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Desnutrición infantil ¿Cómo combatirla?

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Desnutrición infantil ¿Cómo combatirla?

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EDITORIAL
La desnutrición: el aniquilador silencioso

Pocos problemas tan difí­ciles de encarar en Guatemala como el de la desnutrición que afecta a prácticamente la mitad de nuestros niños y que tiene efectos devastadores y de muy largo plazo porque marca a generaciones enteras que no pueden alcanzar el pleno desarrollo fí­sico ni intelectual por la falta de alimentos que les permitan el crecimiento normal en etapas crí­ticas de la vida.
 
 El problema está allí­, todos los dí­as, pero se invisibiliza por ser parte de la realidad cotidiana. Apenas cuando ocurren muertes por hambruna se habla de la desnutrición infantil en Guatemala, pero en general no hay una polí­tica de Estado ni interés de la sociedad por enfrentar el problema que nos marca por muchos años. El niño desnutrido de hoy será dentro de cuarenta años el adulto con limitaciones fí­sicas y con un menor desarrollo intelectual, mermando así­ su propio e individual potencial para el desarrollo y una vida más productiva, pero también comprometiendo el futuro mismo del paí­s.
 Los polí­ticos se ocupan poco de este tema y no es una de las prioridades en los planes de trabajo de ninguno. En parte porque no se tiene una completa dimensión del problema y en parte porque hay otros problemas que siendo menos graves son más visibles y por eso se ponen en el candelero.
 Es más, cuando hablamos del tema de la pobreza se puede ver que hay propuestas para atacar ese flagelo, pero ninguna de ellas se centra en la seguridad alimentaria que tendrí­a que ser el punto de partida para garantizar que los niños que vamos a enviar a las escuelas tengan un desarrollo completo para que puedan aprovechar al máximo su intelecto en el perí­odo de aprendizaje y para que aquellos patojos que van a recibir la atención médica primaria y preventiva no se vean complicados por enfermedades que tienen su raí­z en la pobre alimentación que reciben.
 Obviamente no estamos como Somalia, pero somos uno de los paí­ses del mundo con mayor í­ndice de desnutrición crónica y eso es graví­simo, empezando porque es un problema sordo, latente y durí­simo, pero que no llega a cobrar notoriedad como para una cruzada nacional e internacional en contra de esa forma de hambre en Guatemala.
 La inversión, por ejemplo, en comedores solidarios para atender a gente que no tiene cómo proveerse de una nutritiva comida es buena, pero habrí­a que destinar sus recursos a mejorar los nutrientes de los niños desde los primeros meses de vida, manteniendo un cuidado y atención por proveerlos también hasta los años escolares y luego, ya en la escuela, recurrir a la refacción o el desayuno escolar con productos que aseguren que diariamente tendrán los nutrientes que requiere un ser humano de esa edad.
 El descuido no es únicamente achacable al gobierno sino que es en realidad un serio descuido social pero los gobiernos fallan al no plantear el tema como una prioridad para movilizar a toda la sociedad en la búsqueda de soluciones aceleradas para frenar un mal que nos viene afectando desde hace muchas generaciones. No es casualidad que en el Mundial juvenil donde nuestros jugadores mostraron tanta garra y pundonor, el nuestro haya sido el equipo de talla más pequeña de todos los que participaron y eso no es producto de tendencias raciales, sino que es resultado de la ausencia de alimentación adecuada. Hemos visto en Estados Unidos a niños guatemaltecos que fueron adoptados y que con buena alimentación crecen muy diferente a nuestra niñez y también les hemos visto alcanzar rendimientos académicos importantes en lo cual tiene mucho que ver la alimentación.
 Combatir el analfabetismo y la desnutrición, resabios de nuestro estructural subdesarrollo, tendrí­a que ser uno de los retos del gobierno que sea electo en las próximas elecciones.
 Y con este tema damos por cerrado este aporte que hemos hecho para que los lectores conozcan la propuesta concreta de los candidatos. Hay aportes muy valiosos y otros que no lo son tanto, pero será el elector quien los valore y califique. Y estarán allí­, en nuestra hemeroteca, para consulta y para exigir cuentas a quien sea ganador de manera que se cumpla su compromiso.{jathumbnail off}

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