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Entrevista con Kevin Durant: “Quiero ser uno de los mejores de siempre”

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Entrevista con Kevin Durant: “Quiero ser uno de los mejores de siempre”

Kevin Durant, estrella de la NBA, lidera al equipo de Estados Unidos en el Mundial de Turquí­a. FOTO LA HORA: AFP MUSTAFA OZER

– En sus primeros partidos fuera de EE.UU., en Madrid, tuvieron algunos titubeos. Sólo ganaron por un punto a España. Después, ya en Turquí­a, han ido jugando cada vez mejor y apenas han tenido problemas, excepto contra Brasil. ¿Cómo lo analiza?


– El partido contra España en Madrid fue la mejor experiencia de aprendizaje que pudimos tener como equipo. Nos hizo crecer. Antes de ese partido éramos mucho menos equipo. A partir de ahí­ empezamos a crecer. Era el primer partido que jugábamos fuera de EE.UU. y resultó clave en el proceso de madurez de nuestra selección: nos puso directamente ante el escenario que ya nos iba a esperar aquí­, en Turquí­a. Además, y después de todo tuvimos suerte: ganamos por un solo punto.

-Por su experiencia personal en ese dí­a, sin hablar de lo que ha pasado después, ¿se ve jugando una final contra España, piensa que son los dos mejores equipos en este evento?

– Podemos serlo, sin duda, pero no puede saberse con seguridad. Sí­ me gustarí­a una final contra España, pero nosotros tenemos que cuidar de nosotros, hacer nuestro trabajo con humildad, y después ya veremos. España tiene las armas, es como un equipo con buenos jugadores de la NBA y de nosotros sólo puedo añadir una cosa: estamos jugando cada vez mejor, más en equipo, estamos cada dí­a más juntos. Quizá podamos perder, pero le diré una cosa: no ganaremos la medalla de oro si no llegamos hasta el fin como un verdadero equipo, estando juntos.

¿Qué jugador le impresiona más de la actual Selección española?

– Ricky Rubio. Contra nosotros hizo cosas increí­bles. Sé que tiene sólo 19 años y, si con esa edad hace lo que le vi hacer, no cabe duda de que tiene un gran futuro en la NBA. Un futuro increí­ble, le repito.

– Volvamos a la problemática de su selección, EE.UU. ¿Están teniendo problemas con la adaptación a las normas internacionales?

– Como en todo lo demás, sólo hace falta irse ajustando partido a partido. Las defensas en zona y las salidas en dribling, botando el balón, nos han dado que pensar, pero espero que lo tengamos todo bien controlado cuando lleguen los partidos decisivos.

– ¿Aún recuerda lo que le decí­a Stink Brown, el entrenador que le descubrió en Maryland: “El trabajo duro le gana al talento cuando el talento no sabe trabajar duro”?

– Eso decí­a. Mire, yo quiero ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, uno de los mejores que hayan jugado este juego. Sé que puedo hacerlo y me esfuerzo en ello, pero pienso que la humildad es la clave. Si mi equipo necesitara que yo jugara de base, lo harí­a, como también irí­a al poste bajo. Ayudar al equipo de esa manera es la clave para ser mejor personalmente. El Coach Brown me hací­a trabajar algunos dí­as ocho horas diarias prohibiéndome tocar un balón de baloncesto o jugar partidillos, pick up games. Mi madre iba allí­ conmigo y me decí­a que eso era lo que necesitaba, que lo aceptara con humildad: y eso hago.

(Wanda Pratt, la madre de Kevin Durant, acompaña regularmente a su hijo en la NBA. También está junto a él, en Estambul).

-Estamos en Turquí­a y ya hemos recorrido algo de su infancia y adolescencia. Salió muy pronto de la Universidad de Texas, en Austin, donde le entrenaba Rick Barnes. Y se marchó en 2007, justo tras su primer año

– Pero en absoluto fue un tiempo perdido. Ir a Texas me preparó mejor para llegar después a la NBA. Era muy joven y adquirí­ relaciones. Conocí­a a gente interesante cada dí­a. Y Barnes también me hizo ver el sentido colectivo del juego: siempre se puede jugar mejor, siempre se puede defender o atacar mejor, siempre hay algún defecto o debilidad que repasar, incluso tras un gran partido.

– Además, recibió formación académica, lo que quizá no hubiera ocurrido de haber saltado directamente desde high school a la Liga profesional.

– Aprendí­ a tocar el piano y realicé cursos de matemáticas, en los que quedé muy interesado. Tengo la idea de continuar con esa formación algún dí­a, cuando termine mi carrera profesional. Todo lo que recibí­ en Austin, de los profesores y de mis entrenadores, fue lo que me hizo dudar a la hora de tomar la decisión de ir al Draft. No sabí­a hasta qué punto podí­a perjudicar con mi marcha a mis compañeros. Al fin me decidí­ a ir a la NBA porque tení­a y tengo mis objetivos.

-Y, ya con 2,06 y 2,28 de envergadura o alcance de brazos, llegó a la NBA, donde en menos de tres años ha logrado que Oklahoma City Thunder llegue a los playoffs y ponga en apuros a los campeones, los Lakers. De no haber sido descartado finalmente Jeff Green, su equipo, Oklahoma City, habrí­a terminado aportando tres jugadores a la selección estadounidense: usted, Kevin, Russell Westbrook y el mismo Green. Esto dice algo. ¿Qué espera para el futuro?

-Jugar aún mejor en la próxima temporada y superar, al menos, esa primera ronda de playoff donde caí­mos este año. Estoy seguro de que podemos hacerlo y seguro de que, cuando pasen dos años, nuestro equipo puede ser un candidato (contender) si mantenemos el nivel de crecimiento.

– ¿En qué jugador de la NBA se inspiraba cuando era un chico, en Seat Pleasant, Maryland?

– Disfrutaba viendo a Vince Carter, con su tiro exterior y sus saltos. Además, era y es un gran competidor, que sabe impresionar a los oponentes. Muchas veces me entrenaba pensando en qué podrí­a hacer para ser como él. De los de ahora, me impresiona y me motiva jugar contra Kobe Bryant, a quien respeto al máximo por una razón: pocos saben el nivel de trabajo que se aplica Kobe a sí­ mismo para ser el jugador que es.

– No hemos hablado de Pau Gasol, su impacto en los Lakers y su ausencia en la Selección española

– No me hace feliz que tenga que jugar contra España sin que Pau esté en su equipo. Pau es el hombre alto que más disfruto viendo jugar en nuestra Liga, por sus fundamentos, su juego de equipo y su deseo de ganar. Todos saben que es alguien vital en los últimos tí­tulos de los Lakers. Me hubiera encantado verle aquí­ y supongo que es una baja importantí­sima en cualquier equipo.

– Usted viaja con una Biblia personalizada, ¿no?

– Es la mejor lectura que se puede tener, supongo.

– Ustedes necesitan cuatro triunfos para ser campeones del mundo, cuando aún andan con algunos problemas de ajuste. ¿Cree en sus posibilidades como campeones?

– Creo en ello, aunque sólo sea porque vamos mejorando cada dí­a, comprendiendo más cosas y descubriéndonos como equipo. Fácil no será, pero le digo algo: no me quiero ir a casa antes de la final.