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Mensaje de Obama sobre Kennedy

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Mensaje de Obama sobre Kennedy

Tras tomar posesión de la Presidencia, Barack Obama incorporó a la red cibernética de la Casa Blanca a quienes formaron parte del apoyo constante ví­a Internet a su candidatura y de manera regular les enví­a mensajes sobre distintos tópicos de interés. Ayer, uno de los miembros de esa red que leyó mi artí­culo sobre Kennedy se tomó la molestia de traducir y enviarme copia del mensaje que les mandó Obama por la muerte de esa enorme figura de la polí­tica norteamericana y creo que vale la pena leer las palabras del Presidente, sobre todo porque se dice que aunque hay expertos que le escriben sobre muchos temas, tanto discursos como textos para los norteamericanos, en estos mensajes se nota su sello personal.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

El mensaje de Obama dice así­:

A Michelle y a mí­ se nos partió el corazón esta mañana al saber de la muerte de nuestro querido amigo, el senador Ted Kennedy.

Por cerca de cinco décadas, virtualmente cada una de las principales piezas de legislación para avanzar en los derechos civiles, en salud y el bienestar económico del pueblo americano, tení­a su sello y fue producto de sus esfuerzos.

Sus ideas y sus ideales están estampados en montones de leyes y se reflejan en millones de vidas -en adultos mayores que conocen una nueva dignidad; en familias que vieron una nueva oportunidad; en niños con una promesa de educación; y en todos los que pueden perseguir su sueño en una América que es más igual y más justa, incluyéndome yo.

En el Senado de Estados Unidos no puedo pensar en alguien que se haya ganado mayor respeto o afecto de sus colegas de ambos partidos. La seriedad de sus objetivos fue siempre equiparada a su humildad, su calor y su buen ánimo. Batalló apasionadamente en el hemiciclo del Senado por las causas que abrazó, pero manteniendo cariñosa amistad con los senadores contrarios. Y esa es una de las razones por las que se convirtió no sólo en uno de los grandes senadores de nuestro tiempo, sino uno de los americanos más exitosos de todos los tiempos en el servicio a la democracia.

Yo personalmente valoro su sabio consejo en el Senado donde, a pesar del torbellino de acontecimientos, siempre tuvo tiempo para ayudar a un nuevo colega. Yo agradezco su confianza y oportuno apoyo en mi lucha por la Presidencia. Y aun cuando libraba su valiente batalla contra la enfermedad mortal, yo fui beneficiado como Presidente por su respaldo y sabidurí­a.

Su lucha nos dio la oportunidad que se nos negó cuando sus hermanos John y Robert nos fueron arrebatados: la bendición del tiempo para decir gracias y adiós. La oportunidad de amar, agradecer y acariciar recuerdos sobre los que todos hemos sido testigos es un testamento sobre la forma en que esta singular figura de la historia norteamericana tocó tantas vidas.

Para América, él fue un defensor del sueño. Para su familia, el fue celoso guardián. Nuestros corazones y nuestras oraciones van para ellos hoy, a su maravillosa esposa Vicki, sus hijos Ted Jr., Patrick y Kara, sus nietos y el resto de la familia.

Hoy nuestro paí­s está de luto. Decimos adiós a un amigo y a un verdadero lí­der que nos retó a todos a vivir conforme a nuestros más nobles valores. Y damos gracias por su recuerdo, que nos sigue inspirando.

Sinceramente

Presidente Barack Obama.

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