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El alcalde Ponciano León

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El alcalde Ponciano León

Leonel Ponciano León fue alcalde de la ciudad de Guatemala de 1974 a 1978 y su administración realizó importante obra que, sin embargo, quedó opacada porque el jefe del ayuntamiento fue un hombre sencillo que tuvo que ejercer su cargo bajo la imponente sombra de su amigo y antecesor, el licenciado Manuel Colom Argueta.


Tocó a la administración de Ponciano empezar a ejecutar proyectos contemplados en el Esquema Director de Ordenamiento Metropolitano, EDOM 2000, y de esa cuenta es sin duda alguna el Alcalde que más invirtió en una obra invisible que es fundamental para el saneamiento de la ciudad, como fue la construcción de los grandes colectores en los que se invirtieron más de cincuenta millones de dólares. Una obra que nadie ha visto y que implicó que literalmente se enterrara la mayor inversión en obra fí­sica para esa época en la ciudad de Guatemala, pero cuya importancia es inobjetable.

En una época de aguda confrontación ideológica, Ponciano era un polí­tico poco dado al conflicto y que siempre buscó concertar aun con los enemigos de su formación polí­tica para evitar boicot y perjuicio para la ciudad que administraba. Eso le significó la antipatí­a de muchos de sus correligionarios que lo vieron como un traidor a la causa de la izquierda, sobre todo luego de que tras el terremoto de 1976 trabajó estrechamente junto al gobierno central del general Laugerud para lograr la reconstrucción.

Notable fue el esfuerzo de su administración que permitió recuperar el servicio de agua apenas 48 horas después de un devastador terremoto que destruyó redes de distribución y plantas de agua en toda la jurisdicción. Igual el descombramiento en el Plan de los Cien Dí­as que fue ejecutado por los ingenieros y técnicos de la Municipalidad de Guatemala para evitar que al inicio de la temporada de lluvias se diera otro desastre por los drenajes tapados o por la eventual caí­da de paredes dañadas por el sismo.

En forma silenciosa y diligente, Ponciano cumplió con su deber histórico y realizó la obra que pudo dentro de las limitaciones que en aquella época tení­a el municipio, cuyo presupuesto era infinitamente inferior al que ahora tiene la Municipalidad. Su obra, repetimos, quedó enterrada y por lo tanto no hay monumentos que sirvan de recuerdo de su administración que, sin aspavientos ni propaganda, cumplió con los objetivos de empezar a concretar los trabajos diseñados en el EDOM. Muy poca gente recuerda hoy a ese Alcalde, muerto esta semana, porque mantuvo siempre un perfil bajo, acorde con su natural sencillez y personalidad ajena a la prepotencia y la arrogancia. Un polí­tico trabajador, humilde y sencillo, Ponciano dejó el mundo en una forma que confirmó su ánimo de nunca molestar a nadie.

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