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La inmigración (I)

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La inmigración (I)

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Desde los inicios de la raza humana, la inmigración ha sido un hecho permanente y constante. Fue así como los primeros seres humanos poblaron el mundo. El pueblo escogido de Dios, Israel no ha dejado de inmigrar desde sus orígenes y si bien Moisés les condujo a la tierra prometida, ello no significó que no inmigraran y estén presentes en todo el mundo.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


América no es más que la continua inmigración a través del estrecho de Bering o de otros lugares, sucesivamente se fue poblando. Los Aztecas se afincaron en México cuando encontraron cumplida su profecía en Tenochtitlán. Durante los últimos 500 años los europeos inmigraron, “conquistaron” o se apropiaron de las Américas.

El país más desarrollado en el mundo actual, Estados Unidos no es sino la continua suma de inmigrantes ingleses, irlandeses, rusos, polacos, franceses, italianos y demás. La misma Guatemala continúa siendo el producto de inmigrantes o ¿acaso las familias Gutiérrez, Bosch, Botrán, Vielmann, De la Torre, Suárez, no son producto de inmigrantes españoles? Son muy pocos los guatemaltecos destacados que no tienen una clara raíz de inmigrantes.

Durante la Segunda Guerra Mundial miles de miles de niños fueron enviados de Alemania con una etiqueta a Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Francia. También eso mismo hicieron los ingleses con muchos de sus niños para preservarles la vida. Recientemente, Cuba envió cientos de miles de niños hacia los Estados Unidos. Nadie inmigra buscando una aventura, más del 90 por ciento lo hace por necesidad, buscando una mejor oportunidad de trabajo, comer y enviar recursos a la familia que dejó en su país de origen.

En la actualidad, Centroamérica y México se encuentran ante la situación de la inmigración de menores, unos buscando reunirse con su padre o su madre y otros forzados a no ser parte de los desempleados o de los integrantes de las mafias.

Ningún gobierno de Centroamérica tiene los recursos o los medios para lograr frenar y mucho menos impedir que continúe la inmigración, basta ver los índices de pobreza, la falta de trabajos o de salarios justos. Mientras los gobiernos continúen siendo apéndices de las súper cúpulas económicas y la distribución de la riqueza sea totalmente desproporcionada e injusta, la inmigración no se puede detener. Cualquier inmigrante con solo lograr ahorrar el diez por ciento de lo que gana puede enviarle a su familia lo mismo que ganaría en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua o República Dominicana.

El gobierno norteamericano que es el que más recibe la inmigración de adultos y menores de Centroamérica, tiene que comprender que si no logra crear el equivalente a un plan Marshall y el de requerir a los gobiernos locales que se produzcan condiciones económico sociales adecuadas, no hay muralla ni medios coercitivos que impidan la inmigración. Condenar a los llamados coyotes no resuelve nada, expulsar a miles de miles de inmigrantes es como la rueda de caballitos, solo darle vueltas a quienes capturan y expulsan. La raíz del problema es la falta de equidad social, de educación, de salud, de trabajo y de salarios mínimamente justos en los países más pobres de América Latina.

¡Guatemala es primero!

Continuará.

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