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La corrupción a lo largo de la historia ha deformado el sistema político

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La corrupción a lo largo de la historia ha deformado el sistema político

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La corrupción es un  problema antiguo, general y mundial, pero en cada momento de la historia y en cada nación ha tenido un enfoque diferente. El transcurrir del tiempo y la evolución de la civilización también cuentan la historia de cómo el Estado ha sido saqueado a través del tiempo y de cómo la corrupción ha desarrollado efectos cada vez con connotaciones más negativas.

POR JODY GARCÍA
jgarcia@lahora.com.gt

Era el año 108 a.C. cuando Cayo Memio, quien fue cónsul de la República Romana dijo al Senado: “Os indignáis en silencio de que el erario fuere saqueado… Y los que se han atrevido a actuar así no sienten vergüenza ni arrepentimiento, sino que se pasean ufanos ante vuestros ojos exhibiendo ostentosamente… sus triunfos como si poseyesen estos cargos en calidad de honor y no de botín”.

Sus declaraciones no parecen apartarse de la realidad del siglo XXI, donde uno de los principales problemas que tiene al sistema político de cabeza son los actos de corrupción de parte de funcionarios que, en su mayoría, fueron electos por medio de votos electorales, que para ganárselos ofrecieron a cambio honradez y transparencia, pero que al final, confirman que su estadía no corresponde a intereses sociales, sino particulares.

“¿Quiénes son esos hombres que se han apoderado de la República? Los… de avaricia insaciable, llenos a la vez de maldad y de orgullo, para quienes la lealtad, el decoro, la piedad, y en fin, todo, ya sea honesto o deshonesto, es objeto de negocio”, es otro cuestionamiento de Cayo Memio.

La deformación de los funcionarios en el poder es parte de la misma historia de la civilización, ya que diferentes historiadores registran casos desde el reinado de Ramsés IX, 1100 a.C., en Egipto, hasta llegar a las hojas que llenan los periódicos de hoy en día.

En esa evolución histórica, las instituciones de gobierno cooptadas por la corrupción han desarrollado efectos cada vez con connotaciones más negativas.

RECORRIDO

El sociólogo Carlos Seijas explicó que el término corrupción no determina solo el saqueo de fondos en el Estado, sino también tiene que ver con utilizar el gobierno y la posición jerárquica para hacer uso de ella, y de los recursos que están al alcance.

“Históricamente encontramos que los gobiernos, de una u otra forma, han abusado de su poder”, explicó, y citó como ejemplo la esclavitud a la que sometía Egipto a los pueblos para la construcción de los grandes monumentos de los faraones.

También citó que en sus libros, Heródoto, Flavio Josefo y Julio César describieron sucesos de corrupción en naciones que ellos visitaron.

“En Egipto, para el año 300 años a.C. se registra que hubo un encargado de Hacienda que se quedaba con más de la cuota de lo que recolectaba de trigo para él y su familia. Su castigo fue la muerte. Son registros que se han encontrado en todas las culturas; más allá de los propios emperadores, los funcionarios solían utilizar todo el aparataje estatal para obtener beneficios”, refirió.

Seijas señaló que siempre se ha encontrado un malestar del pueblo que no tolera que los gobernantes abusen del poder que ostentan.

GUATEMALA

César Barrientos, presidente de la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), señaló en el libro “La Refundación del Estado, Propuestas y ponencias del XX Congreso Jurídico del Colegio de Abogados y Notarios”, que la corrupción es “una de las causas más serias de la perversión del poder en Guatemala a resolver”.

“Sabemos que hay mucho de bueno en Guatemala, y hay que valorar y mejorar; pero hablamos de este grave mal, la corrupción, porque es algo que debemos superar inmediatamente y que sólo podemos hacer juntos, apoyados en una nueva ética y leyes cumplidas ya que compromete el ejercicio seguro y la conservación de los derechos de cada uno que están fundidos en los intereses nacionales”, resaltó.

De acuerdo con el magistrado, la crisis de legalidad institucional y de representatividad política afecta y se extiende a los partidos políticos, que en el contexto de inobservancia de leyes, caen en redes clientelistas y de cacicazgos, “por lo cual dejan de desempeñar el papel de intermediarios válidos entre la sociedad y el Gobierno”.

“Cómo resultado, el Poder Legislativo pierde capacidad para articular y representar los intereses nacionales y hasta de los intereses de quienes votan por ellos”, advirtió.

INCENTIVOS

Por su parte, Renzo Rosal, director de Incidencia Política de la Universidad Rafael Landívar (URL),  recordó un episodio de la Biblia, cuando Jesús se molestó frente al Templo de Herodes, con los cambistas y vendedores de palomas.

“Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”, cita Isaías 56,7; mientras que Jeremías 7, 11 apunta “pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones”.

El suceso está narrado en los Evangelios de Mateo, Lucas, Marcos y Juan, y describe el patio de dicho templo lleno de vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y cambistas sentados. Jesús echó a todos del lugar, y dijo a los vendedores de palomas: “Quitad esto de aquí: no hagáis de la casa de mi Padre un mercado”.  Juan 2,16.

El analista estimó que “Jesús los acusaba de apropiarse de la riqueza de los mismos bienes que iban al Templo, y que esa era una forma de adoración equivocada, muy distinta a la que él proponía”.

Por otro lado señaló que en el tema de la corrupción hay dos fenómenos que le dan origen como fenómenos social y político: por un lado el poder y las estructuras de éste y al mismo tiempo los mecanismos para ir alterando dichas estructuras y permitiendo que existan espacios para que en las instituciones exista “porosidad”.

“Porosidad, es decir el debilitamiento de las instituciones en la medida en que ha habido un fenómeno histórico también: la ambición, por el poder, por tener espacios en las instituciones, y que al final se convierten en factores de deterioro de las instituciones”, subrayó.

También recordó que entidades tan antiguas como la Iglesia, hasta pasar por todas las instituciones de la democracia representativas han sido afectadas por el tema de la corrupción.

Rosal incluso consideró que el desarrollo de la humanidad ha ido prácticamente de la mano con el problema de la corrupción, desde el punto de vista de saqueo de los fondos del Estado y abuso del poder.

“Ha ido incrementando y diversificando, y yo diría que también formándose nuevos patrones para accesar al poder. Además le da fuerza que con el paso del tiempo hay cada vez más actores tradicionales que manipulen el aparato estatal”, criticó refiriéndose al sector empresarial, al crimen organizado, entre otros.

El entrevistado manifestó que el punto clave es que a través de su historia la humanidad ha ido creando cada vez más incentivos, de los que a su vez procede el nacimiento de nuevas formas para transgredirlos, y que hace que la corrupción golpee con mayor fuerza.

Durante el  paso del tiempo, la corrupción se ha interiorizado tanto que en cierta medida se ha dejado de estar consciente de ella. Es por eso que Rosal consideró necesario llevar a cabo una reingeniería en las instituciones del Estado y hacer un nuevo pacto social para que el fenómeno deje de estar “normalizado”.

“Toda la corrupción debe ser castigada socialmente, y hablamos de un elemento de cultura política porque hoy es muy débil, y hace que el colectivo de personas deje de estar normalizado con eso”, acotó.

Por ultimo señaló que es fundamental que “los partidos políticos lleven un proceso distinto, porque de lo contrario los grandes pervertidores de la sociedad terminan siendo los mismos partidos y terminan legitimando la corrupción como una práctica privada”.

EL SISTEMA SE DEFORMA

Marvin Flores, analista de Acción Ciudadana (AC), opinó que el tema de la corrupción no es nuevo, pero sí la discusión sobre el fenómeno que habría cobrado relevancia a partir de los años setentas, con la creación de tratados que buscan frenar el problema.

“Pero tampoco podemos decir que la corrupción ha existido siempre y siempre va a existir, porque hay una diferencia fundamental. Las civilizaciones son distintas, antes no existían los estados republicanos, y en ese sentido la corrupción se veía de distinta manera o no se veía”, indicó.

A criterio del analista en la antigüedad,  algunas autoridades, como en el caso de los egipcios, eran vistas como representantes de los dioses en la tierra, por lo que estaban exentos de ser culpados de cualquier cosa.

“La gran diferencia es que, por lo menos en nuestro caso, somos un Estado republicano, en teoría democrático, con un Estado de Derecho, donde los ciudadanos son iguales ante la ley, y donde el mismo Estado se organiza para el bien común”, señaló.

Pero cuando la corrupción ingresa al sistema, la función principal del Estado se deforma y pierde su función para atender al interés de los financistas de campaña, de partidos políticos, o para una élite económica o militar, criticó.

“La forma más fuerte en que la corrupción afecta al Estado actual es que deslegitima totalmente el tema de la igualdad de los ciudadanos ante la Ley, la lucha por el bien común y destruye el sistema democrático y legal”, declaró el analista.

SIN PROPUESTA

Por otro lado, Flores opinó que en Guatemala no ha existido, en ningún momento de la historia, alguna política nacional de lucha contra la corrupción y promoción de la transparencia.

“Hemos ratificado la Convención de Naciones Unidas, la Convención Interamericana contra la corrupción, el año pasado se aprobó una ley penal anticorrupción, tenemos instituciones que tienen que combatir el fenómeno; pero una política nacional que englobe y que coordine esos esfuerzos nunca ha habido”, acotó.

“Con Berger hubo un comisionado presidencial contra la corrupción, en el siguiente gobierno existió un viceministerio de transparencia en Finanzas Públicas y cuando vino este gobierno lo desarman para crear la Secretaría de Control y Transparencia, se declara inconstitucional y ahora tenemos la Comisión de Control y Transparencia”, criticó.

Flores consideró que esa inestabilidad de figuras evidencia que no existe una idea clara de cómo combatir el fenómeno y pone sobre la mesa la ausencia de políticas nacionales que articulen los esfuerzos, “porque la corrupción no es un tema solo del Gobierno, sino de toda la sociedad, porque uno de los grandes problemas es que las personas muchas veces acepten la corrupción; la gente dice <que robe pero que haga algo>”, subrayó.

“En  Guatemala no vamos a tener los niveles de protesta social que hay en Brasil, donde la población sí se indignó con el tema de la corrupción. Aquí tenemos una cultura ciudadana que permite que eso pase”, puntualizó.

“Os indignáis en silencio de que el erario fuere saqueado… Y los que se han atrevido a actuar así no sienten vergüenza ni arrepentimiento, sino que se pasean ufanos ante vuestros ojos exhibiendo ostentosamente… sus triunfos como si poseyesen estos cargos en calidad de honor y no de botín”.
Cayo Memio
Cónsul de la República Romana