bo Porter). Un cazatalentos de la Liga Nacional le llama a Porter una “estrella del porvenir”. El coach de banco de San Diego Ted Simmons, quien ha experimentado un auge de popularidad a la edad de 61 años, también está entre los candidatos.

Aunque no lo creas, los Marlins no han descartado a Valentine, quien supuestamente habí­a sido rechazado como candidato en Florida tras una ruda entrevista en junio. Valentine siempre ha sido uno de los managers favoritos del dueño de los Marlins Jeffrey Loria, y hay indicaciones de que su candidatura para el trabajo puede ser resucitada.

Edwin Rodrí­guez, quien tomó las riendas como manager interino en junio, también es un candidato. Su causa no se ha visto afectada por guiar a los Marlins a un récord de 31-29 desde que reemplazó a González.

“í‰l sabe correr bien el juego, él hace un buen trabajo con el bullpen, y él tiene mucha presencia”, dijo un cazatalentos de la Liga Nacional sobre Rodrí­guez.

¿QUIí‰N LE SIGUE A CITO?

El gerente general de Toronto, Alex Anthopoulos, quiere aclarar un reporte de que ha de considerar “200 nombres” para reemplazar a Cito Gaston.

Luego de una amplia mirada al horizonte para tomar nota de los posibles managers y coaches, los Azulejos rápidamente recortaron su lista a un número más manejable. Anthopoulos tiene 33 años de edad y no tiene la misma red de relaciones extensas que tiene Jim Hendry, Ned Colletti y otros gerentes generales veteranos, así­ que podrí­a tener que dar un paso más allá para conseguir al candidato ideal.

“Revisamos las otras 29 organizaciones en ligas menores y mayores”, dijo Anthopoulos. “Y después, en la una hora, pudimos eliminar muchos de esos nombres”.

¿Qué nombres permanecen? Internamente, el equipo probablemente entrevistará a los coaches Nick Leyva y Brian Butterfield. Gaston ha recomendado a Juan Samuel y Don Baylor, y a los Azulejos les gusta lo que han visto del manager de Doble A Luis Rivera y el coach del infield de liga menor Mike Mordecai — aunque ambos probablemente podrí­an beneficiarse de acumular mayor experiencia.

Si hay un equipo en el mercado de managers que actuará a toda potencia para tratar de descubrir el próximo Joe Maddon, parece que Toronto es la mejor apuesta. Ron Roenicke, Randy Ready, Torey Lovullo y otros candidatos brillantes y respetados en busca de una oportunidad tal vez deben enviar su hoja de vida.

HORA DE DECIDIR EN EL DESIERTO

El presidente de los Diamondbacks de Arizona, Derrick Hall, sorprendió al mundo a principios de julio cuando despidió al manager A.J. Hinch y al gerente general Josh Byrnes con 4,5 años pendientes en su contrato. Los Diamondbacks tení­an foja de 31-48 en aquel momento, y ahora llevan marca de 22-31 con la dupla del manager interino Kirk Gibson y el gerente general Jerry Dipoto.

Hall planifica entrevistar al ex gerente general de los Padres Kevin Towers y probablemente pruebe suerte también con sus viejas conexiones de los Dodgers con Kim Ng y Logan White. Pero Dipoto deslumbró a la alta gerencia con sus múltiples cambios y el recorte drástico de nómina a finales de julio, y Hall da la impresión de estar tranquilo con la situación actual.

“Si yo me quedará con Jerry Dipoto y Kirk Gibson en su lugar de manera permanente al finalizar la temporada, estaré feliz”, dijo Hall. “Podrí­a surgir un candidato demasiado bueno, pero yo estarí­a contento con ellos en ese papel, porque han hecho un gran trabajo y demostrado que pueden trabajar bien juntos y que les importa esta organización. Ambos tienen valor”.

Los Diamondbacks se ponchan demasiado, necesitan reconstruir el bullpen y podrí­an beneficiarse de la presencia de uno o dos veteranos con liderato. Gibson no es un gruñón como se sugiere, pero sí­ ha logrado mantener un nivel de respeto como ex estrella ante sus jugadores, algo que era difí­cil para Hinch.

“í‰l ha cambiado la cultura y el ambiente aquí­”, dijo Hall. “Hay mucha responsabilidad y profesionalismo. í‰l deja que los jugadores sepan cuáles son las expectativas y exige que se cumplan. Yo apoyo a Gibby. Yo espero que le funcione”.