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¿Se perdieron los principios e ideales del Magisterio?

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¿Se perdieron los principios e ideales del Magisterio?

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Hoy se celebra en Guatemala el Día del Maestro, para conmemorar la muerte de la dirigente magisterial María Chinchilla. Los años han pasado y no solo la docencia sino también la ideología del movimiento magisterial han cambiado, así como los valores con los que el gremio promovía sus causas en 1944.

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POR MANUEL RODRÍGUEZ
mrodriguez@lahora.com.gt

No se puede reconocer la fecha como un motivo de celebración cuando el sistema educativo nacional atraviesa múltiples carencias en infraestructura y en calidad educativa, afectando principalmente a los estudiantes en los distintos niveles de enseñanza.

La anterior es la opinión de Héctor Herrera, secretario del Sindicato Autónomo Magisterial de Guatemala (Samgua), quien, además, detalla que actualmente existe un déficit de más de cuatro mil maestros en el país, específicamente en 13 departamentos, lo cual se traduce en un ambiente pedagógico inadecuado y en el deterioro de la calidad educativa.

Herrera agrega que la escasa asignación presupuestaria para inversión en infraestructura escolar es otra de las limitantes para el correcto desempeño de las labores educativas, así como el atraso de los aportes económicos para refacción escolar y programas de apoyo, como la bolsa de útiles escolares.

Según el sindicalista, los departamentos más afectados por las carencias en infraestructura e insumos son Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Petén, Retalhuleu, Zacapa y Alta Verapaz.

Para Héctor Herrera, aunque las carencias no son responsabilidad directa de la actual administración, critica que en los últimos años en lugar de promover la inversión para reducir los problemas que tienen incidencia directa en el proceso de enseñanza y aprendizaje; las autoridades se han dedicado a suscribir pactos y acuerdos con el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala.

Esto por ser el de mayor número de afiliados (185 mil aproximadamente), según el representante de Samgua, y que es aprovechado por los Gobiernos de turno para promover intereses políticos y no los de la comunidad educativa.

“El STEG es cómplice de la muerte de la educación pública. Lo único que hacen cada año es pedir aumentos salariales y no exigen los demás aspectos del pacto colectivo. Lo que se está haciendo con este pacto es aprobar más préstamos y endeudando más al país y bajo esa dinámica es la clase trabajadora y que paga impuestos, la que paga los platos rotos”, expresa el entrevistado.

El dirigente magisterial recalca que aunque el Código de Trabajo avala la negociación del pacto colectivo de condiciones de trabajo con el sindicato de docentes mayoritario, la misma no es legítima porque en los últimos años no se ha depurado el padrón de afiliados y hay maestros que han fallecido o que han sido beneficiados por convocatorias “manoseadas y manipuladas”.

BOTÍN POLÍTICO

Recientemente el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales presentó una evaluación sobre los pactos colectivos en el sector público y su impacto en la estabilidad financiera del Estado.

De acuerdo al estudio del CIEN, específicamente en el caso del Ministerio de Educación, a medida que se negocia un pacto colectivo y se tenga un personal docente más numeroso, los beneficios económicos otorgados tendrán una repercusión mayor en el equilibrio financiero del Estado tal como sucedió el pasado 31 de enero cuando se aprobó una ampliación presupuestaria por Q1 mil 500 millones.

En aquel momento el Congreso de la República aprobó dicho monto para honrar los pactos colectivos entre el Mineduc y el Ministerio de Salud Pública con sus trabajadores, después de una serie de bloqueos de carreteras por parte de maestros y salubristas como medida de presión hacia los diputados.

A consideración de Francisco Quezada, investigador del CIEN, el pacto colectivo firmado con el Sindicato de Trabajadores de la Educación y el aumento salarial no está vinculado a la exigencia de un buen desempeño por parte del maestro sino simplemente se están reduciendo gastos de inversión en otros rubros para otorgar este privilegio.

A decir de Quezada, la dirigencia sindical magisterial saca provecho para sus propios intereses de esta situación sin propiciar los intereses de la ciudadanía quien con sus impuestos financia este tipo de gastos y quien finalmente sufre las consecuencias del mal estado o la deficiente provisión en el sistema educativo nacional.

En cambio del otro bando, es decir el Gobierno, el sector magisterial se ve como un botín político a criterio del analista, y es por ello que insiste en honrar este compromiso hasta el punto de ser tolerante y actuar con cierta complicidad al momento de registrarse una protesta de maestros, porque existe una asociación y una fuerte injerencia política en el tema.

“Siempre los Gobiernos han buscado alianzas con el magisterio porque les representa votos y tranquilidad para gobernar. Es aquí donde el movimiento magisterial y sindical se vuelve un tema clientelar. Incluso el magisterio a través de los sindicatos siempre ha asumido compromisos con los políticos aun en campaña electoral”, explica Francisco Quezada.

De acuerdo al académico, lo anterior ha repercutido en rezagos en la calidad de preparación de los maestros, pues menciona que en 1944 el movimiento magisterial buscaba ocupar las plazas por mérito a través de concursos, pero esto se dejó de lado, dejando abierta la posibilidad de que el sistema político eligiera a educadores.

“Desde las últimas administraciones se ha visto que se contrata según la orientación política. Elegir al mejor se ha dejado por un lado para contratar como si fuera un botín político porque cabe mencionar que los sindicatos también tienen cuotas de poder en el sistema actual”.

Finalmente, Quezada enfatiza en que el fin primordial de la educación debe ser el estudiante, y por ese motivo la educación de los niños no se puede ni debe sacrificar por el bien del movimiento magisterial “porque cada maestro cuando entra al servicio sabe las condiciones en las que va a laborar y sabía el sueldo que iba a recibir también”.

Agrega: “El maestro ocupa un cargo público de mucha vocación y eso es lo que debería prevalecer. Y si quiere mejorar sus condiciones económicas está en todo su derecho, pero nunca debe ser sacrificando a los niños o a través de pleitos y negociaciones oscuras entre el STEG y el Mineduc porque al final, los estudiantes son los más afectados”.

 “EL COMPROMISO ES GENUINO”

El movimiento magisterial, a pocos días de iniciarse el ciclo escolar de cada año, amenaza con tomar medidas de hecho si a los maestros que no son presupuestados, (el renglón 021 y 019), no les son renovados sus contratos y eso ha desencadenado también una serie de protestas y bloqueos a nivel nacional en contraposición del cumplimiento de los 180 días de clase efectivos como manda el Mineduc.

Sin embargo, para la ministra de Educación, Cynthia del Águila, la mayoría de demandas “reivindicativas” encuentran eco porque existe un compromiso genuino por parte de los docentes para mejorar los métodos de enseñanza y aprendizaje en los centros educativos.

La titular de la cartera educativa admite que por esa razón las labores docentes se han desarrollado con regularidad porque se trata de que la comunicación y coordinación con el STEG, sea fluida.

“Hemos tenido una relación bastante tranquila y se nos presentan de pronto algunos problemas con ellos que tenemos que resolver en el momento pero en general, la comunicación ha servido para que no se escale a un punto en donde podría haber un conflicto mayor”, expone.

En cuanto a la suscripción y cumplimiento del pacto colectivo de condiciones de trabajo con el Mineduc, Del Águila asegura que el compromiso va en ambas direcciones porque a la par de la reconocer el trabajo docente con un aumento salarial del 10% al 12%, está la exigencia de resultados y la inversión en infraestructura escolar.

Asimismo, al consultársele sobre lo que movía en 1944 a los maestros y lo que los motiva en la actualidad, la funcionaria respondió que existen similitudes en “querer mejorar la educación, la profesionalización docente, y la adopción de nuevas metodologías, más que la retribución económica por esas funciones”. 

EL STEG REVOLUCIONARIO

Además del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala, el Ministerio de Trabajo tiene inscritos y autorizados otros como la Instancia Nacional de Maestros, Maestros Unidos de Guatemala, Sindicato de Maestros de Guatemala y el recientemente formado Sindicato Autónomo Magisterial Guatemalteco.

De esa cuenta, el STEG es el de mayor raigambre en la historia del país, porque si bien el protagonismo de los maestros no se circunscribió a la coyuntura de 1944, fue una de las principales organizaciones del movimiento de los trabajadores durante la década revolucionaria.

Según Carlos Aldana, representante del movimiento normalista, durante el período revolucionario el STEG apoyó la cultura y el desarrollo educativo, además de colaborar en la organización de la Universidad Popular y del Primer Congreso de Maestros Bilingües y participar en la creación de la Facultad de Humanidades de la Usac.
 
Aldana relata que en aquella época y aún en décadas posteriores, las manifestaciones de presión ante el Congreso de la República y que recorrían las principales calles de la ciudad capital, “era un movimiento apoyado totalmente por todos los maestros y otros sectores populares y sindicales en busca de conquistas sociales para la población guatemalteca”.

El entrevistado también indica el STEG fue considerado el mejor sindicato de la época y el único con presencia en todo el país y uno de los logros fue que en 1947 batalló para que se aprobara la Ley del Escalafón del Magisterio.

El dirigente señala que con la vigencia de esa ley, los incrementos salariales periódicos a los maestros se otorgaban con base en capacidades y tiempo de servicio, lo cual propició un clima de estabilidad laboral y se reconocían compensaciones adicionales a los maestros que laboraban en lugares con climas calificados como malsanos.

Empero, Aldana lamenta que estos y otros ideales de un magisterio comprometido con el país y no solo con un sindicato se hayan perdido porque actualmente no existe una visión política, ética y social en el gremio en general, acompañado de una sociedad que no exige o presiona sobre las dirigencias magisteriales.

El entrevistado afirma que las conquistas sociales también han disminuido su impacto en la sociedad guatemalteca debido a que existe una sincronía entre los sindicatos magisteriales y los Gobiernos de turno desde la época democrática, lo cual ha debilitado la voz del gremio cuando es necesario que sea crítica y se reduzca la lucha a intereses gremiales.

EL NUEVO STEG

Actualmente se estima que el Sindicato de Trabajadores de la Educación afilia a un aproximado de 185 mil maestros, con mayor presencia en las asociaciones departamentales que en la ciudad capital. Cabe mencionar que el dirigente magisterial Joviel Acevedo ha sido electo en Asambleas de los últimos años, como el secretario general de dicho sindicato.

Precisamente se intentó contactar a Joviel Acevedo y conocer su postura sobre el tema, pero no atendió las llamadas telefónicas de La Hora y tampoco se concedió una entrevista personal con él cuando se solicitó a la sede del STEG.

Retomando, se sabe en el seno del Consejo Nacional del Magisterio en 1985, surgió la iniciativa de organizar un sindicato de maestros y por eso se decidió fundarlo con el nombre del STEG revolucionario, pero la iniciativa originó divisiones, al estar atravesando una época de conflicto armado interno.
 
El nuevo STEG fue rechazado en la capital por la oposición ejercida por varias asociaciones magisteriales, y entre las causas del rechazo figuraban las acusaciones de que entre los dirigentes del STEG había activistas del partido Democracia Cristiana, quien después asumió el poder en las primeras elecciones de la era democrática.

El STEG tuvo una buena recepción en los demás departamentos y gradualmente fue incrementando su número de afiliados, ya que el sindicato, implícitamente, desde su nacimiento poco a poco limitó la influencia capitalina y la de algunas asociaciones, en beneficio de intereses nacionales; aunque en sus inicios fue discreta la participación de maestros dadas las circunstancias políticas y sociales heredadas de la guerra interna.

El sindicato fue legalizado mediante la emisión del Acuerdo Gubernativo No. 338-88, de fecha 27 de mayo de 1988, el cual autorizó sus estatutos y ordenó su inscripción en el Ministerio de Trabajo. La legalización dio lugar a las primeras elecciones formales de Comité Ejecutivo Nacional, siendo el primer Secretario General el profesor Fredy Miranda, del departamento de San Marcos.

Para Mario Rodríguez, analista encargado del sector Educación del Instituto de Problemas Nacionales de la Usac, desde entonces el magisterio ha dejado de lado la reivindicación del gremio que va en función de mejorar el sistema educativo nacional, al intentar plegarse a los intereses de los Gobiernos de turno.

Además, no considera que se hayan perdido los valores, principios e ideales en el magisterio nacional sino que han cambiado las formas de lucha y exclusivamente para exigir mejoras de las condiciones económicas.

“Se necesita profundizar en los problemas que atraviesa el sistema de educación pública y en ese sentido, los sindicatos y el gremio en general debe luchar nuevamente para cambiar la situación. Hace falta que se asuma la tarea de ser líderes de la sociedad, pero mientras el gremio piense solo en coyunturas o réditos con el Gobierno, entonces la educación solo va a ser un discurso y no una celebración”, culmina Rodríguez.

“El STEG es cómplice de la muerte de la educación pública. Lo único que hacen cada año es pedir aumentos salariales y no exigen los demás aspectos del pacto colectivo. Lo que se está haciendo con este pacto es aprobar más préstamos y endeudando más al país y bajo esa dinámica es la clase trabajadora y que paga impuestos, la que paga los platos rotos”.
Héctor Herrera
Sindicato Autónomo Magisterial de Guatemala

“Siempre los Gobiernos han buscado alianzas con el magisterio porque les representa votos y tranquilidad para gobernar. Es aquí donde el movimiento magisterial y sindical se vuelve un tema clientelar. Incluso el magisterio a través de los sindicatos siempre ha asumido compromisos con los políticos aun en campaña electoral”.
Francisco Quezada
CIEN

“Hemos tenido una relación bastante tranquila y se nos presentan de pronto algunos problemas con ellos que tenemos que resolver en el momento, pero en general, la comunicación ha servido para que no se escale a un punto en donde podría haber un conflicto mayor”.
Cynthia del Águila
Ministra de Educación

“Se necesita profundizar en los problemas que atraviesa el sistema de educación pública y en ese sentido, los sindicatos y el gremio en general debe luchar nuevamente para cambiar la situación. Hace falta que se asuma la tarea de ser líderes de la sociedad, pero mientras el gremio piense solo en coyunturas o réditos con el Gobierno, entonces la educación solo va a ser un discurso y no una celebración”.
Mario Rodríguez
Instituto de Problemas Nacionales de la Usac