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Rechazan la comercialización de espiritualidad Maya

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Rechazan la  comercialización  de espiritualidad Maya

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El Consejo de Juventudes Indígenas y la Asociación Ajkemab’ rech K’aslemal (Tejedores de Vida) de Santa Cruz del Quiché, manifestaron su total rechazo a la utilización y mercantilización de la alcaldía indígena de Chichicastenango, de parte de la familia Xiloj,

POR HÉCTOR TECÚM Quiché /Agencia CERIGUA

Quienes negociaron la participación de don Tomás Calvo Mateo en la apertura de una cementera propiedad de la familia Novella Torrebiarte en San Juan Sacatepéquez.

De acuerdo con un comunicado emitido por las referidas organizaciones, la familia Xiloj, una de las más influyentes en Chichicastenango, se ha enquistado en la alcaldía indígena, por lo que sus integrantes son quienes negocian y ponen precio a la participación pública de la municipalidad indígena chichicasteca.

Las agrupaciones sociales mostraron su repudio ante la inauguración de la planta cementera en el territorio Kakchiquel, de San Juan Sacatepéquez, en donde se  convocó a Tomás Calvo Mateo, en calidad de “NIm Winak” (Principal general) para que pidiese permiso a la Madre Tierra para la explotación minera, lo que consideran una burla a la cosmovisión de los pueblos originarios.

Señalan que la participación de la municipalidad indígena de Chichicastenango en dicha inauguración fue el génesis de la destrucción de la Madre Tierra y contrasta con las acciones de solidaridad de varias organizaciones y pueblos indígenas, con las 12 comunidades de San Juan Sacatepéquez, que por más de ocho años han sabido resistir a ese megaproyecto.

Las entidades firmantes expresaron su indignación ante la actitud mercantilista de la familia Xiloj, al participar en ese acto y la consideran corresponsable de la destrucción de los bienes naturales, además de incurrir en una traición directa a la construcción del buen vivir y al proceso de liberación que los pueblos originarios han emprendido.

Le recordamos a la Municipalidad Indígena de Chichicastenango que nuestra forma de ver la vida se sustenta en la armonía con la Madre Naturaleza, con el sagrado fuego, con el aire, con el agua, con los seres animales y vegetales y que este conocimiento y forma de vivir es la herencia que nuestros abuelos y abuelas nos heredaron; al participar en la inauguración de una planta cementera invocan a la destrucción, al individualismo, al egoísmo y a la avaricia, que han sido los principales instrumentos empleados por los opresores sobre nuestros pueblos, señala el documento.

¿Puede alguien pedir permiso a la Madre Tierra para arrancarle sus entrañas y dejar que sus hijos e hijas se mueran?, ¿las abuelas y abuelos estarán de acuerdo en bendecir una actividad que hasta hoy solo ha ocasionado destrucción de los bosques, escasez del agua, abandono de la agricultura, desintegración familiar, despojo de la tierra y enfermedades en las comunidades?, concluye la información.